Toda la vida no bastaría para comprender todas las dinámicas de la ciudad de Mumbai, pero si queréis capturar y llevar con vosotros el alma de esta ciudad durante vuestro crucero, os aconsejamos que visitéis la parte sur de la ciudad, la más antigua. Aquí está el barrio histórico por excelencia, el Fuerte, que hoy sigue siendo el escenario de algunos de los atractivos más sugestivos no solo de Mumbai, sino de toda la India.

"Entrar en el caos de Mumbai es vivir la ciudad: ¿por qué entonces no dejarse encantar por las atmósferas de Chhatrapati Shivaji Maharaj Terminus (estación de tren conocida en época colonial como Victoria Terminus), verdadera joya de la arquitectura victoriana?"

Respirar Bombay

Una visita a los jardines de Horninam Circle os dará una idea de lo que se entiende por contraste. Un verdadero oasis en medio del centro habitado más grande de la India. El tráfico de la ciudad que retumba a su alrededor y los austeros edificios administrativos que bordean el Circle son la antítesis perfecta a su espléndida verja victoriana, al verde de sus jardines y al sereno borboteo de la fuente. Entre aquellos, el más importante es sin duda el Elphinstone Building, una imponente construcción de estilo gótico veneciano que destaca por sus arcos agudos y sus piedras multicolor. Pero también entrar en el caos de Bombay es vivir la ciudad: ¿por qué entonces no dejarse atrapar por la atmósfera de Chhatrapati Shivaji Maharaj Terminus (estación de tren conocida en época colonial como Victoria Terminus), verdadera joya de la arquitectura victoriana? Fue también el escenario del baile final de Slumdog Millionaire y uno de los lugares simbólicos de Mumbai. Su extraordinaria y compleja fachada gótica representa en sí misma un espectáculo arquitectónico con una mezcla de estilos. El gótico de estilo veneciano, típicamente inglés, se funde con los claros elementos de la arquitectura india con sus clásicas torrecillas, torres y cúpulas de los edificios de los marajás. En su interior se puede admirar un desbordamiento de madera labrada, verjas y estructuras de hierro forjado; espléndidas también son las taquillas y la balaustrada de la escalinata. Las columnas y los arcos ojivales, en algunos puntos, pueden dar la sensación de hallarse en una iglesia europea, de no ser por la muchedumbre típica de esta estación, caracterizada por la vivaz algarabía de su vestíbulo y sus bancos, donde flotas de pasajeros se apelotonan para subir sobre los anticuados trenes indios: es una bocanada de India purísima.

En el Mercado

Quien visita Mumbai no puede perderse por nada en el mundo una excursión a sus mercados. Crawford market, un par de manzanas al norte de Chhatrapati Shivaji Maharaj Terminus, en Mohammed Ali road, es uno de los principales mercados cubiertos de la ciudad. Aquí, bajo sus altas arcadas respiraréis los perfumes de las especias, os llenaréis los ojos con los colores de los sari (los largos trajes multicolor de las mujeres indias) y los de la fruta tropical fresca. Hay tiendas especializadas en frutas específicas que se venden en todas sus variedades, como las banana shops, o las Alphonso mango shops. Como a menudo sucede en Mumbai, os encontraréis en un ambiente atestado y húmedo (os aconsejamos llevar zapatos cerrados: el suelo está perennemente constelado de charcos). Prestad atención a los pequeños templetes votivos que contienen figuras sagradas que despuntan en el mercado por aquí y por allá: son los lugares en los que los vendedores cada día se encomiendan a los dioses. Otro mercado interesante es el de Colaba Causeway, en el barrio de Colaba, al sur del Fuerte. En este caso se trata de una larga sucesión de puestos de vendedores ambulantes que venden un poco de todo, como en una especie de rastro enorme. Si estáis buscando fruslerías y recuerdos, este puede ser el lugar adecuado; pero es importante regatear siempre con los vendedores, aceptar el primer precio podría resultar ofensivo para quien vende.

La puerta de la India y las cuevas sagradas

Regresando al barrio del Fuerte (“Fort” para los locales), a pocas manzanas de Colaba Causeway, está la Puerta de la India (Gateway of India), símbolo de Mumbai: un arco de triunfo de estilo indio-sarraceno, de basalto, de 26 metros de alto, erigido en 1911 con motivo de la visita de los Reyes ingleses. Desde aquí se puede uno embarcar hacia la Isla de Elefanta. La isla está situada cerca del puerto y se abre al océano Índico. Se tarda aproximadamente una hora en llegar hasta ella con el ferri. Está rodeada por un cinturón de manglares poblado por vivaces macacos que se dejan ver incluso entre los puestos de recuerdos del embarcadero. Pero la atracción principal no son los monos. Elefanta es famosa por su complejo de cuevas objeto de culto religioso por parte de hindúes y budistas. Sus paredes de basalto durísimo están esculpidas con escenas sacadas de los textos sagrados de las dos religiones y dejan al visitante con la boca abierta por la belleza de los detalles y la dinámica compleja de las esculturas, que siguen en perfecto estado a pesar de sus 1500 años de antigüedad. Hay cinco cuevas dedicadas a Shiva, una de las principales divinidades hindús, y dos cuevas dedicadas a Buda. La más interesante es la Cueva Uno, dedicada a Shiva, de unos 30 metros de largo y de planta cuadrada, con seis pilares que sujetan el techo. Cada una de las paredes presenta bajorrelieves y esculturas con representaciones de la divinidad en varias apariencias: Shiva como Señor del yoga, de la danza, Creador, protector de todo lo creado y destructor en su versión de tres cabezas, y en momentos clave de la religión hindú. Como el matrimonio de Shiva y su hermosa doncella Parvati (a la cual, en la representación, el dios rodeado de luz extiende su mano); o Shiva con ocho brazos, airado, que atraviesa a su propio hijo Andhaka que, convertido en demonio, ha osado desafiarlo y ha intentado secuestrar a Parvati.

Al regresar al transbordador podréis observar cómo se acerca la ciudad. Guardad en vuestra memoria, fotografiad, grabad, poco importa, pero llevad con vosotros esta vista maravillosa: el mar moteado de embarcaciones, la Puerta de la India que os espera iluminada por el sol y el rascacielos que surge a sus espaldas, paradoja simbólica de una metrópolis sin inicio ni final.

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