La cocina de Porquerolles, que sufre la influencia de la cocina de la Costa Azul y Marsella, es un bouquet de sabores marinos y mediterráneos. El mar cristalino, las jornadas soleadas y los pinos marítimos inspiran las especialidades culinarias de la isla, una de las tres Îles d’Or de la Bahía de Hyères, un joya situada en medio de un mar azul donde los coches no pueden circular y la palabra clave es “relax”. En efecto, en esta isla sólo es posible desplazarse a pie o en bicicleta. El silencio que reina entre la perfumada vegetación mediterránea y las playas claras ha hecho de Porquerolles una meta predilecta para poetas e intelectuales, desde Georges Simenon a Paul Valéry. En los menús de los restaurantes se encuentran numerosos platos a base de pescado acabado de pescar, como por ejemplo la típica bullabesa, pero también platos de montaña como la baguette con la tapenade, la ratatouille y muchos otros.

"Además del pescado, entre los ingredientes de la cocina de Porquerolles encontramos también aceitunas, ajo, verduras frescas, alcaparras y aceite."

Pescado – para los amantes de los gustos especiales

En la isla de Porquerolles, el pescado triunfa en la mesa. Además del pescado del día que se puede servir a la parrilla o en fritura, el plato más conocido es la bullabesa. Se trata de una sopa estufada de pescado (escorpinas, pescado de San Pedro, pescado perlón, pescado araña y gallinetas) de origen muy antiguo. Los historiadores la hacen remontar al 600 a. C., cuando los pescadores griegos que se habían insidiado en la zona preparaban sopas con el pescado no vendido. Después de haberla cocido, la carne de los pescados se hierve a fuego lento junto con una salsa (la rouille) a base de aceite de oliva, azafrán y guindilla. También es muy popular en la isla la unión inusual de mejillones y patatas fritas. Aunque se trata de una combinación poco sofisticada, es muy apreciada por los isleños. Los mejillones, estufados o cocinados con ajo y vino blanco, se sirven en un cuenco de barro al lado de un plato de frites (patatas fritas) crujientes para mojar en la salsa de los moluscos. Todo ello acompañado con una buena botella de rosado Côtes de Provence.

Otras especialidades – para quienes prefieren las verduras

Además del pescado, entre los ingredientes de la cocina de Porquerolles encontramos también aceitunas, ajo, verduras frescas, alcaparras y aceite. Entre los platos imperdibles se encuentra por ejemplo la tapenade, una salsa a base de aceitunas, alcaparras y anchoas para untar pan tostado de baguette o salsa alioli, una especie de mayonesa de ajo. También se tiene que probar la ratatouille, un acompañamiento de calabacines, berenjenas, pimientos, tomates y cebollas cocidos en una sartén con aceite de oliva, perfecto para degustar también junto con el pescado del día.

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Vinos y licores – para descubrir sabores nuevos

En la isla de Porquerolles se encuentran nada menos que 200 hectáreas de viñedos y el vino que se produce en ellas es un Côte de Provence, blanco y rosado. Sobre todo el rosado de la isla, ligero y perfumado, es muy popular a nivel internacional. Tras pasar una jornada en la playa es interesante profundizar la cultura vinícola de la isla con una visita a las dos históricas bodegas locales, Demanda de l’Île (rue des Langoustiers, 28) y La Courtade (route du Sémaphore), que utilizan todavía exclusivamente las uvas autóctonas Mourvèdre y Rolle para preparar sus vinos.

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