Venecia es Venecia. Es imposible resumir con un solo adjetivo las caras infinitas de una ciudad única en el mundo. Una ciudad que ha sabido mantenerse al día con los tiempos y conservar viva con el paso de los siglos su originalidad. Desde los fastos de la Serenísima República de Venecia hasta la actualidad, esta ciudad ha atraído a millones de personas de todo el mundo, entrando en contacto con diferentes culturas sin dejarse nunca cambiar. El tiempo parece haberse detenido en Venecia, manteniendo intacta su identidad.

La belleza de esta ciudad enamora desde hace siglos a los visitantes. Llegar a Venecia, entrar en la cuenca de San Marcos y recorrer el canal de la Giudecca es un placer para la vista. Pasear por la plaza de San Marcos, pasar junto al Campanile y visitar la basílica de San Marcos hará que os sintáis como en el escenario de una película. Y esta sensación también os acompañará por las calles venecianas o en el gueto judío. Por no hablar del momento en que estéis a punto de subir al puente de Rialto, dominando las vistas al Gran Canal. El cine ha llevado un poco de Venecia por todo el mundo, pero solo visitándola en persona se puede realmente empezar a comprender un lugar donde es recomendable perderse para conocerlo aún mejor.

Venecia ha inspirado desde siempre a artistas, pero también ha acogido el arte y hoy más que nunca custodia tesoros de la pintura o la escultura en sus palacios. Desde el Museo Correr hasta la Colección Peggy Guggenheim se pueden admirar grandes obras de los mejores artistas de todos los tiempos.

También las islas de Lido, Murano o Burano comparten el magnetismo que Venecia siempre ha tenido para sus visitantes, ofreciendo experiencias únicas con sus peculiaridades.

Entonces, ¿qué podéis visitar en la ciudad donde se celebra el mejor carnaval de Italia, en la que Giacomo Casanova se divertía con sus conquistas y donde todo es arte? Venecia os cautivará.

Las 15 cosas que ver en Venecia

  • Basílica de San Marcos y campanile
  • Plaza de San Marcos y Caffè Florian
  • Torre del Reloj 
  • Palacio Ducal
  • Puente de los Suspiros
  • Puente de Rialto
  • Galería de la Academia
  • Museo Correr
  • Canal de la Giudecca
  • Palacio Grassi
  • Isla de Lido
  • Isla de Murano
  • Isla de Burano
  • Gueto judío
  • Museo Peggy Guggenheim

Basílica de San Marcos y campanile

La basílica de San Marcos es la sede del patriarcado de Venecia y uno de los símbolos de la ciudad. Su historia se remonta al año 828 cuando el dogo Justiniano Particiaco mandó construir una iglesia para albergar las reliquias de San Marcos que dos comerciantes venecianos habían robado de Alejandría en Egipto. Desde entonces hasta nuestros días se han llevado a cabo continuas renovaciones o reconstrucciones. En la ciudad que se levanta sobre el agua, el fuego devastó dos veces la basílica que fue reconstruida de inmediato, cada vez más bella.

En su interior, la basílica de San Marcos está revestida con mosaicos de oro que representan pasajes de la Biblia. San Marcos está repleta de esculturas, creadas para diferentes espacios que se fueron poco a poco integrando. Esta combinación de estilos y lenguajes artísticos proporciona a la basílica su cautivadora originalidad.

Con una altura de 99 metros, el campanario de la basílica de San Marcos ha sido durante años el faro de los navegantes. Al igual que la basílica, su historia es también una sucesión de construcciones y remodelaciones que entre 1511 y 1514 lo llevaron a su forma definitiva. Pero en 1902 el campanario sufrió un derrumbe. La noticia se extendió por todo el mundo y el consejo municipal ordenó su reconstrucción manteniendo su forma fiel al anterior. Se inauguró en 1912 con la estatua del arcángel Gabriel de cobre.

Plaza de San Marcos y Caffè Florian

¿Cuántas plazas hay en Venecia? Una: la plaza de San Marcos. Todas las demás se llaman “campo”. También la plaza de San Marcos era en la antigüedad simplemente el jardín del Palacio Ducal, que era un castillo fortificado. La llegada de los restos de San Marcos y la necesidad de una basílica en la que custodiarlos marcaron el nacimiento de lo que se convirtió en el salón de Venecia.

En la actualidad puede parecer increíble, viendo esta plaza repleta de turistas, imaginarla como un lugar donde se ejecutaba a los reos o en el que se promulgaban leyes y decretos. Es más fácil imaginarnos a Casanova, intentando conquistar a una dama que lo espera en el Caffè Florian.

El Caffè Florian es el primer café italiano, inaugurado en 1720 con el nombre de “Alla Venezia Trionfante” por Floriano Francesconi. Rápidamente se convirtió en el favorito de la alta sociedad veneciana. Fue en 1797 cuando el nieto del fundador cambió su nombre a Caffè Florian, por el que comúnmente se conocía. Sus salones temáticos siempre han acogido obras de arte y desde 1988 albergan también arte contemporáneo. El Caffè Florian siempre ha cuidado a sus clientes más o menos ilustres y todavía hoy ofrece acompañamiento musical a todos los que se sientan en sus mesas en la plaza de San Marcos.

Torre del Reloj

Venecia, en la plaza de San Marcos, alberga también un edificio de estilo renacentista: la torre del Reloj. Una torre en el centro, a la que se añadieron dos alas laterales, alberga la gran esfera de oro y esmalte azul. Este reloj no marca solo las horas, sino también el día, las fases de la luna y el zodiaco.

El día de la Epifanía y el día de la Ascensión se activa un mecanismo de carillón que permite la salida de un carrusel de estatuas que representan la Natividad y los Reyes Magos. Pero las sorpresas no han terminado, ya que hay dos Moros situados de pie sobre la torre encargados de tocar la campana cada hora. Hechos de bronce, representan a dos pastores que se diferencian solo por la barba. Uno de los dos tiene barba, y se le conoce como el viejo, el otro es el joven.

Los moros de Venecia marcan las horas pero el viejo las da dos minutos antes de la hora exacta (simbolizando el tiempo pasado) mientras que el joven lo hace dos minutos después (lo que simboliza el tiempo futuro).

Palacio Ducal

Al llegar a Venecia, en el centro de la ciudad, en la plaza de San Marcos, es imposible no quedar asombrados con el Palacio Ducal, un maravillo ejemplo de arte gótico.

Abierto actualmente al público ya que está integrado en el conjunto de museos municipales de Venecia, el Palacio podría narrar la historia y la evolución de toda la plaza. Desde el asentamiento permanente de los primeros Dux en Venecia tras la caída del Imperio Romano de Occidente hasta la construcción de un primer edificio alrededor del año 810, el palacio ha cambiado muchas veces su aspecto. Construido, reforzado, arrasado por las llamas y reconstruido, ampliado y recientemente renovado, utilizado como prisión o centro administrativo a lo largo de los siglos, siempre ha tenido un papel protagonista en la vida de la ciudad.

Una visita al Palacio Ducal, además de las exposiciones permanentes, os permitirá pasear por el centro de poder de la Serenísima República de Venecia, y seguir sus grandes momentos de gloria a través de las numerosas obras pictóricas que adornan muchas de sus salas.

Puente de los Suspiros

Entre todos los puentes de Venecia, el puente de los Suspiros es uno de los más famosos en todo el mundo, pero para verlo se debe buscar a propósito. A diferencia de los otros puentes no es un puente por el que se pasa normalmente, solo se puede acceder a él, todavía en la actualidad, acompañados durante la visita al Palacio Ducal. De lo contrario, el puente de los Suspiros solo se puede ver desde dos puntos, desde el puente de la Canonica o desde el de la Paglia.

Un puente diferente del resto, construido con piedra de Istria y de estilo barroco, mandado construir por el dux Marino Grimani para conectar el Palacio Ducal con la nueva prisión. Sobre el origen de su nombre existen distintas hipótesis, pero comúnmente se piensa que se debe a los suspiros de los prisioneros que, desde aquí, veían por última vez el cielo y el mar.

Otra leyenda cuenta que los amantes que se besan mientras pasan por debajo del puente, en una góndola, tendrán amor y felicidad eternos. Por esta razón, el puente de los Suspiros también se conoce como el puente de los Enamorados.

Puente de Rialto

De los innumerables puentes que conectan Venecia, solo cuatro cruzan el Gran Canal y uno de ellos, considerado uno de los símbolos de la ciudad, es sin duda el puente de Rialto. Como todo lo que se ha construido en Venecia, este puente también tiene una historia de diferentes destrucciones y renovaciones. En 1554 se proclamó un bando para la construcción de un puente de piedra, que sustituyera el puente de madera existente, y en el  concurso participaron arquitectos de la talla de Miguel Ángel, Palladio y Sansovino. El ganador fue un veneciano, Antonio Da Ponte, que diseñó un puente con un único arco que desde 1592 cruza el Gran Canal siendo uno de los lugares más concurridos y fotografiados de la laguna.

Pero el puente de Rialto siempre ha tenido un papel bien definido. La idea del puente nació de la necesidad, ya en 1172, de unir las dos orillas del Gran Canal para permitir el acceso al mercado de Rialto, con una vocación por lo tanto vinculada al comercio y que aún conserva, con dos hileras de tiendas que acompañan a los turistas en dos de sus tres rampas.

Una visita al puente de Rialto también se convierte en una oportunidad para degustar los famosos cicchetti que preparan todos los bares de Venecia.

Galería de la Academia

El arte forma parte de Venecia desde hace siglos. Es fácil quedar asombrados admirando las obras que continúan haciendo que Venecia sea una de las ciudades más interesantes no solo para los amantes del arte sino también para los artistas que siempre han encontrado en la ciudad de los canales rincones y colores como fuente perfecta de su inspiración. Pero el arte en Venecia no solo se crea, ya que también se conserva y restaura.

Para este propósito se creó en 1750 la Academia. Cuando en 1807 se cedieron a los académicos los espacios que comprendían los locales del convento de los Canónigos Lateranenses, la Escuela Grande de Santa Maria della Carità y la iglesia de Santa Maria della Carità, al principio quedaron perplejos, pero más tarde, gracias a los trabajos de adaptación de las instalaciones se pudo disponer de un espacio museológico perfecto.

Una visita a la Galería de la Academia es una oportunidad para admirar de cerca una colección de arte veneciano y del Veneto de la época comprendida entre los siglos XIV y XVIII. Entre otras se pueden encontrar pinturas de Paolo y Lorenzo Veneziano, Piero della Francesca, Andrea Mantegna, Giovanni Bellini, Vittore Carpaccio, Giorgione, Tiziano, Tintoretto, Tiepolo y admirar el Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci.

Museo Correr

Venezia es una ciudad de ensueño y aún hoy hace realidad los sueños de algunos de sus ilustres habitantes. El Museo Correr, por ejemplo, fue creado por  Teodoro Correr, un noble amante del arte que a lo largo de su vida llegó a poseer una gran colección de obras de arte. Tras su muerte en 1830 se donaron a la ciudad no solo las obras sino también el palacio familiar para crear un museo.

Una colección de valor incalculable que continuó enriqueciéndose con posteriores donaciones, que en 1887 se trasladó al Fondaco dei Turchi, antes de encontrar su nueva y definitiva ubicación en 1922, en la plaza de San Marcos, en el Ala Napoleónica y las Procuratie Nuove. En el edificio actual, durante la dominación de los Habsburgo, se llevaron a cabo modificaciones por orden de la corte, en concreto de la emperatriz Elisabeth, Sissi, que se alojaba en el palacio durante sus visitas a Venecia.

La visita al Museo Correr permite adentrarse en salas neoclásicas con la colección de Canova, admirar ejemplos de la pintura veneciana, visitar los aposentos de Sissi y acceder a la Galería, donde se exponen los cuadros de la colección de Teodoro Correr, que comprende obras de Vittore Carpaccio, Giovanni Bellini y Antonello da Messina.

Canal de la Giudecca

Admirar la belleza de Venecia desde diferentes perspectivas siempre es maravilloso. El canal de la Giudecca es uno de los mayores canales que desembocan en la cuenca de San Marcos. Está situado entre la isla de la Giudecca y el sestriere de Dorsoduro. Su anchura y la ausencia total de puentes que conecten las dos islas, hace que sea navegable para los barcos más grandes.

El canal de la Giudecca ofrece una vista privilegiada de la basílica de Santa Maria della Salute, inmediatamente después de la Punta della Dogana, así como de San Marcos. Un paseo por la Fondamenta delle Zattere puede ser una excelente oportunidad para conocer una parte de Venecia donde se puede disfrutar de las vistas del canal de la Giudecca pero también de los edificios típicos venecianos con total tranquilidad. Además de ser un paseo muy romántico. A lo largo del canal de la Giudecca todavía se pueden encontrar los saloni, edificios de grandes dimensiones que sirvieron como almacén para guardar la sal extraída de las salinas de la Laguna.

Palacio Grassi

El Palacio Grassi es un edificio situado en el Gran Canal, en el sestriere (“barrio” de Venecia) de San Marcos. El edificio es otro ejemplo de la amplitud de miras y el espíritu emprendedor de los antiguos venecianos. Desde 1732, la familia Grassi inició una operación de compra de numerosos edificios de la zona con una superficie que se extendía desde el Gran Canal hasta Campo San Samuele y la Calle Lin, que les permitiría disponer de una imponente fachada en el canal.

En 1840 la familia Grassi vendió el palacio a otra familia y durante los siglos posteriores cambió a menudo de propietario y se llevaron a cabo numerosas obras de remodelación. Desde 2005 es propiedad del empresario francés François Pinault, que exhibe aquí su colección privada de arte. Pueden admirarse numerosas obras de arte contemporáneo y moderno en un palacio rehabilitado por Tadao Andō, famoso arquitecto japonés.

La colección de Pinault cuenta, entre otras, con obras de Donald Judd, Damien Hirst, Maurizio Cattelan, Andy Warhol, Jeff Koons, Lucio Fontana y Takashi Murakami. Grandes artistas están expuestos en el Palacio Grassi, que mantiene intacto su encanto en el nuevo milenio.

Isla de Lido

El Lido de Venecia es una isla situada entre la laguna de Venecia y el mar Adriático. Se puede llegar desde la ciudad con el vaporetto y es conocida en todo el mundo por ser el lugar donde se celebra el Festival Internacional de Cine de Venecia. Su historia es fascinante. En sus inicios se utilizaba como lugar de concentración y campamento de los cruzados antes de su partida a la guerra. Su posición lo convirtió en el lugar perfecto para el asentamiento del fuerte defensivo de la laguna de Venecia y las prácticas militares.

Hacia finales del siglo XIX, los aristócratas empezaron a frecuentar las playas de la isla de Lido, donde se construyeron lujosos hoteles y villas en las que alojarse. Por las playas del Lido de Venecia han pasado numerosos personajes ilustres, monarcas e incluso se celebró una reunión entre Hitler y Mussolini. Pero el Lido de Venecia también fue, según los rumores, el lugar donde Aristóteles Onassis invitó a desayunar a Maria Callas, al comienzo de su historia de amor.

En la costa se pueden encontrar los murazzi, represas de defensa que datan del siglo XVIII, mientras que los edificios de la isla son principalmente de estilo modernista o de finales del siglo XIX. Merece una visita la iglesia de San Nicolò, fundada en 1044, que alberga obras de Palma il Vecchio y Palma il Giovane. 

Isla de Murano

La isla de Murano debe su fama al vidrio soplado. Objetos preciosos con formas y colores llamativos que se exportan a todo el mundo. ¿Os gustaría ver cómo se crean y toman forma? ¡En Murano se puede!

Murano, desde 1295 y por decreto de la Serenísima República de Venecia, es el centro de producción del vidrio soplado. Una decisión tomada sin duda para proteger la ciudad de Venecia, si tenemos en cuenta que todos los edificios de la época estaban hechos de madera y la proximidad de los hornos resultaba muy peligrosa, pero no fue esta la única razón. También existía la intención de aislar a los fabricantes de vidrio y evitar que difundieran información relacionada con su arte. A pesar del control al que fueron sometidos, muchos lograron escapar, pero la producción del cristal de Murano continúa en la actualidad, como se muestra en el Museo del Vidrio.

Visitar la isla de Murano es como visitar una Venecia en miniatura. Murano está formada por nueve pequeñas islas unidas por puentes. De las 18 iglesias que albergaba antes de la llegada de Napoleón Bonaparte, solo han quedado tres: la iglesia de Santa María y San Donato, Santa Maria degli Angeli y San Pietro Martire.

Isla de Burano

Las coloridas casas de la isla de Burano son una de las características distintivas de una isla en la que se vive una atmósfera de otra época. Isla de pescadores, cuenta una antigua leyenda que las casas se pintaban de colores para marcar los límites de las propiedades. Otros, en cambio, afirman que los pescadores lo utilizaban para reconocerlas también durante las muchas horas que pasaban en el mar.

Pero Burano también es famosa por otros aspectos. Las mujeres que viven en la isla practican el arte del bordado, manteniendo viva una tradición centenaria. Ellas son de hecho las encargadas de la elaboración del encaje de hilo. Actualmente también se puede visitar un museo dedicado al encaje.

Burano es una isla rica en tradiciones, su propia fundación se remonta a las invasiones bárbaras que obligaron a los habitantes de Altín a buscar refugio en la isla. Las primeras poblaciones vivían sobre palafitos que poco a poco fueron dejando espacio a las casas de colores, principalmente de tres plantas, que actualmente encontramos. En la iglesia de San Martino Vescovo se puede admirar una pintura de Gian Battista Tiepolo, pero Burano también os conquistará con el paladar con sus típicos dulces como los Bussolà o las Esse.

Gueto Judío

Venecia ha sido desde siempre un punto de intercambio. Y Venecia, ya en el siglo XI, empezó a poblarse de personas de fe judía. Pero la República de Venecia, debido el continuo aumento de los asentamientos, en 1516 obligó a los judíos a residir en un solo barrio, en el sestriere de Cannaregio, donde se encontraban las fundiciones, conocidas en Venecia como "geti".

El gueto judío se cerraba durante la noche y los judíos debían portar una identificación y administrar sus casas de empeño a los precios establecidos por la Serenísima República de Venecia, a cambio se les concedió la libertad de practicar su fe y dar protección en caso de guerra.

En el gueto judío de Venecia se pueden visitar las sinagogas, tres de las cuales se encuentran en el Museo de arte hebraico de Venecia. Las otras dos se encuentran en el gueto viejo. Paseando por el gueto no siempre es fácil reconocerlas, ya que fueron construidas en el interior de los edificios, en su planta superior. Es más sencillo identificar los edificios en los que residía la comunidad, porque el continuo aumento de llegadas a la ciudad obligó a la población a construir casas cada vez más altas, fácilmente reconocibles entre los edificios típicos de Venecia.

Museo Peggy Guggenheim

En Venecia, en el Gran Canal, el arte parece haber encontrado su ubicación perfecta. Muchos palacios albergan colecciones de grandes artistas, entre ellos también el Palacio Venier dei Leoni, que acoge el Museo Peggy Guggenheim.

No se trata del clásico museo que encuentra la ubicación perfecta en un palacio histórico que lleva el nombre de un artista o un aristócrata. En este caso la historia es diferente. La casa realmente pertenecía a la heredera estadounidense Peggy Guggenheim desde 1949 y ella, a la que le gustaba compartir la belleza de las obras de su colección, dispuso una parte de la casa para abrirla gratuitamente al público una vez a la semana. La mecenas estadounidense, que había pasado su vida rodeada entre artistas y sus obras, decidió donar su palacio y obras de arte a la Fundación Solomon Guggenheim encargada de administrar el Museo.

Pueden admirarse en Venecia obras maestras del modernismo norteamericano, el CubismoSurrealismo e incluso del Futurismo italiano. Artistas como Picasso, Dalí, Pollock, Magritte y Fontana junto a muchos otros esperan a los visitantes que son recibidos por El ángel de la ciudad, una estatua de bronce de Marino Marini, expuesta en la entrada del museo.

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Venecia es sinónimo de arte, historia y belleza. Si vuestro crucero Costa os lleva a esta ciudad, no os perdáis la oportunidad de visitarla. Venecia siempre es maravillosa, en cualquier época del año, porque sabe cómo recibir a sus visitantes con todos sus tesoros. Una visita a la plaza de San Marcos os llevará al salón de la ciudad, pero también os permitirá descubrir el interior del Palacio Ducal, de la basílica de San Marcos o del Museo Correr. No os perdáis la oportunidad de cruzar el puente de Rialto o visitar las islas de Murano, Burano o el Lido.

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