Cuando hablamos de México es imposible no pensar enseguida en playas encantadoras, mar cristalino y fondos marinos llenos de peces. Es difícil no hacerlo al imaginarse Cozumel, una isla caribeña meta de los submarinistas de todo el mundo, y la Riviera Maya, un litoral infinito de arena blanca salpicado de palmeras. Pero México es mucho más: es darse un baño en el mundo antiguo y fascinante de los Maya, en las piscinas subterráneas de agua dulce excavadas en la roca e incluso vivir una aventura en la jungla tropical.

"Decir México y pensar en cenotes es todo uno. Para aquellos que buscan algo más que las clásicas extensiones soleadas y llenas de bañistas, les aconsejamos muy mucho estas piscinas subterráneas de agua dulce y turquesa excavadas en la roca, donde se dice que los Maya se comunicaban con los dioses."

Chichén Itzá, en Yucatán, una de las siete maravillas del mundo

La primera etapa que no hay que perderse es, sin lugar a dudas, Chichén Itzá, un importante complejo arqueológico maya, incluido en 2007 entre las siete maravillas del mundo moderno y situado al norte de la península de Yucatán. El nombre deriva de las palabras chi (boca) y ch’en (pozo), y significa literalmente “en la boca del pozo de los Itza” (el grupo étnico predominante). Las ruinas dejan sin aliento, el área que ocupan es de 3 km cuadrados y entre los numerosos edificios destaca la pirámide maya de Kukulkan, El Castillo, grandiosa y monumental, con cuatro escaleras de 91 peldaños cada una. Durante el equinoccio de primavera, las sombras que se producen al atardecer crean un efecto óptico que evoca una serpiente emplumada. Las especiales percepciones visivas en determinados momentos del año parecen hechas a propósito: los conocimientos astronómicos pioneros de estas poblaciones antiguas han permitido obtener un resultado verdaderamente excepcional. A esta sugestión visual se une otra, igual de fascinante y misteriosa, que tiene que ver con los efectos acústicos. Se trata del sorprendente sonido que producen las palmadas a los pies de la pirámide. Hay quien afirma que el canto que se escucha es igual que el del Quetzal, el pájaro sagrado de los Maya y típico de la zona, mientras que otros perciben la palabra “Kukulkan” repetida. Más allá de las sugestiones, es cierto que los arquitectos proyectaron sus pirámides como cajas de resonancia para producir ecos extraños y evocadores por sorpresa, si bien es prácticamente imposible establecer qué sonidos y cuántos fueron intencionales.

¿Qué hay de darse un baño en el cenote?

Decir México y pensar en cenotes es todo uno. Para aquellos que buscan algo más que las clásicas extensiones soleadas y llenas de bañistas, les aconsejamos muy mucho estas piscinas subterráneas de agua dulce y turquesa excavadas en la roca, donde se dice que los Maya se comunicaban con los dioses. La palabra deriva de la palabra maya dz’onot, que significa “caverna con depósitos de agua” y la usan los geólogos para definir una charca calcárea natural. La ciudad y los centro religiosos maya surgían a menudo alrededor de estos cenotes, importantes fuentes de agua, y se consideraban el hogar de Chac, el dios de la lluvia. Quien nunca ha estado allí no alcanza a comprender la fascinación del lugar, y la explicación científica no es que ayude demasiado: son piscinas naturales formadas por el hundimiento del suelo calcáreo y a menudo son la puerta de acceso a un mundo subterráneo fascinante. Las que están cerradas son aún más especiales, como la de Dnitzup (a solo 7 km de la pintoresca Valladolid) a la que se accede a través de unas escaleras estrechas y húmedas excavadas en la roca y que dan acceso a un ambiente misterioso. Una especia de charca de agua fresca subterránea que parece un abismo turquesa, iluminada por el haz de luz que se insinúa a través de las pequeñas fisuras de lo que podría definirse como “el techo” del cenote.  

La jungla de Cozumel en quad

Por último, pero no por ello menos interesante, está la jungla, al sur de la isla y hasta el centro de Cozumel, a la que se puede acceder a través de un autobús que parte del muelle. Adentrarse en la densa vegetación tropical, entre senderos de tierra, siempre atentos a lo que sucede a nuestro alrededor es aún más divertido si se hace a bordo de un quad. Una aventura todoterreno muy emocionante y única en su estilo, entre pájaros, iguanas y roedores, para descubrir y sorprenderse por los encuentros con las varias especies endémicas de la isla, como el mapache pigmeo de Cozumel. Pero no será solo una excursión naturalista, porque por el recorrido podréis admirar algunas ruinas mayas solo parcialmente recuperadas. A final de esta excursión por la naturaleza salvaje, se llega a una fabulosa playa. Y ahora sí, déjate seducir por el mar.

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