La pequeña ciudad de Arlés es una perla de la Provenza, con su luz y sus colores maravilló a Vincent Van Gogh (y más tarde a Picasso): aquí entre 1888 y 1889 pintó más de 300 obras. Descubre el centro de Arlés y su increíble historia con los cruceros Costa con parada en Marsella.

“Arlés es ‘la’ ciudad de Van Gogh: un paseo por ella te hará conocer su historia.”

El anfiteatro romano

El centro de Arlés está dominado por las Arenas, un anfiteatro construido alrededor del año 80 d.C. donde se celebraban los espectáculos con gladiadores. Es uno de los "estadios" más imponentes de la antigüedad y actualmente sigue en activo: allí se celebran conciertos y carreras camarguesas, pero sin violencia. Un paseo por Las Arenas te permitirá ver sus dos filas de 60 arcos que se conservan en perfecto estado, se encuentran al lado de unos originales edificios con sus puertas de colores, una visita única.

La catedral de San Trófimo

La iglesia del siglo XII es uno de los ejemplos más importantes del estilo románico provenzal y también es patrimonio de la humanidad de la UNESCO, igual que el anfiteatro. Detente a visitar el portal esculpido, que representa el Juicio Universal y algunas escenas de la Biblia. Y, el claustro, uno de los más bonitos de Francia.

El centro histórico y las huellas de Van Gogh

Arlés es "la" ciudad de Van Gogh: pasea por la ciudad reviviendo su historia desde la Place Lamartine, donde estaba su casa (e inspiró sus obras maestras La casa amarilla y La habitación de Van Gogh) hasta el Café Van Gogh en la Place du Forum, el bar que aparece en Terraza del café por la noche, donde la historia cuenta que Van Gogh le arrojó un vaso a Paul Gauguin. Y, si estás en el romántico centro de Arlés, entre el río Ródano y las Arenas: siéntate en un restaurante a tomar un pastis, busca un lugar donde disfrutar de las vistas como la terraza de la iglesia de Notre-Dame-De-La-Major y, a lo lejos, podrás ver la Camarga.

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