Messina es una ciudad que se alimenta de leyendas. El mito de Escila y Caribdis vinculado a su Estrecho viene desde su antiguedad, pero su encanto tiene muchos más matices. Rincones que huelen a arte e historia, un centro histórico lleno de tesoros, una deliciosa cocina y un encanto que no deja a nadie indiferente. Descubre más cosas con nosotros.
Desde su impresionante Museo Regional hasta la majestuosidad del Duomo; desde el sabor de los arancini hasta el de los pidoni: paseando o comiendo Messina te conquistará.

El astrónomo y el ganador del Premio Nobel

 

El paisaje, la belleza arquitectónica y la calidez de la gente de Messina es una mezcla perfecta, que supo valorar el astrónomo sudafricano Cyril V. Jackson. El erudito se quedó varios días en el Estrecho y se enamoró. Decidió dedicar a la ciudad uno de los primeros asteroides que descubrió entre las órbitas de Marte y Júpiter. Y así nació el asteroide llamado "1949 Messina".

 

 

Hay otra investigación que relaciona el nombre de esta ciudad con la ciencia con resultados que incluso llevaron al Premio Nobel. En 1882 el zoólogo ruso Ylich Mechnikov, mientras caminaba por una playa de Messina, le cayó un rayo cuando estaba observando una estrella de mar en la costa. A partir de aquí comenzó sus estudios sobre la facogitosis (la capacidad de las células para ingerir materiales extraños y destruirlos), lo que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1908.

 

 

El Duomo, la fuente de Orión y la boca que hace agua

 

¿Pero cuales son los tesoros de Messina que hacen que uno pierda la cabeza? El centro histórico que tiene su corazón en Via Garibaldi, una refinada calle rodeada de palacios y monumentos. No debes dejar de ver el teatro Vittorio Emanuele con su estilo neoclásico o la suntuosa catedral, símbolo de la ciudad, cuya construcción comenzó en el siglo XII. En la Piazza del Duomo se encuentra la fuente de Orione, una imponente obra dedicada al fundador de la ciudad.

 

 

El Museo Regional, el más grande del sur de Italia con 17 mil metros cuadrados y  8 mil obras, merece una visita. Si este paseo te ha dado hambre, pruebe la comida típica de los "verdaderos conocedores": los arancini messinesi, en forma de pera rellenos de salsa de carne y mortadela, pidone (una media luna , similar al calzone) y scagghiozze, panqueques crujientes hechos de harina de polenta.

 

Comida, arte, cultura y anécdotas especiales. Una visita a la ciudad de Messina será un viaje con mucho sabor y nunca trivial,  y te verás envuelto en una naturaleza única. Sólo súbete a uno de nuestros cruceros y relájate: nosotros nos encargaremos del resto.