Un viaje por tres ciudades (Estambul, Kusadasi y Esmirna) buscando el perfecto souvenir. Una búsqueda del tesoro que hará memorable vuestro crucero.
Lámparas artísticas, narguile, alfombras y hasta dulces: elegir tu souvenir en Turquía será emocionante.

La dulzura, el narguile y el arte

Partimos de Estambul, una ciudad variada, mágica, cruce de culturas y mundos diferentes. En los bazares y en las pequeñas tiendas tradicionales podéis dejaros guiar por los dulces: los lokum (cuadraditos gelatinosos) de diferentes sabores pueden ser un recuerdo colorido y apreciado. En el Gran Bazar de Estambul encontraréis miles de lámparas, de formas y diseños estudiados: oscilando entre aquellas que pueden colgarse hasta las que se colocan sobre un escritorio, modeladas como jarrones o candelabros. Otras presentan formas más modernas y materiales refinados. Una sugestión interesante lleva hasta el narguile. Tener una de estas pipas de agua no solo recordará una antigua tradición aún viva en todo Oriente Medio, sino que además dará un toque exótico a vuestro mobiliario.

De las alfombras a la cerámica

Kusadasi, como la mayor parte de las ciudades turcas, es famosa por las alfombras Kilim, que se tejen a mano siguiendo una tradición milenaria. En los bazares las encontraréis de todos los tamaños, colores y motivos. Incluso para colgar a la pared como tapices. La peletería es otra joya de la corona de la ciudad: se puede pasar de los cinturones y bolsos a las billeteras. Otro regalo especial puede ser un objeto de cerámica: platos, bols o azulejos de “cualidad estilo museo”.

Colores, perfumes y especias.

La última etapa de nuestro viaje es Esmirna: ciudad encantada y suspendida en el tiempo. En los mercados y en las tiendas podréis encontrar muchos pequeños y sorprendentes regalos, comenzando por las especias que se venden en simpáticos envases. Vuestro recorrido partirá bajo el lema del perfume: clavo de olor, canela, cúrcuma, pimienta en granos, comino, orégano, cilantro y eneldo. Sin olvidar los jabones (con aceite de oliva, miel o lavanda) para revivir la experiencia relajante de un baño turco. En el Bazar Kemeralti, construido en el siglo XVI, podréis perderos entre los más de 15 mil puestos. Entre una degustación de té y una de café podéis admirar los objetos de madera y la tradicional vestimenta turca.