¿Echas de menos el barco, el mar y la atmósfera mágica del crucero? ¿Ya estás pensando en tus próximas vacaciones? Aquí te dejamos una lista de consejos fáciles para estar bien y zarpar siempre llenos de optimismo y buenos propósitos.
Mantener el físico y la mente en forma es muy útil para encarar un nuevo viaje con la motivación adecuada.

Cuidar de uno mismo

Una alimentación cuidada con mucha fruta y verdura, una buena hidratación, algo de meditación o relajación. Añadamos también un poco de ejercicio físico. Lo más difícil, ya está hecho. Estás listo para vivir las excursiones que has programado con energía renovada.

Implicar a los amigos

La palabra clave es compartir ideas, inspiraciones y sugerencias. No dejes de cultivar tus amistades, de estar en contacto con las personas que has conocido durante las vacaciones y compartir con ellos ideas para vuestros futuros viajes. Así volverás a reunirte con todos: la experiencia del viaje es mejor y da más satisfacciones si se vive en compañía.

Entrenar la mente

Leer, viajar movidos por la emoción de las páginas. Dejar volar la imaginación y entrenar la fantasía ayuda a ser optimistas y a tener nuevas perspectivas. Además, resulta útil dejarse estimular por un álbum, una música o una película. Estar siempre preparados y ser curiosos.Quizá en lo que respecta a tradiciones, atracciones y especialidades gastronómicas de los destinos que has añadido a la lista especial para el próximo crucero. Así siempre irás un paso por delante.

Tener el aspecto adecuado

Nunca está de más poner un poco de orden e incluso hacer “limpieza” en el armario. Incluso puede convertirse en una válvula de escape. Escoger la ropa que se queda, los colores que preferimos, qué accesorios escoger o añadir a los bolsos, gafas y sombreros para la próxima salida.

Mimarse

El viaje es un mimo que nos concedemos a nosotros mismos. Pensemos en el próximo destino que nos vamos a regalar o a la experiencia que todavía queremos vivir. Lo importante es soñar siempre, tal vez empezando por los pequeños detalles cotidianos. Ese recuerdo que guardas en la estantería o el imán de la nevera. Si tuviera que pensar en mi próximo viaje, ¿qué me regalaría?

¿A qué esperas? ¡Ya es hora de pensar en el próximo viaje!