Hay un espectáculo que cada verano “sale a escena” en un escenario excepcional: es el sol de medianoche de Noruega, ¡imprescindible para cualquier viajero! De mayo a julio, la particular inclinación del eje de rotación terrestre hace que el Polo norte esté siempre expuesto hacia el sol, así que cuanto más se avanza hacia el norte, más duran los días. Y habrá un “punto de vista” privilegiado desde el que disfrutar de esta maravilla de la naturaleza justo en el momento en que nunca se pone el sol: el del mar, en un crucero a bordo del Costa Pacifica en junio y julio. ¿Sabéis por qué el sol de medianoche será aún más extraordinario visto desde allí? Os lo explicamos en 5 motivos.

“El increíble espectáculo natural del sol de medianoche ‘se desdobla’ cuando la luz se refleja en el mar.”

1. Porque cada día tendrá una luz diferente

Durante vuestro crucero con Costa Pacifica, podréis ver como los días se alargan o se acortan etapa tras etapa (¡obviamente en función de la dirección de navegación!). Es una experiencia única que os hará sentir como en un sueño.

2. ¡Porque veréis… doble!

El increíble espectáculo natural del sol de medianoche “se desdobla” cuando la luz se refleja en el mar y la tierra es una línea lejana, envolviéndolo todo en lo que parece un cuadro impresionista. Los rayos tiñen el cielo de colores extraordinarios, entre estrías rojas y doradas, y el sol aparece como una bola de fuego que nunca baja de la línea del horizonte.

3. Porque os recargaréis de energía

La noche a bordo os “encenderá”: la luz os dará una carga energética y una serenidad que os harán sentir regenerados, dispuestos a disfrutar de la música, la compañía, las charlas, los espectáculos… Y tenéis que saber que durante un crucero la diversión nunca duerme.

4. Porque a bordo lo viviréis al máximo, con experiencias inolvidables

Mientras Costa Pacifica esté navegando tendréis la posibilidad de vivir mil experiencias diferentes e inolvidables bajo la sugestiva luz del sol de medianoche… ¡será muy emocionante! Imagináos salir al aire libre y tomar un cóctel “bajo el sol” mientras la piscina enloquece con la Noche Blanca. O subir a la cubierta a dar un paseo después de la cena y encontraros con un cielo completamente iluminado que nunca os cansaréis de fotografiar. ¡No daréis crédito a vuestros ojos! Ni a vuestro reloj…

5. Porque podréis pedir a los lugareños que os expliquen cómo viven este fenómeno

De Hellesylt a Tromsø, de Geiranger a Honningsvåg, de las islas Lofoten a Cabo Norte… a lo largo del itinerario podréis pedir a los habitantes de estos parajes que os cuenten cómo se vive en los meses de luz perenne, conociendo así las peculiaridades de cada localidad. De hecho, durante las excursiones conoceréis a nuevas personas y escucharéis sus historias, lo que hará de vuestro viaje un descubrimiento continuo.

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