Cerca de Dubai y de Abu Dhabi, pero muy lejos de su ostentación moderna. Se trata de Oman, tierra de especias y espiritualidad. Pero también tierra de aventura, repleta de zonas a explorar y en las cuales practicar actividades únicas e irresistibles. Esta es la razón por la que Oman, donde desierto y valles están rodeados por un maravilloso mar en el esperón al sureste de la península árabe, se está convirtiendo en una meta cada vez más apreciada.

"La península de Musandam, en la punta norte de Oman, es por sí sola un paraíso, donde las rocas dibujan en el agua turquesa algunos de los fiordos más sorprendentes de la península Arábiga."

Trekking y escalada

El interior del sultanato es zona de conquista para aficionados de trekking a todos los niveles. El máximo es Wadi Ghul, el barranco más profundo del mundo después del Grand Canyon, donde se disfruta de piscinas naturales transparentes, desfiladeros complejos, espesos palmerales y rocas vulcánicas de panorama lunar. Otra zona es la de Wadi Bani Auf. Aquí el tiempo parece que se haya detenido y es posible hacer un picnic cerca de los charcos de agua y practicar la escalada y el canyoning en el Big Snake Canyon disfrutando de una vista impresionante. Por último, la laguna de Khawr Ghawi, donde los flamencos y los dromedarios viven sin ser molestados, tiene algo de mágico.

Una noche en el desierto

Una experiencia inolvidable es una estancia de una noche entre las dunas del desierto de Wahiba Sands. También es posible dormir en algunos campamentos de tiendas beduinas, disfrutando de la hospitalidad omaní, de una intensa puesta de sol, de un cielo estrellado imposible de ver en la ciudad. Los alrededores de la ciudad antigua de Nizwa son además el lugar ideal para divertirse con el dune bashing (recorrer las dunas en coche), mientras quienes desean probar un medio más natural pueden optar por una excursión en dromedario, sobre todo al amanecer o con la luna plena.

Un mar de acción

Las playas de Oman son a menudo remansos de naturaleza incontaminada, protegidas de la invasión de turistas y construcciones. A 80 km de Muscat se encuentra la playa blanca de Tiwi, muy apreciada por los habitantes locales, que desciende hacia un mar de color azul zafiro; a pocos quilómetros de la orilla nadan delfines y ballenas jorobadas. Para el snorkeling las orillas de Bandar Al Khayran son el spot más excitante, mientras Ras al Jinz alberga una reserva de tortugas marinas. La península de Musandam, en la punta norte de Oman, es por sí sola un paraíso, donde las rocas dibujan en el agua turquesa algunos de los fiordos más sorprendentes de la península Arábiga. Se trata de una zona perfecta para practicar el kayak, o bien para una exploración guiada de la costa a bordo de los dhow, las típicas embarcaciones locales.

Credits photo: OLYCOM/Mondadori Portfolio