Las notas de color de algunas de las playas más hermosas del Mediterráneo son verdaderamente espectaculares. Dorado y perla, blanco y negro, rosa y naranja cálido: desde Santorini hasta Corfú, de Creta a Menorca, pasando por Cerdeña, estas son las playas que añadirán una nota de color a vuestras vacaciones.

"Si Creta es la Grecia polinesia, la playa de Elafonissi es su corazón de belleza exótica, con su arena diamantina y finísima de tonos ligeramente rosados."

DORADO, EN LAS INUSITADAS ARENAS DE CORFÚ

Se llama Glyfada y es una de las pocas playas de arena de Corfú. Una alfombra dorada en la parte occidental de la isla, amplia y larga, sobre la que pasar un día de puro relax tanto físico como mental sobre una tumbona, bajo una gran sombrilla y, tal vez, con una más pequeñita dentro de un cóctel. Las tonalidades de su arena suave y fina pasan del amarillo al dorado rojizo, y hacen que se destaque el blanco de las rocas que adornan sus laterales y el verde de la vegetación. Aquí tenéis lo que hace falta para disfrutar del sol durante todo el día y más allá, hasta que al atardecer, y ante vuestros ojos, el sol se de un chapuzón en el mar.

NEGRA, EN LA MÚSICA DEL MAR DE SANTORINI

Santorini, isla de paisajes potentes, de contrastes en equilibrio. Entre sus playas de varios colores se encuentra también Perivolos, la “Playa negra”, llamada así precisamente por su color oscuro. Una playa de origen volcánico, huella de la erupción minoica que tuvo lugar en el segundo milenio a.C., formada en su mayor parte por una gravilla pulida de las dimensiones de granos de pimienta. Aquí el negro brillante se encuentra con las claras aguas del Mar Egeo, dando lugar a un contraste cromático verdaderamente sugestivo; los bares con música suave completan esta estampa de relajación, en una de las islas más bonitas del Mediterráneo.

NARANJA CÁLIDO, EN EL CORAZÓN DE LAS CÍCLADAS

Nos quedamos en el archipiélago griego del que Santorini es la isla principal. Entre las muchas islas que pueblan la caldera, en el suroeste está la despoblada Palea Kameni, capaz de regalar otro increíble color: el naranja, en todas sus tonalidades, debido a los manantiales termales calientes y sulfúreos que surgen de fumarolas submarinas. El azufre da color a la arena con colores que cubren la intensa gama cromática del naranja e incluso llegan más allá: naranja encendido, color ladrillo, naranja oscuro, e incluso tonos amarillentos y verdosos. Un espectáculo cromático del que es más fácil disfrutar cuando se llega a la isla con una pequeña embarcación. Nadando en las cálidas aguas terapéuticas, si os adentráis en el mar podréis acercaros al manantial, que está bastante cerca de la orilla y donde las temperaturas llegan a los 33 °C/35 °C.

PERLA, DE COLOR Y SERENIDAD, EN MENORCA

Un collar de perlas de 2 km y medio de largo: es la playa de Son Bou. El arenal más largo de la isla de Menorca y el lugar donde hallar un mar transparente de fondos bajos, polarizado en una arena finísima de un blanco grisáceo plateado, donde pasear relajadamente disfrutando del color especial de la bahía, que recuerda el interior de la concha de una ostra. Y las dunas a su espalda parecen enormes perlas, salvajes e irisadas. Constelada de chiringuitos, esos famosos lugares donde se puede comer y beber en pareo y descalzos, es el lugar perfecto para los amantes de lo mundano. Pero Son Bou tiene también una laguna: una reserva donde viven ocas y patos salvajes, que pueden observarse en su hábitat natural (una etapa imprescindible para los niños).

TONALIDADES ROSA, EL PARAÍSO TROPICAL EN CRETA

Si Creta es la Grecia polinesia, la playa de Elafonissi es su corazón de belleza exótica, con su arena diamantina y finísima de tonos ligeramente rosados. Se trata de una isla muy pequeña a la que se llega vadeando una laguna de agua turquesa, color que contrasta de manera sugestiva con las tonalidades de la playa. El magnífico color rosado de la arena se debe a la presencia de unos microorganismos microscópicos mezclados con restos de coral, conchas y carbonato de calcio. A veces el nivel del mar es tan bajo que ni siquiera las conchas se mojan. Parece el decorado de un anuncio sobre el Caribe u algún otro paraíso tropical lejano, en cambio Elafonissi, una de las pocas “playas rosas” de la Tierra, os espera en el Mare Nostrum.

BLANCO, EN LA PERFUMADA CERDEÑA

¿Vuestro crucero hace escala en Olbia? Hay mil motivos por los que os podéis sentir afortunados, y entre estos se cuenta el hecho de que desde allí podréis llegar a La Cinta, la playa más famosa de San Teodoro, una de las localidades más fascinantes de la isla. Yendo hacia el sur, hay una extensión de arena blanca y finísima que observa admirada la imponente isla de La Tavolara, una roca que se yergue en su trono en medio del mar, y su color blanco se vuelve aún más cegador por el contraste cromático de la densa vegetación sarda de la laguna de atrás. La naturaleza sigue virgen aquí: garzas reales, cormoranes y flamencos… Además de lirios de mar, helicrisos, enebro, romero y lentisco, cuya esencia penetra por la nariz y asocia para siempre el perfume de Cerdeña al candor de esta playa.

Descubrir el Mediterráneo en un crucero significa llenarse los ojos con los colores de las playas más hermosas de Europa y vivir muchas vacaciones en un único viaje… ¿Estáis listos para emprender el viaje?