Japón

En Oriente todo es completamente diferente a Europa. La comida, los gestos, el idioma, los cómics, los juegos, las costumbres y las tradiciones, nada es como en Occidente; por todo ello, un crucero por Japón es una experiencia única y encantadora.
Tokio es brillante, luminoso, colorido… pero también es ordenado y respetuoso con las necesidades individuales; como en el Japón tradicional, donde la naturaleza rodea las emociones y los lugares de serenidad que nos dan equilibrio y paz interior. Japón es el país donde la contradicción se convierte en axioma: el país de los farolillos y las luces de neón, los barrios de geishas y los centros comerciales, los grabados las enormes pantallas de publicidad. Nuestro crucero nos lleva entre santuarios místicos y rascacielos de negocios, entre la paz de la ceremonia del té y la velocidad de los trenes monorraíl, y es como si cada vez nuestros cuerpos cambiaran velocidad dependiendo de los lugares que atravesamos.