"Allá donde fueres, haz lo que vieres", reza el refrán. Os daréis cuenta de ello en los diversos lugares que visitaréis durante el crucero, mitos, leyendas y costumbres antiguas siguen animando muchas localidades de mar en todo el mundo. Y a menudo, a partir de estos mitos, han nacido amuletos de la suerte especiales y característicos, para llevarse a casa como recuerdo.

"¿Por qué el mar es salado? Durante vuestra visita en barco por los canales de Estocolmo, no podréis evitar pensar en una antigua leyenda..."

Malta, la mirada de Osiris

En Malta, si observáis bien los “luzzu”, los coloreados barcos de los pescadores, notaréis que os miran también ellos. En la proa resaltan los ojos de Osiris pintados, una antigua divinidad egipcia. Un símbolo mágico que, según cuenta la tradición, los Fenicios trajeron hasta aquí hace dos mil años. Los pescadores de Malta lo utilizan todavía en la actualidad, convencidos de que los protege en el mar. También vosotros podéis confiar en el ojo de Osiris: elegid vuestro “amuleto” en una de las multicolores tiendas de la isla.

En Francia se “rebautizan” los barcos sólo el 15 de agosto

Visitando Honfleur, una espléndida localidad de la Normandía, mientras observáis los muchos barcos amarrados en su delicioso puerto deportivo, podréis pedir la confirmación a un “lobo de mar” del lugar sobre la curiosa tradición francesa. En el mundo marinero, cambiar el nombre de un barco equivale a cambiar su alma, y el nuevo nombre tiene que comunicarse absolutamente a los dioses del mar para obtener su aprobación. Para hacerlo de la forma justa, precisamente en Francia existe un ritual único: el cambio de nombre se realiza sólo el 15 de agosto, y el barco tiene que navegar contra el viento, dibujando un recorrido en zig zag con una serie de giros. ¡Pedid confirmación!

¿Por qué el mar es salado?

Durante vuestra visita en barco por los canales de Estocolmo, no podréis evitar pensar en esta antigua leyenda. Cuenta la leyenda que, en la antigüedad, el rey de Suecia donó al rey de Dinamarca dos gigantas para utilizar muelas mágicas capaces de fabricar cualquier cosa. Un día las gigantas, cansadas y enfadadas con el rey que no las dejaba descansar nunca, se aliaron con los enemigos que, tras atacar Dinamarca, las secuestraron con un barco. A bordo, a las gigantas se les pidió que produjeran sal con las muelas, pero fabricaron tanta que el barco se hundió. En la actualidad, siguen moliendo sal en el fondo del mar, porque nadie les ha dicho que dejen de hacerlo… ¡Esta es la razón por la que el mar es salado!

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