Nauplia es un lugar mágico en el interior de otro lugar mágico, el Peloponeso, y también su historia ahonda en la mitología: su nombre deriva de Nauplio, hijo del dios del mar Poseidón y de Amimone. El origen “divino” de esta ciudad ha atraído desde siempre a pueblos distintos: fue de hecho un puesto de avanzada de los venecianos hasta el 1715, cuando su control pasó a manos del imperio otomano, y en el 1822 se convirtió en la primera capital de Grecia. En la actualidad, con sus fortalezas medievales y el mar de color turquesa, Nauplia es una meta de relax perfecta para quienes prefieren saborear los viajes con calma. Estas son las cosas imprescindibles en una visita a la perla del Peloponeso.

"Nauplia es la base ideal para organizar excursiones por el Peloponeso. Por ejemplo, a media hora de coche de la localidad se encuentra el sitio arqueológico de Micene, donde se pueden visitar los restos de la gloriosa civilización micénica."

El centro medieval

Deambular por el centro histórico de Nauplia es pura magia, parece que se vuelve atrás en el tiempo: perdiéndose en el laberinto de callejones adoquinados con guijarros y decorados con auténticos ‘arcos’ de bouganvillea florida, es posible encontrarse en plazas características, a las que se asoman cafés tradicionales y numerosos restaurantes típicos, donde a menudo se puede asistir a exhibiciones en directo de músicos que tocan canciones populares de la tradición helénica. Para los amantes de las compras, no faltan las ocasiones: las callejuelas están repletas de pequeñas tiendas y elegantes boutiques, en las que es posible encontrar tanto recuerdos como prendas de vestir hechas a mano. Pero Nauplia no es sólo ocio, entre los callejones del centro medieval se respira una atmósfera densa de historia: los edificios más antiguos conservan todavía el estilo típico del dominio veneciano, pero también el periodo otomano ha dejado sus huellas, con la mezquita mayor que ha albergado la primera sesión parlamentaria de la Grecia moderna. Después de pasear en la plaza del Estatuto (que se inspira en la plaza Navona de Roma), recomendamos subir a una de las dos imponentes fortalezas, Acronafplia y Palamidi, desde las que se disfruta de una vista maravillosa. Bajando luego hacia el puerto, se recomienda probar un paseo en barco hasta Bourtzi, la fortaleza construida por los venecianos sobre un islote frente a la ciudad. Para terminar la jornada una cena en compañía a base de pescado y un helado de yogur greco en el paseo marítimo.

Excursiones por el Peloponeso

Nauplia es la base ideal para organizar excursiones por el Peloponeso. Por ejemplo, a media hora de coche de la localidad se encuentra el sitio arqueológico de Micene, donde se pueden visitar los restos de la gloriosa civilización micénica, entre las que destaca la acrópolis y la Puerta de los Leones. Con cuarenta minutos de viaje se puede llegar a Epidauro, para apreciar de cerca su teatro y el santuario dedicado a Asclepio, que se remonta al 420 a.C.

La naturaleza y las playas

Para intercalar las visitas a los monumentos, no hay nada mejor que concederse unas horas de relax en la playa. Es imperdible la de guijarros de Arvanitia, a diez minutos desde la plaza del estatuto, donde es posible bañarse en aguas cristalinas. Si se tienen ganas de pasear, siguiendo la carretera se llega a la frecuentada playa de arena de Karathona. Delante de la playa se abre el golfo Argólico, detrás se alzan los montes Arcadia. Con la puesta de sol la emoción está asegurada.

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