Histórico y cultural propone un mapa turístico alternativo y sorprendente. Con sus nuevas excursiones, costa le acompaña al corazón de la belleza italiana y le descubre lugares ocultos con encanto, como el principado de seborga, en la región de liguria, que acuña su propia moneda; la localidad de la campania en donde estalló una revuelta en el año 73 a.C. Que mantuvo en jaque a roma; la “ciudad” del lazio a la cual solo puede accederse a través de un puente peatonal; un pueblo del río belice dominado por un castillo.

"Podrán pasear por las calles y rincones a su ritmo, para sumergirse libremente en su arte, su historia y sabores, para poder descubrir su esencia más auténtica."

El paisaje italiano está salpicado de pequeñas y luminosas joyas, enclavadas desde hace cientos de años en un paisaje de montañas, colinas y ensenadas. Son los pueblos o borghi, un tesoro inestimable repartido por todas las regiones del país transalpino, que añaden un toque de arte a la calidez de la naturaleza. Un patrimonio que el Ministerio de Bienes, Actividades Culturales y Turismo reconoció con la designación de 2017 como el Año de los Pueblos, y que la asociación “Los Pueblos más bellos de Italia” defiende y promueve desde 2001 con actos e iniciativas de toda clase.

Precisamente, de la colaboración con estos dos organismos nacen las nuevas excursiones de Costa en busca de las bellezas ocultas que hacen de Italia un país único en el mundo. Este proyecto parte de una idea de viaje que valora el retorno a la belleza original, el placer de sorprenderse ante lugares alternativos, alejados de los destinos más habituales, y el encanto de entrar en contacto con las gentes de cada lugar, que son el alma de los pueblos. Descubra estas perlas paseando por sus calles al ritmo que desee y adentrándose libremente en su arte, en su historia y en sus sabores, para captar su rostro más auténtico. Así, desde el puerto de Savona nos dirigiremos a Seborga, una localidad que se autoproclamó principado en los años cincuenta. En ella se pueden hacer compras utilizando el luigino, la moneda que se acuña en la ceca local, sin que importe el hecho de que Italia no reconoce la independencia de este enclave.

Desde Nápoles, escucharemos el eco de la historia entre las ruinas del anfiteatro Campano de Santa Maria Capua Vetere, de dimensiones solo por detrás del Coliseo. Fue aquí, en los tiempos de la antigua Capua, donde prendió la revuelta de los gladiadores encabezada por Espartaco que, entre los años 73 y 71 a.C. puso en peligro el control de la República romana sobre Italia. En Salemi, una localidad a la que llegaremos desde Palermo, le esperan los espléndidos sabores de la cocina siciliana y un curioso museo, el del pan ritual, que narra la tradición lugareña de preparar distintos panes, exquisitamente elaborados, para las festividades religiosas de todo el año.

Y desde Civitavecchia podrá ir a Orvieto y a su majestuosa catedral, que parece una pintura que ha escapado del cuadro, o al Pozo de San Patricio, de 54 metros de profundidad. Son muchos los turistas que, siguiendo la leyenda, echan una moneda en su interior con el deseo de regresar a este lugar. Sin abandonar la región del Lazio, nos espera también Civita di Bagnoregio, la “ciudad que muere”, un lugar encantado que surge en el centro de un valle de grietas esculpidas por el tiempo. La erosión de la colina amenaza esta pequeña aldea de tan solo 16 habitantes, a la que solo se accede por un puente peatonal, lo que le confiere un encanto único. Pero esto es solo un aperitivo, porque poco a poco iremos añadiendo muchos otros pueblos a la lista de las excursiones de Costa, para seguir mostrando las muchas facetas de lo mejor de Italia.