Gibraltar es una de las metas más fascinantes de Europa. Gracias a su particular posición geográfica, a su historia y a las muchas influencias que ha recibido, es un lugar único en el mundo, cruce internacional con mucho que ofrecer al viajero. Se asoma al punto que separa (y une a la vez) el Mediterráneo y el Océano Atlántico y, durante siglos, ha alimentado mitos y leyendas convirtiéndose en un símbolo del viaje y la exploración. Aquí, entre una sugestiva naturaleza y las huellas dejadas por el pasado, se respira aire de mezcla y se unen el calor de Andalucía con la elegancia inglesa.

"Aparece incluso en el célebre canto XXVI del Infierno de Dante, cuando Ulises cuenta su último viaje, que lo empujó a superar el estrecho abriendo una ruta por allí donde nunca jamás se había aventurado nadie antes."

Entre historia y mito

Actualmente territorio de ultramar del Reino Unido, Gibraltar fue conocida en la antigüedad como el límite del mundo conocido, la puerta entre la civilización y lo desconocido, entre la certeza y la aventura. Justo aquí es donde estaban las legendarias Columnas de Hércules de la mitología griega: de hecho durante un tiempo fue conocida como Calpe, el nombre de una de las dos Columnas (la otra se llamaba Abila, y estaba en la costa africana). Aparece incluso en el célebre canto XXVI del Infierno de Dante, cuando Ulises cuenta su último viaje, que lo empujó a superar el estrecho abriendo una ruta por allí donde nunca jamás se había aventurado nadie antes, “para perseguir virtud y conocimiento”.

La vista de África

Para saborear el alma de frontera geográfica y cultural que persiste en Gibraltar, no perdáis de vista Punta Europa, el promontorio más al sur de la Península Ibérica, el último pedazo de tierra antes del estrecho. Desde allí, en los días más despejados, se puede ver más allá del mar la costa septentrional de África, la cadena montañosa del Rif marroquí y la ciudad española de Ceuta (donde surgía Abila, la otra columna de Hércules, en territorio marroquí), pero sobre todo, se puede admirar el lugar donde se encuentran el Mediterráneo y el Atlántico. Otra etapa imperdible es el Castillo Morisco, la principal herencia que dejó la primera ocupación árabe (711-1309), alrededor de la cual todavía se alzan las fortificaciones que mandó construir Carlos V en 1552.

Macacos y cuevas

Gibraltar ofrece muchas otras atractivas curiosidades. Como la Reserva natural del Peñón de Gibraltar, el punto más alto del Peñón (426 metros sobre el nivel del mar), un marco natural incontaminado donde viven los famosos macacos de Gibraltar, la única especia de monos en estado salvaje de Europa. No hay duda de que son los amos y señores del lugar, tan a sus anchas están que ni siquiera tienen miedo del hombre, al contrario: están por todas partes, pero hay que evitar provocarles y ofrecerles comida porque pueden resultar muy invasivos. También en la reserva podéis adentraros en la Cueva de San Miguel, una red de grandes cavidades calcáreas conocidas por el hombre desde el Neolítico. Merecen también una visita los Túneles del Gran Asedio, una pequeña parte de los más de 70 kilómetros de galerías excavadas por las fuerzas inglesas para resistir a los españoles y a los franceses durante el asedio que tuvo lugar entre 1779 y 1783.

La cocina

La tradición culinaria aquí es también una aventura, porque refleja la historia de lugar de paso de Gibraltar: la cocina local está contaminada por ingredientes y recetas que vienen del mundo anglosajón, mediterráneo y norteafricano, entre cuscús, platos de pescado, parrillada de carne a la española, elaborados asados con los intensos y dulces sabores típicos de la cocina inglesa. Un plato típico es el rosto, una pasta con tomate, buey, zanahorias y setas; otro es la calentita, un budín preparado con harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta.

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