Sus serpenteantes canales o sus calles que parecen laberintos, góndolas flotando en el agua y en el tiempo, refinadas y pintorescas islas, puentes y palacios salidos de un mundo de fábula: Venecia es una auténtica obra de arte por descubrir.
Venecia fue la primera ciudad a la que llegó el café y donde aparecieron los primeros  guías turísticos.

Pioneros en el café y muy hospitalarios

No es por todos conocido que Venecia fue la primera ciudad a la que llegó el café. El mérito es de Próspero Alpini, médico del cónsul Giorgio Emo, que lo descubrió en el año 1570 en Egipto y decidió llevarlo a Italia. Además, la ciudad ha sido desde siempre una encrucijada de culturas y personas, empezando por los peregrinos que, desde la antigüedad, llegaban a Venecia para venerar las reliquias de los santos. Ya en la Edad Media, los “Tolomazi”, un grupo de asistentes, les ayudaban a encontrar alojamiento y los acompañaban a visitar la ciudad.

El mercado más importante del mundo

El Mercado de Rialto, cerca del puente que lleva el mismo nombre, se fundó en 1097. Durante la época de la República Veneciana era uno de los más grandes y prestigiosos del mundo.  Allí todo estaba en venta: especias, joyas, comida, ropa y animales procedentes tanto de Oriente como de Occidente.

En busca de profesiones únicas

Venecia es también la patria de profesiones únicas, empezando por los gondoleros. Subir a estas embarcaciones únicas para perderse entre los canales y las maravillas artísticas de la ciudad es verdaderamente mágico. Entre las figuras profesionales venecianas que son únicas, están las “impiraresse”, las mujeres que ensartaban cuentas de cristal de colores en largas hebras para hacer pulseras y collares. También eran célebres los “squeraioli”, los maestros de hacha que estaban al frente de los carpinteros de ribera responsables de la flota veneciana.

El rito de los “cicchetti” y el vino

¿Y qué decir del ritual del “aperitivo” con los “cicchetti”? Se trata de pequeños refrigerios, croquetas o tartaletas que se acompañan de un vaso de vino denominado “ombra de vin”. Entre los mejores tentempiés están las “sarde in saor” (sardinas en agridulce) y el bacalao “mantecato” sobre un trocito de polenta o de pan. En Venecia hay que beber vino tinto “raboso” o blanco “tocai”.

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