Un viaje suele ser la ocasión para probar nuevos sabores y darse una pausa de la rutina cotidiana, que también está hecha de disciplina, sobre todo en cuanto a alimentación y ejercicio físico. Pero a veces, nos arriesgamos a encontrarnos con algún kilo de más al final de las vacaciones. Pero disfrutar del viaje desde el punto de vista gastronómico y al mismo tiempo no perder la línea no es una utopía. Hemos hablado de este tema con un experto en dietas y nutrición, el doctor Fabrizio Malipiero, un referente de la asociación italiana ASAS (Associazione correlata all’Alimentazione e agli Stili di vita) que promueve la salud relacionada con la alimentación y los estilos de vida, él nos ha dado algunos buenos consejos.

"Cuidarse durante las vacaciones pasa por una alimentación correcta, pero también por encontrar un momento para uno mismo, para dedicarse a la forma física y mimar la mente, creando una sensación de bienestar general que recarga y da energía. "

Lo primero, atentos a los bufés

Normalmente son abundantes, variados y de muchos colores, así que dan ganas de probarlo todo mezclando los entremeses con el postre, la pasta con el arroz, la carne y el pescado, en una mezcla de sabores y cantidad excesiva de calorías.“El consejo es llenar el plato una sola vez, con una cantidad de comida que literalmente no te permita levantarte de la silla para encaminarte al bufé”. Nadie sugiere transformar el plato en una pirámide de comida, pero es mejor un plato verdaderamente lleno (posiblemente de comida que estamos seguros que nos gusta), que uno medio vacío que nos veremos obligados a llenar continuamente, perdiendo el control de la medida.

La dieta disociada

Los enemigos acérrimos de la línea son los hidratos de carbono refinados, tomados en cualquier momento del día. ¿El motivo? Alteran la marcha normal del índice glucémico, induciendo una sensación de hambre continua que nos lleva a buscar más hidratos de carbono. “Debemos decir ‘basta’ después de las tres de la tarde a pan, arroz, pasta, pizza, dulces y demás; después de este horario es preferible escoger comida a base de proteínas como la carne, el pescado o las legumbres, que además añaden a la dieta un buen aporte de fibra. Y no debemos olvidarnos de acompañar cualquier comida con fruta y verdura: gracias a su contenido en fibra nos permiten absorber menos grasas e hidratos de carbono que otras comidas”.

Mejor las escaleras que el ascensor

Se puede aprovechar la estructura de los barcos, divididos en varios puentes, para mantenerse en forma: un truco fácil pero eficaz es abandonar el ascensor a favor de las escaleras: “Lo ideal es subir y bajar escaleras desde primera hora de la mañana, antes de desayunar: nos sirve para activar el metabolismo que seguirá activo durante todo el día, listo para absorber las futuras comidas”. Además, debéis saber que15 minutos de subir y bajar escaleras queman unas 130 calorías, un motivo más para no tomar el ascensor.

¿Alcohol? Sí, con moderación

Durante las vacaciones hay muchas ocasiones para concederse un vaso de vino, pero lo mejor es no pasarse: “La cantidad de alcohol permitida según algunas directrices dice: dos vasos y medio al día para los hombres y uno para las mujeres (fuente: INRAN, Istituto Nazionale di Ricerca per gli Alimenti e la Nutrizione, Instituto nacional de investigación para los alimentos y la nutrición); es mejor tomar vino que cerveza, porque esta contiene levadura y fermenta en el estómago provocando hinchazón”. Cuidado también con las calorías: si una jarra de cerveza o un vaso de vino blanco tienen unas 150 calorías, un combinado de alcohol, como un Cosmopolitan o un Cuba libre, pueden llegar a contener más de 200 calorías por vaso. Además, hay que mantenerse siempre hidratado bebiendo mucha agua, en verano es fácil llegar a los dos litros al día: “la hidratación interna permite controlar la sensación de hambre porque contribuye a mantener la sensación de saciedad, tanto a corto como a largo plazo”. Se ha estudiado además, que integrar los líquidos que se pierden con la sudoración, alivia la sensación de cansancio que se relaciona con el calor y reduce el consiguiente riesgo de insomnio.

Moverse a bordo: Pilates, Yoga y Spinning

Cuidarse durante las vacaciones pasa por una alimentación correcta, pero también por encontrar un momento para uno mismo, para dedicarse a la forma física y mimar la mente, creando una sensación de bienestar general que recarga y da energía. Para eso sirven los cursos de fitness y Spa, para mantenerse en forma durante los cruceros, dejándose llevar por el movimiento de las olas, que relajan la mente y liberan los pensamientos. Y recordemos que el yodo, en el que se está inmerso las 24 horas del día, da un apretón extra al acelerador del metabolismo y se queman calorías con más eficacia. ¿Con qué podéis contar en los barcos Costa? Por ejemplo, con una clase de Pilates, perfecta tanto para quienes lo descubren por primera vez, como para los que ya practican asiduamente. El Pilates trabaja el desarrollo de la fuerza abdominal de base, la alineación postural y el equilibrio del cuerpo. O con una sesión de Yoga, basado en una mezcla de posiciones y técnicas de respiración, que enseña a abandonarse para aprender a meditar, purificar y desintoxicar cuerpo y mente. También podéis poneros a pedalear con una sesión de Spinning, que refuerza el corazón y los pulmones a la vez que moldea caderas, muslos y glúteos, además es fantástico para descargar toxinas físicas y mentales. Y como alternativa o complemento, podéis escoger un tratamiento como el “Masaje exótico a la lima y el jengibre”, para regenerar vuestra piel con un delicado peeling y el cuerpo con un masaje completo, o el “Tratamiento adelgazante de ionitermia”, que combina delicadas manipulaciones e ingredientes marinos para actuar sobre la celulitis, la retención hídrica y los kilos de más en las zonas de estómago, muslos y glúteos. Reservad con antelación en mycosta.it o informaos en el SPA una vez a bordo.

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