Muchas personas conocen Recife por su carnaval y las playas de los alrededores, incluyendo la famosa Porto de Galinhas con maravillosas piscinas naturales. Sin embargo, esta ciudad del nordeste de Brasil tiene mucho más para sorprender a sus visitantes: la capital del estado de Pernambuco, con vistas al Océano Atlántico, está compuesta por varias islas conectadas por puentes. Una de estas islas alberga su centro histórico, en el barrio de Recife Antigo, protegido por un acantilado de dos kilómetros de largo que se ha transformado en una obra de arte del escultor brasileño Francisco Brennand.

En Recife se puede pasear por la céntrica Praça da República para ver los grandes palacios donde se escribe su historia desde el siglo XIX, el Palacio del Gobernador, el Teatro de Santa Isabel y el Palacio de Justicia. O puedes ir a la isla de Antônio Vaz para hacer compras en la Casa da Cultura, un luminoso ejemplo de recuperación arquitectónica. O dejar el centro para ir al increíble atelier de Francisco Brennand y al museo de su primo Ricardo Brennand, alojado en un majestuoso castillo. Y si quieres descubrir los alrededores, nada mejor que un viaje a la cercana ciudad de Olinda.

Aquí el clima tropical es cálido durante todo el año. Al llegar a Recife con un Costa Cruceros, te dará la bienvenida un horizonte de altos edificios que serpentean las costas del Océano. La primera imagen de esta ciudad será su única y emocionante vista al mar. ¡Y será sólo el comienzo! Si quieres descubrir las cosas más bellas de Recife y sus alrededores, aquí está nuestra selección.

Cosas que ver en Recife

  • Casco aniguo de Recife
  • Praça da República
  • Palácio do Campo das Princesas (Gobierno)
  • Teatro de Santa Isabel
  • Palácio da Justiça
  • Casa de la Cultura
  • Atelier de Francisco Brennand e Instituto Ricardo Brennard
  • Igreja de Madre de Deus
  • Basílica barroca de Nossa Senhora do Carmo
  • Olinda

Casco antiguo de Recife

Si Recife es conocida como la "Venecia de Brasil", obviamente su centro sólo puede levantarse en una isla: Recife Antigo, el casco antiguo de la ciudad está de hecho conectado al continente por cuatro puentes. Aquí antes sólo había un puerto, que servía a la cercana ciudad colonial de Olinda, que era la capital del estado antes de Recife. Actualmente, Recife Antigo es el barrio que más cuenta la historia de la ciudad, a partir de su "tarjeta de visita": la Praça do Marco Zero, la plaza que da al Océano Atlántico y que se encuentra en el lugar donde se fundó Ribeira de Mar dos Arrecifes dos Navios, la aldea que más tarde se convirtió en Recife. En el año 2000, el área fue revitalizada con importantes reformas y nuevas obras conmemorativas. Una de ellas es el disco de metal en el centro de la plaza: se dice que si se pone la mano abierta encima de este disco, excluyendo el pulgar, el resto de los dedos apuntarán en dirección a cuatro grandes avenidas.

Frente a Recife Antigo verás otra increíble obra, creada para el 500 aniversario del descubrimiento de Brasil: el Parque das Esculturas Francisco Brennand, concebido por un artista local muy famoso. Este parque se extiende por dos kilómetros sobre la barrera rocosa que protege a Recife Antigo de las corrientes. Es una franja muy larga por la que se puede caminar y en la que hay 90 esculturas del artista, entre ellas una columna de cristal de 32 metros de altura. También para los amantes del arte en diferentes formas, cerca de la Praça do Marco Zero, se encuentra el Espaço R.U.A., una galería al aire libre de murales coloridos.

El centro histórico de Recife, que también se puede visitar con una excursión de Costa Cruceros, incluye muchos palacios del siglo XIX y un edificio especialmente importante: la Sinagoga Kahal Zur Israel, construida en 1636 durante la dominación holandesa del noreste de Brasil. Fue la primera sinagoga construida en suelo americano y, aunque sólo se utilizó como tal hasta 1654, cuando los holandeses fueron expulsados de la ciudad, hoy en día sigue siendo un centro cultural judío muy simbólico.

Praça da República

Hay muchas características que hacen que la Praça da República sea particularmente original. La primera es, sin duda, su ubicación: la plaza se encuentra en el distrito de Santo Antônio en Recife, en la isla de Antônio Vaz, y en particular está situada en el extremo superior de la isla, donde se unen los dos ríos Capibaribe y Beberibe. Por lo tanto, está prácticamente rodeada de agua por tres lados, y también está protegida por muchos árboles, que le dan un aspecto tranquilo y agradables tramos de sombra bajo los cuales refugiarse del cálido sol brasileño. En las inmediaciones de la plaza se encuentran dos puentes, el Puente Buarque da Macedo y la Rua Princesa Isabel, que la conectan, respectivamente, con los barrios de Recife Antigo, en la isla vecina, y con Santo Amaro y Boa Vista, en el continente.

Al llegar aquí con tu excursión Costa, notarás otra peculiaridad de la plaza: en su centro hay una gran fuente rodeada de un jardín, con vistas a los edificios históricos más importantes de Recife: El Palácio do Campo das Princesas, sede del Gobierno, el Teatro de Santa Isabel, el Palácio da Justiça y el Liceu de Artes e Ofícios de Pernambuco. Este último fue originalmente un colegio fundado por los jesuitas en 1880, pero después de varias décadas, se ha convertido en un centro de investigación y desarrollo de la industria del turismo.

A lo largo de su historia, la Praça da República de Recife cambió cinco veces de nombre antes de llegar al actual, que fue tomado en 1889 con la proclamación de la República Brasileña.

Palacio del Gobernador

Uno de los palacios más característicos de la Praça da República, que atraerá tu atención mientras visitas el centro de Recife, es el Palacio del Gobernador, cuyo nombre oficial es Palácio do Campo das Princesas. Se encuentra en la última parte norte de la isla de Antônio Vaz, con vistas a los jardines de la plaza y rodeada de un parque verde con vistas al río. Este enorme edificio con una fachada de color claro de estilo ecléctico y neoclásico es la sede del Gobierno del estado de Pernambuco, construido en 1841 por el entonces gobernador Francisco do Rego Barros.

Su nombre original proviene de una simple anécdota: en 1859 fue reformado para la llegada de un importante huésped, el emperador de Brasil, Pedro II. El emperador vino acompañado por su esposa, la emperatriz Teresa Cristina de Borbón, y sus dos hijas, las princesas Isabel y Leopoldina, que jugaron en el parque alrededor del palacio y en el jardín de la Plaza de la República durante su visita. En su honor, el palacio se llamó más tarde Palácio do Campo das Princesas.

Frente al palacio hay una pequeña sorpresa inesperada para los amantes de la literatura: entre los árboles se puede ver fácilmente un baobab, que se dice que fue la fuente de inspiración para el autor de "El Principito", el francés Antoine de Saint-Exupéry, que vino a Recife antes de escribir su famoso libro.

Teatro de Santa Isabel

Durante tu excursión Costa, en el corazón de Recife, entre los edificios que dan a la verde Praça da República, podrás ver el Teatro de Santa Isabel. Este edificio neoclásico, de color rosa pastel, da al jardín de la plaza y está de espaldas al Río Capibaribe.

El Teatro de Santa Isabel está dedicado a la Princesa Isabel, una de las dos hijas del emperador brasileño Pedro II, a quien también se le da el nombre del Palacio del Campo de las Princesas, situado a la izquierda.

Es uno de los 14 teatros monumentales de Brasil, y fue construido a instancias del entonces presidente de la provincia de Pernambuco, Francisco do Rego Barros, en 1839. En aquella época, sin embargo, no había en Brasil diseñadores capaces de concebir una obra de este tipo, porque había una absoluta falta de arquitectos e ingenieros en el país. Rego Barros trajo entonces profesionales de Europa, confiando el trabajo al ingeniero francés Louis Léger Vauthier.

El Teatro de Santa Isabel tiene, por lo tanto, una peculiaridad: fue el primer teatro de Brasil diseñado por un ingeniero civil. Se construyó sobre lo que fue el ensanche del Campo do Erário, prácticamente una extensión de arena destinada a convertirse en la Praça da República. Inaugurado en 1850, fue destruido por un incendio en 1869, por lo que el propio Louis Léger Vauthier fue llamado para reconstruirla. Éste, al regresar a París, encargó a un ingeniero local la dirección de la obra.

Palácio da Justiça

Otra de las perlas de la Praça da República en Recife es el Palácio da Justiça, sede de la Magistratura del estado de Pernambuco. Además de su importancia, este palacio tiene sin duda una presencia impresionante:  su cúpula de 45 metros de altura es la más alta de todo Brasil. El Palacio de la Justicia de Recife tiene un área de más de 2500 metros cuadrados, distribuidos en cinco pisos, y una fachada de estilo ecléctico en la que se pueden ver esculturas alegóricas y bustos de importantes juristas brasileños.

El edificio se encuentra donde, hacia 1640, se encontraba el Palacio de Friburgo, sede de la colonia holandesa de Recife, que tras una serie de acontecimientos relacionados con la afirmación de la independencia de Pernambuco fue demolido a finales de 1700 por orden del Gobernador Provincial de la época. Después de ello, se decidió trasladar aquí el centro de la justicia local. El actual Palácio da Justiça fue construido en 1924, sobre el proyecto del arquitecto italiano Giacomo Palumbo, que había estudiado en París. De hecho, tiene un estilo arquitectónico europeo, que se puede ver en otras áreas de la ciudad, como en la imprescindible Praça da República.

Casa de la Cultura

¿Te parece un poco sobrio el edificio de la Casa de la Cultura de Recife? Que no te extrañe, pues hasta 1973 ésta fue una casa de arresto, construida a mediados del siglo XIX por el ingeniero José Mamede Alves Ferreira. Hoy, sin embargo, la Casa de la Cultura tiene un destino completamente distinto: en 1976 fue reabierta como centro cultural y artístico de la ciudad por el artista local Francisco Brennard y la arquitecta Lina Bo Bardi, que supervisó el proyecto de su restauración.

Con la excursión de Costa Cruceros podrás ver tanto su exterior como, sobre todo, su animado interior. El edificio tiene una superficie total de 8.400 m², y está distribuido en tres plantas. Su forma es la de una cruz con un atrio central cubierto por una cúpula. Su patio al aire libre se ha convertido en una zona en la que se pueden probar las especialidades culinarias de esta región de Brasil, y donde a menudo se organizan espectáculos folclóricos.

La Casa de la Cultura de Recife, sin embargo, no sólo acoge eventos culturales y exposiciones, sino que atrae a muchos turistas porque es un enorme y colorido mercado típico. Caminando por su interior, podrás encontrar más de 150 tiendas de artesanía local, librerías, pequeñas tiendas donde puede hacer sus compras y llevar a casa un souvenir de Recife. Una curiosidad: si quieres ver cómo era el edificio en sus orígenes, busca la única celda que no ha sido renovada.

Atelier de Francisco Brennand e Instituto Ricardo Brennard

Francisco Brennand es el escultor nacido en Recife que, con la cerámica, ha modelado obras fundamentales para la ciudad y para el arte brasileño en general, como el Parque das Esculturas, que se extiende por 2km en el acantilado frente al centro de la ciudad.

Una parada en su Oficina Ceramica Francisco Brennand es imperdible para los que vienen a Recife: Brennand ha renovado una fábrica de ladrillos para crear un increíble espacio temático donde ha reunido más de 2000 obras de cerámica. La estructura de la Oficina está llena de símbolos y referencias místicas, mitológicas y misteriosas. Caminar por su interior es como perderse en una especie de ciudad sagrada poblada por animales fantásticos y presencias inusuales. Se encuentra en las afueras del centro de Recife, rodeada de vegetación.

Otro lugar surrealista no muy lejano es el Instituto Ricardo Brennard, que lleva el nombre del primo del artista. Como la originalidad es sin duda una dote familiar, el empresario y coleccionista Ricardo decidió construir un castillo (Castelo de São João) con un puente levadizo, rodeado de un gigantesco parque de 18.000 hectáreas, en el que recogió una riquísima colección de hallazgos medievales. Aquí se puede ver una de las mayores colecciones de armaduras del mundo, una biblioteca de 62.000 volúmenes, una galería de arte con un sinfín de obras europeas y no europeas, y muchos hallazgos del período de dominación holandesa de la zona.

Igreja de Madre de Deus

Entre las calles de Recife Antigo también se encuentra la hermosa Igreja de Madre de Deus, construida entre 1680 y 1709 gracias al comerciante Antônio Fernandes de Matos. La iglesia está de espaldas al río, mientras que su fachada de piedra blanca con inserciones marrones dominada por dos torres laterales forma parte de las estrechas calles empedradas del casco antiguo. Es un ejemplo de estilo rococó, que se aprecia aún más en su interior, ricamente decorado con estructuras de madera cubiertas de oro.

Basílica Barroca de Nossa Senhora do Carmo

La Basílica y el Convento de Nossa Senhora do Carmo es un complejo arquitectónico ubicado en el distrito de Santo Antonio en Recife.  Pertenece a la orden de los carmelitas, a quienes, en 1654, tras la expulsión de los holandeses, se les donó lo que entonces se llamaba el Palacio de Boa Vista. La orden puso un asilo y una capilla, y más tarde construyó un convento. La actual iglesia fue terminada en 1767 y en 1922 obtuvo el título de Basílica: Nossa Senhora do Carmo es la patrona de Recife.

 Su imponente fachada barroca, blanca con inserciones marrones, tiene una torre de 50 metros de altura (la segunda torre está incompleta) con una elaborada cúpula en la parte superior. El interior contiene preciosas obras de madera cubiertas de oro, y tanto el altar principal como los nichos laterales están ricamente decorados. La Basílica también tiene un patio interior.

Olinda

Recife no siempre fue la capital del estado de Pernambuco: la primera ciudad en serlo fue Olinda. La leyenda dice que su nombre viene de la exclamación "¡Oh, Linda!", que parece ser que fue pronunciada por su fundador, el explorador portugués Duarte Cohelo Pereira, en 1535, cuando llegó a la tierra que acogería la ciudad. A lo largo de los siglos la ciudad ha perdido su poder, pero no su belleza: hoy en día ha sido catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Si quieres saber por qué, sólo tienes que descubrir su centro. Olinda es de hecho una de las ciudades de Sudamérica que mejor ha conservado su identidad colonial. El centro es una sucesión de iglesias barrocas y de coloridas casas con vistas a las calles empedradas, que forman un hermoso arco iris. Hay que destacar la Igreja Alto da Sé, una de las más antiguas del estado, que se erige en el mirador homónimo desde el que se puede contemplar el océano. Olinda, situada a poca distancia del centro de Recife, es una visita obligatoria para los que llegan a Pernambuco.

Descubre Recife con Costa Cruceros

 

Brasil no es sólo São Paulo, Salvador de Bahía y Río de Janeiro. También hay ciudades como Recife, vivas y maravillosas, que han conservado el encanto original y toda la mezcla de diversión, historia, cultura y sol que distingue a este maravilloso país. ¡Descubre este pequeño edén urbano gracias a Costa Cruceros!

Zarpa con Costa Cruceros