Fuente de inspiración de poetas y artistas, ha visto nacer recetas únicas y regala la vista con exuberantes paisajes bañados por un mar increíble: bienvenidos a la Riviera de poniente. Como una sonrisa, se extiende desde Génova hasta la frontera francesa e incluye, entre otras localidades, Sanremo, sede del festival de música del mismo nombre, famoso en el mundo entero. Los pintorescos pueblos se alternan con románticos rincones y con una cocina tradicional que sabe cómo conquistar el espíritu del viajero. Recorramos juntos algunos de los lugares que no debemos perdernos.
Casas medievales, pueblos llenos de historia, sabores tradicionales y muchas otras atracciones os esperan en nuestras excursiones por la Riviera de Poniente.

Romántica Savona

Savona tiene un casco antiguo barroco que se presta para pasear entre sus callejuelas acompañados del típico aroma de la “focaccia” recién horneada. Un festival de colores entre los tenderetes, las tiendas de recuerdos y los talleres artesanales. El arte está por todas partes, en la suntuosa catedral o en la Villa Cambiaso, una residencia famosa por sus frescos.  Y no olvidemos que el Museo del Tesoro aloja los restos mortales de San Valentín, patrón de los enamorados.

Fascinante Finalborgo

Sin duda, uno de los pueblos más bonitos de Italia, especialmente por la riqueza de sus sitios históricos, como el medieval Castel San Giovanni, que protege la ciudad, la Basílica de San Biagio, el Convento de Santa Chiara y sus numerosos edificios renacentistas. Al recorrer sus calles nos sentiremos tentados por los perfumes de  platos de la tradición lígur como las “trofie al pesto”, los “pansoti” en salsa de nueces o la “panissa”. ¿Sabéis en qué consiste el desayuno local? En una aromática focaccia con un cappuccino, ¡un maridaje que hay que probar!

Histórica Albenga

Albenga es otra joya que no hay que pasar por alto, “ciudad de las cien torres”, es un pueblo lleno de historia, arte y mezclas. Oculta huellas y símbolos del periodo romano, paleocristiano, medieval y renacentista. Una sucesión de iglesias, edificios, monumentos y torres. Y podréis incluso descubrir el curioso Museo del Aceite, que cuenta la historia de una de las profesiones más antiguas de la zona y los instrumentos que se utilizan. Y, por supuesto, aquí también os sorprenderá la cocina típica. Podéis dejaros tentar por alguna especialidad de pescado, como los buñuelos de bacalao (“frisceu”) o una curiosa sopa de pescado (la “buridda”).

Y para terminar por todo lo alto, Bergeggi y su islote cubierto de maquia mediterránea. Un verdadero paraíso para los amantes del mar y del buceo con tubo donde admirar corales y praderas de Posidonia oceánica.


Y ahora que habéis probado la Riviera de Poniente, sus colores, su patrimonio y sus platos…  ¡venid a conocerla con nosotros!