Una delgada línea roja une Ibiza y Mikonos a través del Mediterráneo: la del mar y la noche. La isla de las Baleares y la de las Cícladas unen playas y diversión como ningún otro lugar en Europa, dos metas “gemelas” (pero cada una con una identidad propia) que esconden rincones de naturaleza virgen y una vida nocturna que no se detiene nunca.

"La jornada se desarrolla del mismo modo: el despertador suena tarde, excursiones en busca de la playa ideal, aperitivo, cena, bailar hasta bien entrada la mañana y afterhours. Pero la vida nocturna es algo diferente, Ibiza tiene discotecas gigantes y los mejores DJ set del mundo, Mikonos está salpicada por infinidad de bares."

Metas “gemelas”

Ibiza, ya apreciada como lugar de descanso en tiempos del Imperio Romano, se ha convertido en una meta turística internacional única gracias a la huella que dejó la cultura hippie: su éxito nació en los años 60, cuando los jóvenes “hijos de las flores” de todo el mundo llegaron a la isla y la eligieron como lugar de libertad y transgresión. En cambio Mikonos presume de estar relacionada con la mitología griega (aquí se llevó a cabo la batalla entre Zeus y los Titanes) y conserva restos arqueológicos interesantes. Magnates y armadores se enamoraron de sus playas ya en los años 30, en los 50 fueron los divos de Hollywood quienes la descubrieron y a partir de los 60 fue protagonista del boom turístico de las Cícladas, convirtiéndose en un destino un poco transgresor para acabar siendo una localidad de moda. Las dos se han convertido en destinos turísticos de aquellos que buscan un mar de ensueño y vida nocturna, con sus espléndidas calas escondidas en los recovecos de la costa y noches desenfrenadas. Ibiza y Mikonos son dos oasis de mar transparente y fiesta sin fin, donde la vida transcurre más o menos de manera parecida, con alguna distinción. La jornada se desarrolla del mismo modo: el despertador suena tarde, excursiones en busca de la playa ideal, aperitivo, cena, bailar hasta bien entrada la mañana y afterhours. Pero la vida nocturna es algo diferente, Ibiza tiene discotecas gigantes y los mejores DJ set del mundo, Mikonos está salpicada por infinidad de bares, en una especia de fiesta continua on the road.

Ibiza

Ibiza es cuatro veces más grande que Mikonos y las jornadas allí pueden discurrir descubriendo cada día una cala diferente. Las playas son muchas, diferentes entre ellas y de fácil acceso. Cala Llonga ofrece rincones solitarios y recónditos para descansar; Caló des Moro es un lugar ideal para hacer submarinismo; Cala Codolar, protegida del viento y las olas, es ideal para las familias; mientras que Ses Salines, es un área protegida de aguas especialmente cristalinas y se va allí para mezclarse con la gente vip. El panorama que se disfruta al atardecer en Cala Comte y Cala d’Hort es particularmente sugestivo; Cala Llenya, en cambio, es ideal para la práctica de los deportes acuáticos. Las largas noches de la Isla Blanca empiezan cuando cae el sol en la playa, con una sangría suave en los bares de Playa d’en Bossa o en las mesas del Golden Buddha en Sant Antoni. Se cena entre las 22 y las 23 en el centro histórico de la ciudad, en uno de los muchos restaurantes al aire libre con vistas a las callejuelas de alrededor para observar a la fauna excéntrica que pasa por allí para exhibirse, como manda la tradición libertaria de la isla. Luego empieza el recorrido por los locales y los bares de la ciudad en la zona de calle de la Virgen y carrer d’Enmig, para continuar por los clubs más grandes y conocidos, utilizando el disco-bus que desde el atardecer hasta la salida del sol recorre las principales discotecas con una frecuencia de 30 minutos. Las fiestas más famosas son las de Pachá (legendaria discoteca de varios pisos), Privilege (inmenso espacio de 10 000 personas), Ushuaia (famosa por la calidad de la música) y Amnesia (entre drag queen y DJ internacionales).

Mikonos

La isla de las Cícladas es más pequeña y está más recogida que Ibiza; el área oriental está poco habitada, y la occidental es más animada gracias a su capital, Chora. Ofrece más atracciones culturales que Ibiza, como el barrio de Alefkandra con sus casas al borde del agua (llamada “La pequeña Venecia”), el monasterio de Paleokastro, los característicos cinco molinos de viento inmortalizados en las postales y el sitio arqueológico de Delo, la isla que tiene enfrente y a la que se llega en una hora de ferri desde el pequeño puerto de Tourlos. Las mejores playas están, sobre todo, en la vertiente sur, como Platis Gialos y Paranga: la arena es suave y la posición las protege del meltemi, el viento típico de las Cícladas. Paradise Beach es la más “joven” y famosa, mientras que la bahía de Panormos, en el norte, ofrece litorales bastante reparados y poco concurridos. En Mikonos también empieza la fiesta a orillas del mar con los aperitivos musicales del Paradise, el club más en boga, que toma su nombre de la homónima playa, donde desde las 17 se baila a ritmo de rock y música electrónica saboreando cócteles. En la misma playa hay un club gemelo, el Super Paradise, y el Cavo Paradiso, los otros locales de referencia de la isla. Si se quiere, la noche puede seguir hasta el amanecer, al ritmo de la música de los DJ internacionales y con vistas a los arrecifes. La cena es perfecta en las tabernas del viejo puerto donde se pueden degustar gyros, souvlaki, moussaka, pulpo a la plancha, parrilladas de pescado fresco, ensalada griega y tzatziki. Cuando uno se levanta de la mesa, en pocos pasos puede empezar el recorrido por los pubs (etapas obligatorias son el Scandinavian y el Kastro), la ocasión perfecta para hacer nuevos amigos entre bebidas y bailes en las mesas.

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