Estocolmo y San Petersburgo: dos ciudades diferentes en cuanto a tradiciones, cultura e idioma, pero unidas por su historia. Tu crucero por el norte de Europa con Costa Magica y Costa Favolosa te sorprenderá. No solo por la belleza y la diversidad de los paisajes y países que descubrirás, sino sobre todo por algunos de los elementos que unen a estas dos ciudades nórdicas. Las dos ciudades tienen el mismo apodo (la “Venecia del norte”) y ambas forman parte del “Patrimonio de la Unesco”; para descubrir el resto sigue leyendo.
Símbolos, estaciones de metro que son puro arte, monumentos protegidos por la Unesco… Son muchos los puntos en común entre Estocolmo y San Petersburgo.

“La Venecia del norte” y las simbólicas estatuas

Por sus canales, su belleza y la elegancia de sus edificios San Petersburgo es conocida como la “Venecia del norte”. Un apodo que comparte con Estocolmo, la cual se encuentra sobre un archipiélago de 14 islas unidas por 57 puentes. San Petersburgo es joven y está llena de vida. Pedro el Grande la construyó sobre el agua en 1703. La residencia de los zares rusos presume de una estatua simbólica, el Caballero de Bronce: un monumento ecuestre dedicado a Pedro el Grande, en la plaza del Senado. Estocolmo también te sorprenderá. Tiene un bonito casco antiguo, parques, diseño y se respira un ambiente internacional. Al igual que la ciudad rusa, puede presumir de una estatua histórica, también ecuestre, que se ha convertido en su símbolo: San Jorge y el dragón, que se conserva en la catedral de Estocolmo.

Arte, belleza y museos

Arte y belleza son otros elementos en común entre las dos ciudades. San Petersburgo destaca por sus edificios y monumentos, y su casco antiguo es Patrimonio de la Unesco. Entre los cientos de maravillas que hay, están el Palacio de Catalina y el Palacio de Invierno. El arte está por todas partes, incluso en las paradas del metro, verdaderos museos en movimiento. En cambio, el emblema de varios acontecimientos históricos es el Museo nacional Hermitage. Su inmensa colección está formada por más de tres millones de obras de arte. Un espectáculo que puede visitarse incluso de noche. En verano, San Petersburgo es famosa por sus “noches blancas”, durante las que se organizan eventos y festivales: desde finales de mayo hasta mediados de julio el sol no se pone nunca del todo hasta el amanecer. En Estocolmo, los edificios destacan por su magia y elegancia, empezando por el Palacio Real (Patrimonio Unesco), o el de la Bolsa, sede del Museo Nobel y de la Academia sueca. El metro, como la mayor parte de la ciudad rusa, es un lugar de exposición artística. Las paradas de metro son instalaciones llenas de arte. Entre los museos imprescindibles, está el Skansen, el museo más antiguo del mundo con casas y granjas que reproducen Suecia en miniatura. Tampoco te puedes perder la visita al Museo de Abba donde podrás disfrutar con los éxitos de una banda que vendió más de 380 millones de copias en todo el mundo. ¡No te pierdas esta oportunidad!

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