¿Quién no ha deseado nunca relajarse bañándose en aguas termales humeantes? Además de ser una experiencia agradable para el bienestar de cuerpo y alma, sumergirse en estas fuentes significa también unirse temporalmente a la naturaleza, puesto que se encuentran a menudo cerca de lugares sugestivos, de Islandia a Japón, de California a Nueva Zelanda. Pero los beneficios que puede regalar un baño en los pozos geotermales superan el simple relax en ambientes bonitos, porque con la balneoterapia se pueden aliviar y curar los síntomas de algunas patologías respiratorias, osteoarticulares, dermatológicas y gastrointestinales.

"Estos lugares son un paraíso del bienestar. Son capaces sobre todo de aportar alivio a las personas que sufren de artrosis, calculosis, enfermedades de la piel como eccemas y psoriasis, patologías del aparato respiratorio como asma, bronquitis y sinusitis. "

Una cultura antigua

Las fuentes geotermales nacen en zonas normalmente volcánicas de una fractura de la superficie terrestre, de la que sale agua caliente entre 35 y 37 °C. Las aguas geotermales cuentan con numerosas propiedades porque contienen muchas sales minerales y sustancias beneficiosas para el organismo. El primero en hablar de ellas fue Hipócrates en sus famosos Tratados hipocráticos, el primer texto de la historia de la medicina. Por mucho que el médico griego desconociera todavía las propiedades químicas y físicas de los baños termales, ya se había dado cuenta de que un baño en las fuentes geotermales era una terapia natural capaz de relajar los músculos, curar las patologías de la piel y aliviar el dolor de los huesos y las articulaciones. Pero los auténticos amantes de los baños termales fueron los antiguos romanos, que las transformaron en un lugar para encontrarse y socializar, conversar y firmar acuerdos de negocios.

Beneficios para la mente

No es extraño que el hombre haya buscado siempre el bienestar en las fuentes geotermales, puesto que más de la mitad de nuestro cuerpo está formado por agua. El vínculo indisoluble que nos une con este elemento ha convertido las fuentes geotermales en un lugar casi místico donde es agradable pasar tiempo en compañía, pero también aislarse para escucharse uno mismo. Esta espiritualidad caracteriza todavía en la actualidad la cultura de algunos pueblos, como el japonés que ve en los onsen (los baños termales) significados esotéricos, capaces de poner en contacto al hombre con la naturaleza.

Beneficios para el cuerpo

Crenoterapia, es decir, curarse con los baños termales: gracias a las sustancias presentes en las aguas geotermales, del azufre al yodo, del hierro al calcio, estos lugares son un paraíso del bienestar. Son capaces sobre todo de aportar alivio a las personas que sufren de artrosis, calculosis, enfermedades de la piel como eccemas y psoriasis, patologías del aparato respiratorio como asma, bronquitis y sinusitis. Además, cada tipo de agua puede disponer de poderes específicos según su composición. Las que tienen una elevada concentración de cloro y sodio combaten las patologías del aparato digestivo (gastritis, colitis y estreñimiento), mientras las ferruginosas ayudan a curar la anemia y las enfermedades de la piel. Para que la terapia sea eficaz, es necesario efectuar baños o tratamientos similares (por ejemplo los fangos) durante por lo menos unos diez días y repetirlos cada año.

Las fuentes geotermales más bonitas

Existen fuentes termales en todo el mundo, pero algunas destacan por la belleza de los paisajes en los que se sitúan. Entre ellas se encuentra la famosa Laguna Azul en Islandia, un grupo de pozos naturales de color turquesa y azul rodeado por un paisaje lunar. Y también la Hot Water Beach en Nueva Zelanda, una playa con fuentes hidrotermales subterráneas que crean pozos con agua caliente en los que es posible relajarse solos o en compañía. A recordar también las Travertine Hot Springs de Bridgeport, en California, y el Takaragawa Onsen en Japón; las primeras ofrecen un panorama maravilloso de la cadena montañosa Sierra Nevada, las segundas forman parte de un complejo de baños termales naturales grande y antiguo sumergido entre los bosques y las montañas de Osenkaku.

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