Barcelona se convierte en una ciudad muy entretenida, donde te podrás perder en su zoo o recorrerla en bicicleta y Roma está llena de historia y maravillas. En Lisboa se estudia el océano; en Génova, los peces: aquí tenéis algunas sencillas sugerencias para unas vacaciones que harán felices a los niños y a toda la familia.
Museos, zoos, parques y rincones por descubrir: Italia, España y Portugal nunca han sido tan divertidos.

En España podrás ver

Partimos desde una ciudad que ofrece de todo: Barcelona. ¿Cómo hacer que le guste también a los niños? Descubriendo la Rambla con sus colores, aromas y los espectáculos en directo en la famosa calle de más de un kilómetro de largo entre malabaristas, mimos, músicos y pintores. Sin olvidar los coloridos y diversos tenderetes. Si los pequeños tienen hambre, podéis pasar por La Boquería, un mercado cubierto de 6000 metros cuadrados. Y si queréis un plan alternativo para satisfacer los gustos de todo el mundo, podéis visitar la ciudad con una bici eléctrica hasta el Parc de La Ciutadella.Y una vez allí, ¿por qué no pasar por el mágico zoo con 500 especies de animales?

En Portugal podrás ver

Lisboa es una ciudad que sabe cómo conquistar a grandes y pequeños; es suficiente con partir del Parque das Nações, un lugar donde disfrutar al aire libre, descansar o disfrutar de espectáculos en directo. Aquí está el Oceanário, el museo oceanográfico que os llevará hasta los abismos en un viaje lleno de sorpresas. Entre plantas y animales, descubriréis unos 15 000 ejemplares, junto a los principales ecosistemas. Y no os olvidéis de visitar el Pavilhão Do Conhecimento – Ciência Viva, un centro interactivo que propone seminarios y actividades para niños y adultos que pueden convertirse en paleontólogos o químicos por un día.

En Italia podrás ver

Y ahora viajamos hasta Génova, donde se hace imprescindible una visita al Acuario, uno de los más grandes de Europa. Vuestro viaje por los mares del mundo os hará conocer peces coloridos, esponjas, corales, tiburones, focas, delfines e incluso pingüinos. Una buena manera de aprender: observando y jugando. Además, en el puerto antiguo, os espera el Galeón de los piratas: una atracción única para los niños.

La última etapa es Roma, país del arte, de la cultura, ¡y de los espacios verdes! ¿Por qué no empezar visitando los jardines de Villa Borghese? Los más pequeños podrán correr y jugar por el parque. Otra opción divertida es ir al museo de los niños, Explora. Está pensado como una ciudad en miniatura, donde todo se puede tocar, experimentar y vivir en primera persona. Pero los atractivos romanos para los niños son infinitos, empezando por el Museo de cera. Contiene más de 250 figuras de cera de personajes: desde Blancanieves hasta Barack Obama pasando por Francesco Totti. Entre las sorpresas hay también varios ejemplares de dinosaurio. Vuestro viaje puede continuar hacia la Fontana di Trevi, símbolo de la capital, con la posibilidad de visitar de paso la via del Corso, el corazón comercial, donde se pueden hacer compras para toda la familia.

Habéis saboreado un “Mediterráneo” para “vivir” en familia, unas vacaciones durante las que decidir los ritmos y dejarse conquistar por la curiosidad. Es justo lo que os proponemos con nuestras experiencias de crucero: preparaos para zarpar de nuevo con ganas de descubrir.