Mar transparente, naturaleza salvaje y espléndidos pueblecitos de un cándido color blanco que destacan en el panorama: unas vacaciones en Grecia son todo esto y mucho más. Visitando algunas de las islas más pintorescas, podréis vivir el viaje de una manera nueva, imaginando ser los protagonistas de los mitos de la antigüedad. De hecho, según las creencias religiosas de los antiguos helénicos, los personajes de la mitología griega fueron los responsables del nacimiento y desarrollo de las islas más hermosas, como Creta, Corfú y Santorín. Descubridlas a través de su historia, disfrutando de la riqueza de una gran cultura que ha influido la civilización occidental.

"Corfú es seducción pura y tierra de contrastes, por sus litorales entre playas blancas y altas rocas oscuras, y porque fue el escenario de algunas de las historias de amor más hermosas de la mitología. "

Del Olimpo a las “islas mitológicas”

Según la mitología griega, unos dioses con semblanzas humanas eran quienes controlaban la vida. Los dioses vivían en la montaña más alta de Grecia, el Monte Olimpo, situado entre Tesalia y Macedonia, no muy lejos del mar Egeo. Su cima estaba envuelta entre unas nubes que impedían a los humanos alcanzarla y descubrirla. Eran inmortales y disfrutaban de la eterna juventud, sin embargo, también contaban con los típicos defectos de los comunes mortales: por ejemplo, a menudo se veían envueltos en acaloradas discusiones que solían originarse en sus aventuras. Los dioses olímpicos eran doce, decidían la suerte de los seres humanos y cada uno de ellos debía proteger o gobernar un elemento natural (como el mar o el fuego) o un aspecto de la vida (como el amor, la fertilidad o el arte). Son los protagonistas de historias fascinantes, como las de su soberano, Zeus, el dios de los rayos y del cielo, cuyas empresas eran famosas en toda Grecia, empezando por Creta. Las leyendas narran que Zeus y los dioses descendieron desde el sagrado Olimpo hacia el mar y las islas, y que así definieron su conformación actual, así como su cultura y tradición.

Creta y el gran reino de Minos

Creta esconde historias legendarias. La mayor isla del Egeo fue la cuna de la civilización minoica y protagonista de muchos mitos. Por ejemplo, el del nacimiento de Zeus, a quien su madre, Rea, escondió en una cueva porque su destino decía que había de ser devorado por su padre, Saturno, uno de los titanes, las divinidades nacidas antes que los olímpicos. Zeus aniquiló a su padre e hizo así que se cumpliera la profecía de la Madre Tierra que decía que “había de ser uno de los hijos de los titanes quien destruyera el poder de este pueblo”. Durante sus viajes, Zeus se enamoró de una princesa fenicia, Europa, que llevó hasta Creta y de cuyo amor nació Minos, futuro rey de la isla. Fruto de su unión con un toro, la mujer de Minos, Pasífae dio a luz al Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de humano. Para atajar la violencia de este ser, Minos mandó a Dédalo y a su hijo, Ícaro, construir el famoso laberinto dentro del palacio de Cnosos, cuyos restos se pueden visitar en la actualidad, aunque fueron reconstruidos durante el siglo pasado en una operación criticada por su estilo, demasiado moderno. Fueron muchos los que trataron de acabar con el Minotauro, pero de su laberinto solo salió vencedor Teseo, rey de Atenas, que con la ayuda del hilo que le había dado Ariadna (princesa de Creta e hija de Minos y Pasífae) llegó hasta el interior del palacio, mató al monstruo y consiguió alcanzar la salida. Podéis recorrer la leyenda del Minotauro con una visita al palacio de Cnosos, en lo alto de Kefala y a pocos metros de Heraclión. La vista abierta de Creta desde la montaña es realmente sugestiva, mientras que entre los restos del palacio es posible revivir los fastos del pueblo con el que empezó la cultura mediterránea. Caminatas a lo largo de la imponente escalinata para después pasear por entre lo que queda de las más de 400 habitaciones del palacio: en las paredes de la Sala del trono está la reproducción de los frescos de los pintores cretenses y, en el centro, el trono de piedra del rey. En las habitaciones se pueden admirar oros y vasijas, lo que queda de la producción artística micena.

La isla de Corfú narrada por Homero

Corfú es seducción pura y tierra de contrastes, por sus litorales entre playas blancas y altas rocas oscuras, y porque fue el escenario de algunas de las historias de amor más hermosas de la mitología. El rey de Ítaca, Ulises, héroe mitológico cantado por Homero en la Odisea, menciona Corfú entre las metas de sus viajes para regresar a casa, famosos por estar llenos de encuentros con personajes fantásticos. Ulises naufragó en Corfú después de que Poseidón (dios del mar, de los maremotos y los terremotos) transformara su barco en piedra; allí, desembarcó en la playa de Ermones. Allí lo encontró la fascinante Nausícaa, hija del rey Alcínoo, rey de los Feacios, cuando se disponía a lavar la ropa con sus sirvientes. Ella lo llevó a visitar la isla. La bella princesa llevó al héroe ante su padre al palacio real. Actualmente no queda rastro del palacio y en su lugar se encuentra el monasterio ortodoxo de Paleokastritsa. Para descubrir la isla reviviendo la sugestión del mito homérico, llegad en barca hasta el golfo de Paleokastritsa, escenario del naufragio de Ulises. Aquí el viento ha moldeado la roca creando acantilados de formas particulares. Entre estas, la “roca de Ulises” está rodeada por un paisaje de rocas oscuras que crean un sugestivo contraste con el turquesa de las aguas del mar Jónico y el blanco de las playas de las muchas calas. En la cima de la montaña que domina el golfo surgen el monasterio ortodoxo de Paleokastritsa y la iglesia antigua, rincones de espiritualidad y recogimiento, escondidos entre buganvilla rosa y escorzos de maravilloso mar.

Santorín y el mito de Atlantis

El nacimiento de Santorín está envuelto en el misterio: al parecer se trata del pueblo secreto del que habla el mito de Atlantis, la ciudad griega desaparecida entre las aguas que dio a su vez nombre al océano Atlántico. El área ocupada por la perla de las Cícladas podría ser justamente la de la legendaria ciudad. La isla surge sobre un terreno volcánico y su actual conformación nació de la terrible erupción del volcán Thera, evento que destruyó por completo la civilización minoica. Según los mitos griegos fue provocada por Poseidón para castigar a los hombres por sus pecados. Uno de los indicios que ha llevado a los estudiosos a pensar en una hipotética relación entre la Atlántida y Santorín es el palacio de Akrotiri, llamado “la Pompeya del Egeo” y del que se habla en las obras de Platón. Es posible visitar el interior del palacio con lo que queda de su decoración, cerámica y frescos de hace 3500 años. Admiraréis las famosas pinturas murales de los boxeadores, de los monos azules y de las recolectoras de azafrán, que nos han llegado en un excelente estado de conservación. Para descubrir el fuerte impacto de la antigua erupción y disfrutar de panoramas que quitan el aliento, recorred la cresta de la caldera volcánica que une las 5 islas en las que se dividió Santorín. En el centro del cráter se distinguen fuentes termales y un volcán, el Nea Kameni, que actualmente está inactivo: una masa lávica negrísima, rodeada de agua de color verde intenso a causa del azufre.

Entre mito y leyenda, paisajes maravillosos e historia antigua, la Grecia de las islas no hará más que haceros soñar.

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