La antigua ciudad de Lübeck tiene uno de los centros históricos más interesantes de toda Alemania. Por sus calles y patios todavía se respira la riqueza de sus años dorados, cuando era la capital de la Liga Hanseática, la alianza de ciudades que durante siglos dominó el comercio en los mares Báltico y del Norte. Durante el crucero con Costa Mediterranea podréis visitarla: aquí tenéis algunas cosas imprescindibles que ver y hacer en la ciudad.

“Escondidos tras los edificios de las calles principales, os esperan decenas de pequeños patios medievales que no deberíais perderos.”

La ciudad de las agujas y de los patios

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el casco antiguo (Altstadt) se encuentra en una isla fluvial rodeada por el río Trave. Una de las características de esta ciudad son las siete agujas verdes de las cinco iglesias principales que se pueden ver desde el cielo. Paseando por sus calles podréis ver los antiguos edificios altos y estrechos, pero para descubrir una de las atracciones más típicas de la ciudad debéis ir por las callejas laterales: escondidos tras las fachadas, os esperan decenas de pequeños patios medievales.

Obras maestras en ladrillo

Muchos edificios y monumentos de Lübeck están construidos con los ladrillos rojos típicos del estilo gótico báltico medieval. Los más espectaculares son el ayuntamiento, el Hospital del Espíritu Santo y la célebre Puerta de Holsten, una de las puertas de las antiguas murallas, monumento símbolo de Lübeck, que aparece en monedas y sellos. Os quedaréis con la boca abierta ante la majestuosa iglesia del siglo XIII de Santa María, con sus altísimas torres de 125 metros.

Novelas y mazapán

Hay dos cosas que no puedes perderte en Lübeck: ver la Casa de Buddenbrook, que pertenecía a la familia del gran novelista Thomas Mann, y probar los dulces de mazapán. Si os apetece hacer una parada dulce, o el recuerdo perfecto para llevaros a casa, parad en la famosa pastelería Niederegger.

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