Que los ojos y los oídos no sean lo único que tenéis abierto si viajáis durante los alegres días de Carnaval, ¡también la nariz os será muy útil! Porque si cada destino deja en nosotros una huella, a menuda esta es la de un perfume. Sucede incluso en las fiestas más coloridas y divertidas, como en tres de los carnavales más famosos de todo el mundo.

"En Tenerife, si os vendaran los ojos, podríais llegar a la fiesta más famosa del año dejando que vuestra nariz siguiera el olor a... ¡sardina!"

Buñuelos y patatas fritas tras mucha samba en Río de Janeiro

Tras haber desfilado por kilómetros a ritmo de samba, solo hay una cosa que lleva hacia el merecido refrigerio poscarnavalesco en Río: el intenso olor de la comida callejera. De hecho, para la ocasión, todos los puestos callejeros y de la playa ofrecen manjares como el Queijo coalho, palitos de mozzarella fritos o el Pão de queijo, bolitas de queso fritas en masa de tapioca. O las patatas fritas típicamente locales que veréis que llevan entre manos grandes y pequeños: son las patatas de mandioca, un tubérculo cortado a tiras finas y frito en abundante aceite. Seguid su perfume y disfrutad de ellas mientras estén calientes…

En el Caribe, los “diablos” huelen a cacao

Desde Trinidad, perla del Caribe, llega uno de los chocolates más deliciosos del mundo, ¡que para celebrar el Carnaval se unta directamente sobre la piel! Esto pasa durante el inicio de la celebración, conocida como “J’Ouvert”, cuando los habitantes se untan en el cuerpo una especie de pasta de cacao (que tiene la consistencia de una crema densa, más bien espesa, o de un barro estético). Piernas, brazos y cara están untados y transforman a las personas en personajes llamados “cocoa devil” demonios oscuros de piel que huelen y saben a cacao. El de la isla tiene un perfume típico de castaña y, si te lo untas por encima, recuerda la sensualidad un poco diabólica de las noches caribeñas.

Enterrar la sardina… en Canarias

En Tenerife, si os vendaran los ojos, podríais llegar a la fiesta más famosa del año dejando que vuestra nariz siguiera el olor a… ¡sardina! El Entierro de la Sardina es el acontecimiento más importante del Carnaval: se lleva en procesión por toda la ciudad una enorme sardina hasta el lugar donde recibe sepultura. Actualmente este pescado, símbolo de la isla, no es más que una reproducción gigantesca, pero antaño la sardina se enterraba de verdad, envuelta en lardo, como representación del final de las libaciones y la preparación para la Cuaresma y sus ayunos. ¿Os han entrado ganas de comer sardinas? No os preocupéis, podréis hacerlo en uno de los miles de locales del lugar y, una vez más, vuestro olfato no os fallará.

Credits Photo: flickr - Ayuntamiento de Arona - @Daniel L. Cetrulo