Llegar a las islas Lofoten es… una maravilla tanto para los ojos como para el alma.Por la inmensidad de los panoramas, los impresionantes colores y la naturaleza incontaminada.Y aún es más mágico llegar hasta allí, descubrirlas poco a poco desde un punto de vista único y privilegiado, el del barco. El crucero se desliza por el agua entre los fiordos, descubriendo panoramas que cortan la respiración desde una perspectiva completamente diferente respecto a la tierra firme: no “observas” la naturaleza, la vives, sientes casi que la puedes tocar con la mano desde la cubierta del barco, tal es la inmersión entre montañas de verdes laderas. Una maravilla que en verano se vive aún más gracias al espectáculo del sol de medianoche: aquí el gran astro no se pone nunca, y se puede disfrutar de luz natural durante todo el día, viviendo experiencias realmente especiales e irrepetibles, como cenar a “la luz del sol”, con vistas al mar y rodeados de cumbres nevadas y del reflejo de los macizos rocosos en el agua. ¿Qué se puede ver durante un viaje a estas tierras extremas?

"Navegar entre los fiordos significa verdaderamente llenarse de belleza y emociones, que seguirán contigo cuando regreses a casa."

El pueblecito de Nusfjord

El pueblo noruego por excelencia, con sus casitas rojas y las barcas amarradas, se ha convertido en un museo al aire libre de la cultura escandinava.Preservado de manera auténtica (es Patrimonio de la Unesco), está engastado en un fiordo donde desde tiempos remotos la principal actividad es la pesca de merluza, y donde es posible sumergirse en la vida de los pescadores, aprendiendo sus secretos y probando el pescado más fresco de Noruega.

La naturaleza de las Lofoten

La fauna salvaje es una de las principales atracciones de las Lofoten; son tantos los puntos panorámicos donde relajarse y admirar las colonias de cormoranes, frailecillos atlánticos, araos comunes y águilas reales que vuelan indómitas en busca de presas. Para observarlas, se pueden recorrer algunos tramos de la Ruta turística de Nordland (de Raftsundet a Å), o bien observarlas durante la navegación, desde la cubierta de la nave; un lugar privilegiado desde donde admirar la exuberante naturaleza de las Lofoten.

Haukland Beach

A pesar de hallarse por encima del Círculo polar ártico, la playa de Hauckland se considera una de las más encantadoras de Europa. Es una bahía de arena blanca que da sobre aguas transparentes como si se estuviera en el Caribe, pero rodeada de paredes de granito esculpidas con precisión y revestidas de vegetación verde brillante: inolvidable.

Svolvær

La capital de las Lofoten es la base perfecta para las excursiones y para probar el estilo de vida de estas remotas tierras. Tras un trekking por las alturas que la rodean (las Svolværgeita) o por los fiordos de los alrededores, merece la pena pasear por el centro, que ofrece una sorprendente vida mundana: las callejuelas del puerto están llenas de locales donde beber la cerveza de Tromsø (por ejemplo, la Mack, la cerveza que se produce más al norte del mundo) y probar la Fiskesuppe, una típica sopa de merluza fresca y salmón, con leche y puerro. Svolvær es la meta de artistas de toda Europa, que exponen sus trabajos por la calle, inspirados particularmente en los paisajes y la luz de las islas y haciendo aún más fascinante y sugestiva la ciudad.

Las remotas islas Lofoten, con sus paisajes teñidos por la luz ártica, son tierras inolvidables: navegar entre los fiordos significa verdaderamente llenarse de belleza y emociones, que seguirán contigo cuando regreses a casa.

Credits foto: Mondadori Portfolio/Olycom

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