Playa de arena blanca, bosques exuberantes, una capital animada y llena de historia. La República Dominicana es una meta ideal durante todo el año para quienes buscan relax, diversión y un clima siempre agradable. Pero es también un país repleto de zonas para descubrir, alejándose de los itinerarios más conocidos y para dejarse sorprender. Estas son las 5 cosas que es necesario ver para entender y disfrutar mejor de la isla.

"Bahía de las Àguilas, una franja de arena blanca de 10 kilómetros, rodeada de manchas verdes y dunas rojas, con aguas inmaculadas en las que nadan peces de barrera y tortugas laúd. Está considerada, y con razón, una de las playas más bonitas del Caribe."

A pie por la Ciudad Colonial

Pocos la visitan, pero la ciudad vieja de Santo Domingo, que se asoma sobre el mar y sobre el río Ozama, regala la emoción de la Historia con H mayúscula, tratándose del primer asentamiento en las Américas fundado por los europeos (1496) tras la llegada de Cristóbal Colón. La zona es Patrimonio Unesco y se tiene que recorrer a pie, con sus espléndidos edificios coloniales (el Alcázar de Colon, la Catedral Primada de América), las armoniosas plazas, las calles silenciosas de piedra, los locales donde tomar un café o un ron. Otro mundo respecto al caos de la metrópolis que la rodea.

Los Tres Ojos

Cerca del centro de la capital se encuentra un pequeño y curioso parque nacional, que incluye un río subterráneo y un conjunto de cuevas. Pocos pasos en el subsuelo y parecerá que nos encontramos en el centro de la Tierra. Los “tres ojos” coinciden con los tres sugestivos lagos subterráneos, uno de los cuales se puede atravesar gracias a una plataforma flotante de madera que se arrastra mediante cuerdas.

Isla Saona

Grandes playas blancas sobre las cuales caminar y hacer deporte, aguas cristalinas llenas de vida, palmas para descansar a la sombra. La isla de Saona, cerca de la punta sudeste de la isla principal de Hispaniola, es un paraíso del Caribe alejado de otras abarrotadas playas como Punta Cana, Boca Chica y La Romana. Se trata de una de las excursiones más bonitas que se pueden hacer en la República Dominicana, incluso en un día (para llegar a ella se coge el ferry en la aldea de Bayahibe, a dos horas de la capital), disfrutando del mar y la cocina a base de pescado del momento.

Cordillera Central

Puede sorprender, pero el centro de la isla está considerado una meca de la aventura por los amantes de las actividades al aire libre. El corazón de la Cordillera alberga el Pico Duarte (3175 metros), dos parques nacionales y una serie de ríos: se puede hacer rafting, canyoning, climbing, equitación y trekking sumergidos en el verde tropical.

Bahoruco y Pedernales

La provincia de Bahoruco está bañada por un mar perfecto para quienes buscan paz y olas para hacer surf. En el litoral es posible sumergirse en la vida de los dominicanos, que se reúnen en los puntos en los que los torrentes desembocan en las aguas saladas para bañarse y divertirse. Más hacia el oeste se entra en la provincia de Pedernales, cerca de la frontera con Haití, donde merece una visita Bahía de las Àguilas, una franja de arena blanca de 10 kilómetros, rodeada de manchas verdes y dunas rojas, con aguas inmaculadas en las que nadan peces de barrera y tortugas laúd. Esta considerada, y con razón, una de las playas más bonitas del Caribe.

Credits photo: Age/Mondadori Portfolio