Para familias, para surfistas, para románticos, para exploradores… 8 playas para todos los gustos, únicas en su género, para descubrir en el 2017 y disfrutar de lo mejor que puede ofrecer el Mediterráneo.

"Un lugar encantado y romántico como quedan pocos en el Mediterráneo; la leyenda (en una de sus numerosas versiones) cuenta que los amantes que nadan juntos por sus aguas estarán unidos para siempre. "

Cala Macarella, Menorca (España)

Para quién: familias con niños Cuándo ir: julio

Es el rincón más caribeño de una isla donde abundan las playas de postal. Situada en la costa sureste de la isla, Cala Macarella es una pequeña cala de arena blanca como los polvos de talco, rodeada de un telón de pinos verdes y con un agua tan transparente que parece un espejo. Un espectáculo que conquista a cualquiera, grandes y pequeños. Además, los niños se divertirán trepando por el pequeño promontorio que lleva a la vecina Cala Macarelleta, otro cuadro igual de paradisíaco.

Ramla Bay, Gozo (Malta)

Para quién: amantes del mar y de la cultura Cuándo ir: setiembre

Todo el mundo coincide en coronar a ir-Ramlail-Hamra, la “playa de arena roja” según su nombre local, como la más hermosa de la isla de Gozo. Es una larga extensión de arena color cobre, al fondo de un valle verde e incontaminado que va a parar al mar. A las sugestiones de la naturaleza se unen las del mito y la literatura porque trepando sobre una elevación a occidente se llega hasta la Cueva de Calipso, donde, según La Odisea, la ninfa enamorada retuvo a Ulises durante siete años.

Banje - Dubrovnik (Croacia)

Para quién: deportistas Cuándo ir: julio

Una pequeña y bonita playa de piedras muy querida por los locales porque se halla al lado del casco antiguo, a solo unos minutos andando. Sus aguas son cristalinas y las vistas, como las de una postal: con las antiguas murallas de Dubrovnik de una parte y la verde isla de Lokrum enfrente, tan cerca que se puede llegar tranquilamente pedaleando en un patín de agua. Ideal para darse un baño refrescante, Banje satisface a quienes van en busca de diversión con todo tipo de actividades acuáticas: desde el kayak al flyboard, y del parasailing al esquí acuático.

Canal d’Amour, Corfú (Grecia)

Para quién: exploradores románticos Cuándo ir: agosto

Un lugar encantado y romántico como quedan pocos en el Mediterráneo; la leyenda (en una de sus numerosas versiones) cuenta que los amantes que nadan juntos por sus aguas estarán unidos para siempre. Tanto si funciona como filtro de amor como si no, el Canal es una impresionante obra de arte esculpida por la erosión del mar y de los vientos, un dédalo de rocas y calas para explorar. Al fondo hay una pequeña playa, donde se puede admirar el espectacular escenario y lanzarse al descubrimiento de las grutas submarinas, armados con aletas y gafas de buceo.

Cala Regina, Cagliari (Italia)

Para quién: apasionados del submarinismo y la pesca subacuática Cuándo ir: setiembre

No muy lejos de la capital de Cerdeña está una de las playas más interesantes de la costa meridional de la isla. Bajo la mirada vigilante de una antigua torre vigía española enraizada en el acantilado, se extiende una media luna de arena y piedras claras que se abre hacia aguas turquesa de espaldas a un terraplén de dunas cubiertas por la típica vegetación mediterránea. El mar, de aguas transparentes y lleno de peces, es profundo ya a pocos metros de la orilla.

Cala d’Hort, Ibiza (España)

Para quién: amantes del buceo Cuándo ir: junio

Poco visitada, escondida por una gran duna, Cala d’Hort reserva uno de los panoramas más bellos y misteriosos de Ibiza, en la lejanía se puede observar el perfil de los tres islotes de Es Vedrá. Se halla dentro de una Reserva Natural en la zona de Es Cubells, a 11 km de la villa de Sant Josep de sa Talaia, cerrada de espaldas a un promontorio donde se puede visitar la Torre del Pirata en una antigua cantera. Sus aguas color turquesa son especialmente atractivas, especialmente para los amantes del buceo.

Plages du Prado, Marsella (Francia)

Para quién: deportistas Cuándo ir: agosto

Puede que Marsella no sea demasiado conocida por sus playas, pero la verdad es que la diversión en la orilla no falta nunca. La meta más animada es Plages du Prado, en la zona al sur de Marsella, un largo litoral artificial con mucho que ofrecer a sus visitantes. El apelativo recoge en realidad seis playas diferentes, cada una de ellas con sus atractivos: los deportistas se dirigen hacia Roucas Blanc para el voley playa y hacia Bonneveine para el esquí acuático, mientras que Escale Boreley es el oasis de los apasionados del windsurf, que surcan las olas empujados por el maestral, que sopla aquí a menudo.

Sferracavallo, Palermo, (Italia)

Para quién: cazadores de bronceado otoñal Cuándo ir: octubre

Para cambiar de aires respecto a la muy visitada playa de Mondello, en el otro lado de la punta de Capo Gallo, se abre el apacible golfo de Sferracavallo, con sus aguas color esmeralda. Para relajarse se puede escoger entre la pequeña playa del pueblo o las rocas que costean la bahía del Corallo y Punta Barcarello, un arrecife de coral que se extiende hacia el mar. En Sferracavallo no faltan los pequeños restaurantes donde reconfortar el estómago con las exquisitas especialidades locales a base de pescado entre un baño de sol y otro, hasta finales de otoño.

Credits foto: MONDADORI PORTFOLIO/OLYCOM

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