Curiosos o apasionados de la historia, el arte y la literatura: Marsella sorprende y ofrece oportunidades culturales para todos vosotros, que empiezan desde que el barco se acerca a la ciudad. Lo primero que se avista desde el mar es el gran letrero MARSELLA, que recuerda a aquel otro en las colinas de Hollywood. Al llegar al Vieux Port, el puerto viejo, os llevaréis la segunda sorpresa: aquí la vista recae completamente en el futurista edificio de cristal del MuCEM, el Museo de las civilizaciones de Europa y el Mediterráneo. Reservad en vuestra agenda algunas horas para visitarlo y para entender cómo esta ciudad provenzal se ha convertido en una referencia cultural en Europa.

"Tras la visita al MuCEM recorred el puente suspendido en el agua que une el museo con el Fort Saint Jean, la imponente fortaleza construida en el siglo XVII por el rey Luis XIV."

En el MuCEM para los apasionados de historia de la civilización mediterránea

Si sois cultores de la navegación, historia y cultura mediterránea, no os podéis perder las exposiciones del MuCEM. Aquí os espera una extraordinaria colección de más de un millón de objetos procedentes de los países y pueblos de la cuenca del Mediterráneo, desde la antigüedad hasta hoy, entre los que se cuentan restos arqueológicos, utensilios de uso cotidiano, ropa, instrumentos musicales, medios de transporte, objetos religiosos, obras de arte y fotografías. Y para meterse aún más de lleno en la historia de este mar, tras la visita recorreréis el puente suspendido sobre el agua que une el museo con el Fort Saint Jean, la imponente fortaleza construida en el siglo XVII por el rey Luis XIV. Aquí podréis tomar espectaculares fotografías del Vieux Port y vuestros hijos se lo pasarán en grande jugando a que son cruzados defendiendo la ciudad de Marsella de los ataques por mar.

Amantes del arte, el Palais Longchamp os espera

Ecléctica y lista para sorprender, la ciudad ofrece recorridos también para los grandes amantes del arte en el Musée des Beaux Arts, el más antiguo de la ciudad, alojado en el Palais Longchamp, un palacio del siglo XIX que ya por él mismo merece una visita. No os quedéis en el exterior a admirar el juego de las aguas de su majestuosa fuente, entrad a descubrir el arte europeo de los siglos XVI a XVIII. Entre los pintores del norte, la escuela italiana de Caravaggio y los grandes clásicos franceses desde Corot hasta Courbet, descubrid también que, justamente en Marsella, durante el siglo XIX, existía una floreciente escuela de arte y admirad los paisajes provenzales que se custodian aquí. De regreso al puerto, recorred la avenida de la Canebière, que cruza todo el centro y os lleva otra vez al mar, constelado de edificios cuidados y suntuosos donde este siglo se respira en cada rincón.

Como el conde de Montecristo: con Dumas en el Chateau d'If

Los amantes de la literatura podrán revivir una de las novelas más sugestivas del gran Alejandro Dumas, El conde de Montecristo, alcanzando una pequeña isla a lo largo de la costa —a la que se llega cómodamente en un ferri desde el Vieux Port— sobre la que está el Chateau d’If, un fuerte que fue una cárcel durante siglos. Aquí podréis ver donde estuvo preso su más famoso huésped: José Custodio de Faria, el personaje real en el que se inspira uno de los protagonistas de la novela de Dumas, el abad Faria. La vista del islote no tiene comparación, en la bahía de Marsella y en otras pequeñas islas de Frioul.

Créditos fotográficos: Feel good studio/Shutterstock