Una ciudad llena de historia, paraísos naturales, montañas, mar y parques. Split también sabe cómo conquistar a todo el mundo con las trufas blancas de Istria, vino tinto de la isla Hvar y jamón dálmata. Splites una ciudad digna de visitar, empezando por su casco antiguo, reconocido como patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco
Tras dar una vuelta por el mercado, se pueden visitar las tiendas locales y probar la grapa o el exquisito chocolate.

El palacio de Diocleciano

El emperador Diocleciano, tras abandonar el trono en Roma, decidió retirarse en Split y mandó construir su palacio con él quería y, sobre todo, sin reparar en gastos. Las obras del edificio duraron diez años y se construyó con piedra blanca extraída de las canteras de la isla de Brač y con mármoles italianos y griegos y, con columnas y esfinges llevadas desde Egipto. Tendrás la oportunidad de visitar las bodegas, que se conservan intactas y que te ayudarán a descubrir cómo era la vida en palacio. Esta fortaleza militar, residencia imperial y ciudadela se extiende sobre una superficie de 31 000 metros cuadrados. A lo largo de los siglos se ha convertido en el corazón de la ciudad, un edificio cuadrado que posee la esencia de Split, un laberinto de calles llenas de gente, bares, tiendas y restaurantes. Sus pequeñas calles llenas de misterios e historias se combinan a la perfección con la música de los bares y cafés. Es un ambiente único.

Un pasado glorioso y un presente excitante

Otra atracción que no te puedes perder es la Catedral de San Duje, patrón de la ciudad y construida sobre los restos de uno de los santuarios más antiguos del mundo, el mausoleo de Diocleciano. Allí, a principios del tercer milenio, coincidieron el patrimonio de la antigüedad pagana, el de la Edad Media cristiana y el de la época moderna. A mediados del siglo VII, el mausoleo del emperador, se convirtió en una catedral donde los altares se encuentran adornados con las reliquias de San Duje y San Anastasio, mártires ajusticiados en la cercana ciudad de Solin.

Respirar tradiciones y comprar regalos que emocionan

Split es una ciudad donde puedes sumergirte en las tradiciones locales. Por ejemplo, yendo al mercado, un lugar mágico donde conocer las tradiciones de un pueblo. Aquí, en el Pazar, junto a los característicos puestos, con perfume de especias y frutas y con el penetrante aroma de la comida callejera, vivirás una experiencia única entre nuevos colores y sabores. El mercado está muy bien ubicado: a pocos pasos del palacio de Diocleciano, cerca de la muralla oriental, se extiende alrededor de la iglesia de Santo Domingo. En los alrededores hay varias tiendas pequeñas donde comprar recuerdos, vino local o grapa, especialmente la de frutas o hierbas. Los más golosos tienen que probar el chocolate de la pastelería Nadalina y su famoso caballo de batalla.

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