Valencia es una de las ciudades más apasionantes no solo de España sino de toda Europa. Repleta de arte y cultura, con muchos espacios verdes, una animada vida nocturna y un patrimonio gastronómico de fama mundial, empezando por la paella.

En Valencia se pasa de la visita a monumentos históricos como la catedral y la lonja de la Seda a un recorrido por los locales del barrio del Carmen, de la plaza de toros a un paseo por los jardines del Turia, de una inmersión en la gastronomía local en el Mercado Central a un paseo en barca por la Albufera.

Del gótico medieval a las líneas modernas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia es un viaje único entre pasado y presente. Una ciudad que ha sabido reinventarse a lo largo de los siglos, pasando de ser un centro del comercio del siglo XVI a un punto de referencia del diseño urbano contemporáneo.

Un viaje a Valencia, o una excursión con Costa, podrá evitar vuestras dudas sobre qué elegir: estos son nuestros consejos sobre qué hacer y qué ver.

Valencia: qué hacer y qué ver en la ciudad

  • La Ciudad de las Artes y las Ciencias
  • El Oceanogràfic
  • La plaza de toros
  • La catedral de Valencia y la torre del Micalet
  • La Lonja de la Seda
  • La Albufera
  • El Mercado Central de Valencia
  • El Bioparc de Valencia
  • El Tribunal de las Aguas
  • El Museo de la Cerámica
  • Los jardines del Turia
  • El barrio del Carmen

La Ciudad de las Artes y las Ciencias

Hacia el final del lecho seco del río Turia se levanta uno de los complejos más emblemáticos de Valencia, la Ciutat de les Arts i les Ciències. Ocupa una extensión de 350.000 metros cuadrados repartidos en cinco edificios dedicados a tres áreas temáticas diferentes: arte, ciencia y naturaleza. Los edificios están destinados a museos y exposiciones permanentes.

Los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela lo diseñaron en 1996 creando edificios con formas que recuerdan a la naturaleza. El Hemisfèric tiene la forma de medio ojo humano y en su interior alberga un cine Imax donde se pueden ver proyecciones con efecto envolvente en una pantalla de 900 metros cuadrados.

El edificio del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe está inspirado en el esqueleto de un dinosaurio y alberga un museo interactivo. Visitadlo con los niños, que disfrutarán jugando con los principios científicos en una serie de actividades pensadas para ellos.

El Oceanogràfic recuerda los iglúes de los esquimales. Alberga más de 500 especies diferentes, en salas donde se representan los diferentes hábitats marinos. Recorred el túnel submarino y dejaros sorprender con el tanque de tiburones, viendo a los delfines y las tortugas marinas en sus hábitats oceánicos que se han creado en las instalaciones.

El Umbracle es un jardín botánico situado en un paseo peatonal de 320 metros que recupera la tradición de los umbráculos, lugares sombreados donde se conservan plantas procedentes de zonas tropicales. Se puede pasear bajo 55 arcos fijos y 54 arcadas paralelas móviles realizadas con trencadís (fragmentos de cerámica unidos con argamasa).

El Palau de les Arts Reina Sofía es un auditorio donde se celebran conciertos y espectáculos con una estructura geométrica especialmente sugerente cuando se ilumina por la noche.

El Oceanogràfic

En el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, merece sin duda una visita el Oceanogràfic. Es uno de los parques marinos más grandes de Europa y alberga más de 500 especies diferentes y 45.000 ejemplares, que viven en hábitats marinos perfectamente reproducidos.

El Oceanogràfic es un verdadero centro científico, educativo y recreativo y para visitarlo se debe dedicar al menos medio día. Es todo lo que se necesita para ver los hábitats en los que está dividido el acuario, cada uno con su específico microclima.

En el del Mediterráneo hay nueve acuarios enormes. Las zonas húmedas se encuentran dentro de una esfera exterior de más de 25 metros de altura. Los hábitats templados y tropicales son un viaje desde las zonas más frías hasta las más cálidas de los océanos. Dejaros asombrar por el tanque de más de 7 millones de metros cúbicos de agua que recoge toda la vida del océano. El hábitat antártico, con los pingüinos de Humboldt, muestra climas extremos, como el del Ártico.

Las atracciones que no os podéis perder son el tanque de tiburones, el túnel submarino de 70 metros y el delfinario. Y si queréis disfrutarlo al máximo, comed en el restaurante “en el fondo del océano”.

La Plaza de Toros

Casi todas las ciudades españolas tienen su propia plaza de toros y la de Valencia es especial. La plaza de toros se encuentra en la ciudad vieja, en el barrio del Eixample.

Fue inaugurada en 1859 y, a partir de aquel momento, Valencia por fin tuvo un lugar fijo para celebrar las corridas de toros, que antes se celebraban en diferentes lugares siempre en instalaciones temporales. Todavía se puede asistir en ella a las luchas entre toreros y toros, pero también a conciertos y espectáculos de circo.

En aquella época la afición por las corridas de toros estaba en los niveles más altos y esta plaza era la más grande de España, con una capacidad para 16.850 espectadores. Con el tiempo sufrió diferentes cambios, el último en 2010 que la ha llevado a ofrecer un aforo para 10.500 espectadores.

El edificio es de estilo neoclásico, con cuatro pisos y arcos que recuerdan los anfiteatros de Nimes y el Coliseo. Tiene una base poligonal (48 lados) y una circunferencia interior para las corridas de toros de 52 metros de diámetro. Acercaros a las columnas erigidas por las instituciones de la ciudad para rendir homenaje a los grandes toreros que murieron aquí. La estatua de bronce situada cerca de la taquilla está dedicada a Manolo Montoliu, un gran banderillero valenciano.

La catedral de Valencia y la torre del Micalet

En la catedral de Valencia está escrita la historia de la ciudad. Se encuentra en la plaza de la Virgen y es la sede del arzobispado de Valencia.

Fue construida sobre la antigua mezquita de Balansiya, que se a su vez se erigió sobre una catedral visigoda, tras la reconquista de la ciudad por Jaime I el Conquistador, para "marcar el territorio cristiano". Su construcción empezó en el siglo XIII y duró otros dos siglos. Es un ejemplo de estilo gótico valenciano, por la estructura principal inspirada en los cánones de la época, pero su larga construcción llevó a la introducción de elementos de estilo renacentista que estaba imponiéndose en el siglo XV, pero también de estilo barroco y neoclásico.

De esta forma, la puerta de l’Almoina es románica, la puerta de los Apóstoles es gótica, la puerta de los Hierros barroca y la Obra Nova tiene fuertes influencias del renacimiento italiano. En el interior, la nave es de estilo gótico y el altar mayor de escuela renacentista. No podéis olvidar la visita a la capilla del Santo Cáliz que según la tradición custodia el Santo Grial, dentro de un retablo de alabastro.

La catedral también es conocida por el Micalet (o Miguelete, por el nombre de la campana principal, llamada Miguel), el campanario, uno de los símbolos de la ciudad que se puede visitar después de subir sus 207 escalones.

La Lonja de la Seda

La Lonja de la Seda es el edificio de la Bolsa de la Seda de Valencia, símbolo de la época de máximo esplendor de la ciudad y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es aquí donde a partir del siglo XV tenían lugar las actividades comerciales más importantes y los comerciantes negociaban los precios de la seda. Los valencianos la llaman simplemente La Lonja o La Llotja, es decir, el pórtico.

El grupo de edificios fue construido entre 1482 y 1533 en estilo gótico valenciano. Frente a vosotros veréis un edificio que recuerda vagamente a un castillo, con una torre central almenada. La zona más importante e imponente de la Lonja es la Sala de Contratación, donde los comerciantes solían reunirse para comprar y vender la seda. La sala es una representación del paraíso, con cinco filas de columnas en forma de palmera y las cúpulas que representan la bóveda celeste.

Destaca la escalera de caracol autoportante, sin poste en el centro, una maravilla arquitectónica para la época. Las inscripciones en latín escritas en letras doradas en las paredes dan fe de la honestidad de los comerciantes valencianos.

La Albufera

El Parque natural de la Albufera es uno de los favoritos de los valencianos. Ocupa una extensión de 21.000 hectáreas y se encuentra a 10 km de la ciudad. Ofrece numerosas posibilidades de relax y actividades rodeados de naturaleza, así como excursiones en barca, ya que el corazón del parque es el lago artificial más grande de Europa. La Albufera es un oasis urbano de bosques y arrozales. Visitarlo también permite entender mejor las tradiciones gastronómicas de la ciudad, porque  precisamente aquí nació la paella valenciana.

En el parque podéis relajaros tumbados en el césped, participar en improvisados partidos de fútbol, montar en bicicleta y pasear por el lago alquilando un bote de remos. Hay seis senderos marcados que os llevarán a observar las aves acuáticas que aquí anidan. Si no queréis caminar, podéis subir al autobús turístico que realiza un recorrido completo por el parque y permite admirar la variedad de su ecosistema.

Para los aficionados a la gastronomía merece la pena detenerse en el pueblo de El Palmar para probar la paella y otras especialidades como el all-i-pebre (un plato a base de anguila) y la lisa adobada.

El Mercado Central de Valencia

Dentro de la Ciutat Vella se encuentra el Mercado Central, una visita imprescindible para los amantes de la gastronomía, pero también un punto de encuentro de los valencianos en un lugar de encanto modernista.

El Mercat Central (en catalán) se encuentra frente a la Llotja de la Seda y es un festival de puestos de comida, aromas, colores, alimentos frescos y platos de calidad. No por casualidad se considera el mercado más grande de productos frescos de Europa y el mejor lugar para sumergirse (literalmente) en la gastronomía local. Un paseo por aquí, entre ocho mil metros cuadrados de galerías y pasillos, es un baño en los sabores mediterráneos.

Este lugar albergaba un mercado al aire libre desde 1893, el Mercat Nou, más tarde el ayuntamiento decidió cubrirlo. El pabellón se construyó entre 1914 y 1928, con planta cuadrada y una cúpula en el centro para iluminar el gran espacio interior. Apreciaréis los distintos estilos arquitectónicos. El modernismo (las columnas de hierro recuerdan la Torre Eiffel) se mezcla con las influencias gótico-renacentistas (como la presencia de azulejos y vidrieras).

Este espectacular mercado cuenta con 1200 puestos repletos de frutas, verduras, especias y productos locales. Si esto no os sorprende, podéis pasar por la zona del pescado y la carne. Para degustar algunos platos podéis visitar uno de los pequeños restaurantes repartidos por el edificio. Uno de los más populares es el Central Bar, en el que se pueden comer tapas, bocadillos gourmet y platos típicos.

El Bioparc de Valencia

Si viajáis con niños, llevadlos al Bioparc de Valencia, en la orilla occidental del antiguo curso del río Turia, especializado en la fauna africana. Encontraréis grandes espacios y hábitats de la sabana por los que se mueven libremente los animales del continente. Todo lo contrario de un zoológico donde los animales están confinados en las jaulas.

El Bioparc abrió sus puertas en 2008. El proyecto está inspirado en los principios de la observación de animales a través de la zoo-inmersión, o lo que es lo mismo, la posibilidad de verlos en sus hábitats naturales (muchas plantas proceden de África) con la mínima mediación posible.

El parque está dividido en cuatro zonas ambientales diferentes. La de Madagascar, con la fauna y flora de la gran isla oceánica, alberga siete especies de lémures, flamencos y los característicos fosas, parecidos a pequeños pumas. Alberga también el hábitat de la sabana, con praderas cubiertas de hierba por las que pasean cebras, leones, elefantes, jirafas y rinocerontes. En el bosque de África ecuatorial viven depredadores como el leopardo, mientras que en los humedales reinan los hipopótamos, cocodrilos y tortugas gigantes.

El Tribunal de las Aguas

El Tribunal de las Aguas, conocido también como el Tribunal de la Vega, es una tradición típicamente valenciana. Es una cita que se repite todos los jueves a las doce del mediodía frente a la basílica de la Virgen de los Desamparados, en la puerta de los Apóstoles. Lugareños y turistas asisten sorprendidos a la sesión real del tribunal donde se discuten las disputas entre los agricultores sobre el uso del agua de riego.

La institución tiene orígenes antiguos. Se creó para resolver las discusiones entre los propietarios de los terrenos vecinos que se disputaban el agua del río Turia para regar sus campos, que explotaban a través de las acequias. El tribunal era el encargado de resolver las disputas, y todavía en la actualidad tiene jurisprudencia y está reconocido por la legislación española. Está formado por ocho jueces (que pertenecen a las ocho comunidades de regantes), que a su vez eligen un presidente. A las 12 en punto las campanas marcan el inicio del juicio, en el que se decide la culpabilidad o no del denunciado. La pena es un pago en dinero.

El Museo de la Cerámica

Uno de los museos más interesantes de Valencia es el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, que rinde homenaje a una de las principales industrias locales. Está ubicado en el palacio del Marqués de Dos Aguas, y se creó en 1954 gracias a la donación al Estado de la colección de cerámica de Manuel González Martí. Más tarde se amplió con una colección de indumentaria, pinturas, muebles y objetos de arte suntuario (el tratamiento de materiales preciosos como metales, piedras, cristales)

Los objetos de arte están distribuidos en las tres plantas del edificio. Merece la pena detenerse en la sala dedicada a la cerámica cristiana medieval, visitar la sala japonesa con muebles originales, los azulejos valencianos y las antiguas cerámicas griegas y romanas.

Los jardines del Turia

El Jardí del Túria es el parque principal de Valencia, un espacio de 110 hectáreas que discurre como una serpiente por el centro de la ciudad. Es el mayor jardín netamente urbano de España y el único de sus características también por otro motivo: ocupa el antiguo lecho del río Turia, cuyo curso fue desviado por el ayuntamiento para evitar las inundaciones que regularmente sufría la ciudad. Una de las últimas, en 1957, causó numerosas víctimas y grandes daños, que convencieron a los valencianos para desviar el curso del río y transformar su lecho en jardines, que se inauguraron en 1986.

Actualmente el Jardín es el pulmón verde de la ciudad, pero también un lugar de descanso y encuentro. A lo largo de los meandros del antiguo río encontramos diferentes instalaciones dedicadas al deporte, el ocio y la cultura.

Aquí se encuentra también el jardín botánico, el Bioparc en el extremo norte y el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en el sur, además del Parc Gulliver, un parque infantil con una escultura de 70 metros de largo del personaje del cuento "Los viajes de Gulliver" de Jonathan Swift. Las numerosas instalaciones deportivas permiten practicar baloncesto, fútbol, ​​skateboard, ciclismo, running y fitness.

El Barrio del Carmen

El barrio del Carmen es uno de los barrios de la Ciutat Vella de Valencia, con una larga historia a sus espaldas y una intensa vida nocturna. Además de ser uno de los primeros barrios de la ciudad, a lo largo de los siglos ha cambiado a menudo su fisionomía y función, zona de bajos fondos con malhechores y prostitutas, cuartel, refugio musulmán, área de conventos, barrio de la aristocracia medieval o barrio proletario durante el siglo XX. En la actualidad es el lugar por excelencia de la vida nocturna valenciana, repleto de cafeterías, bares de tapas y restaurantes.

La mejor manera de llegar es paseando por el cauce del Turia.  El centro neurálgico del barrio es la plaza del Carmen, donde se encuentran la iglesia y el convento anexo del Carmen Calzado (Carmelitas Descalzas). El edificio data del siglo XIII, cuando los monjes de la orden se establecieron aquí. Merecen una visita los dos claustros, el gótico del siglo XV y el renacentista del siglo XVI. Actualmente el convento alberga el Museo del Siglo XIX.

Otros puntos de interés son las Torres de Quart y las Torres de Serranos, dos torres de defensa construidas a mediados del siglo XV. La primera recuerda la del Maschio Angioino de Nápoles, la segunda fue una de las puertas de entrada a la ciudad y es uno de los monumentos mejor conservados de Valencia.

Pero la mejor manera de disfrutar del Barrio del Carmen es visitándolo por la tarde para conocer los talleres artesanos y las tiendas de artistas y diseñadores, comprar productos originales y quedarse hasta altas horas de la madrugada para vivir una noche al estilo valenciano, paseando por los callejones entre música, actuaciones, reuniones, cenas gourmet o degustaciones de comida callejera.

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