Un bosque que es patrimonio de la Unesco, algunos de los acantilados más altos del mundo, un hijo de la isla ilustre como Cristiano Ronaldo y un vino que se bebe en todo el mundo. ¿Necesitas más motivos para visitar Madeira? 
Madeira es famosa por el vino que lleva su nombre, pero también porque allí nació y creció Cristiano Ronaldo

La capital y su teleférico

Es visita obligada Funchal, la capital de la isla donde nació y creció el as del fútbol Cristiano Ronaldo, quien cuenta allí con un museo que dedicado a sus éxitos deportivos. En lo que se considera el corazón de la isla, descubrirás iglesias, museos y muchos rincones con mucho encanto. Si quieres conocer las costumbres de sus habitantes, basta con darse un paseo por el Mercado dos Lavradores. ¿Y por qué no cerrar el día con un “momento  cuadro”? Toma el teleférico y disfruta de las maravillosas vistas sobre la ciudad.

Naturaleza y relajación

Madeira es famosa por su bosque endémico de Laurisilva, un tesoro que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad. En las 22 000 hectáreas de la isla, descubrirás una gran biodiversidad de fauna y flora, entre las que se cuentan algunas especies raras de orquídeas, como la Dactylorhiza folios u Orquídea da Serra, única en el mundo. Y no faltan otros tesoros naturales como jardines, senderos para hacer excursionismo, torrentes que surcar y gargantas para los amantes del senderismo.

El cabo y el vino legendario

Para seguir visitando lugares memorables, una de nuestras excursiones te llevará a Cabo Girão. Sus 580 metros hacen de él el cabo más alto de Europa y el segundo más alto del mundo. Podrás admirar la gran extensión azul del Océano Atlántico y una pequeña parte de tierra a los pies del acantilado que, sorprendentemente, está cultivada. Sigue tu paseo buscando uno de los muchos locales donde degustar un Madeira, el vino que ha dado fama mundial a la isla. Se dice incluso que fue el vino con el que se brindó por la independencia americana el 4 de julio de 1776.

Naturaleza, relajación, cultura y anécdotas: Madeira se merece que le dediquemos un brindis.