Marsella es una ciudad dinámica, multiétnica y con mucho folclore. Tras respirar su esencia y visitar sus mejores símbolos, entre los cuales se cuentan la Corniche y el Puerto Viejo, podéis aventuraros a descubrir la belleza natural de la Provenza y algunos de sus inolvidables pueblos con una de nuestras excursiones. Estos son nuestros consejos para disfrutar de un viaje lleno de color.
La ciudad de los papas, el camino de la lavanda, la casa de Nostradamus, los rincones que inspiraron a pintores… son muchos los tesoros por descubrir de la Provenza.

Aix En Provence

Con la primavera, la Provenza se transforma en una explosión de color lavanda. Además del aroma de los campos de esta planta aromática, podréis perderos en Aix En Provence, una ciudad tan sencilla como impactante. ¿Por qué no regalarse una excursión larga y relajante descubriendo el Cours Mirabeau entre cafeterías, edificios nobles y rincones inolvidables? A los amantes de las curiosidades, les gustará saber que en Aix En Provence nació y vivió Cézanne, y que todavía existe el taller donde el famoso pintor creó muchas de sus obras. Os moveréis por todos los rincones de la ciudad como sobre un lienzo por pintar.

Aviñón

Quien disfrute con la historia y los acontecimientos memorables hallará en Aviñón una etapa imprescindible: la ciudad se hizo famosa por alojar la sede papal desde 1309 hasta 1377. Obviamente, el símbolo es el Palacio de los Papas, construido en veinte años y Patrimonio Unesco desde 1995. Se realizó en dos fases: al norte, el Palais Vieux, más austero, construido por Benedicto XII; y al sur, el Palais Neuf, encargado por su sucesor, Clemente VI. En el interior del palacio hay cientos de obras de arte italiano de los siglos XIV y XV.

Arlés

Arlés es una ciudad que sabe cómo conquistar al visitante; en equilibrio entre su pasado glorioso y su dinámico presente. Antiguamente fue capital romana y después importante centro cultural durante la Edad Media. Además de una historia importante y llena de símbolos (el teatro romano, el anfiteatro y el foro romano), también os conquistarán sus bellezas naturales y los colores. El pintor Van Gogh quedó prendado de esta ciudad, de su luz, de sus rincones y pintó en ella nada menos que más de 300 cuadros.

Saint-Rémy-de-Provence

Pasear por Saint-Rémy será un placer, especialmente para los más pequeños: esta pequeña ciudad es la patria de los maestros chocolateros. Y al menú puede añadirse un toque de misterio: aquí nació un Nostradamus astrólogo, farmacéutico y escritor. Relajaos en el casco antiguo, caminando entre talleres artesanales por sus callejuelas y las plazoletas.  Y, para terminar, respirad un poco de arte: el genio de Van Gogh elaboró aquí un centenar de obras entre dibujos y pinturas.

Luces, perfumes delicados, chocolate y un pasado notable que habla a través de sus monumentos: la Provenza puede ser una de las mejores sorpresas de vuestro viaje de descubrimiento del Mediterráneo. Nosotros os esperamos y estamos listos para escribir una nueva historia en un ambiente de cuento de hadas.