Mar, islas (14 sin ir más lejos), puentes (57), parques y jardines; pero también museos, diseño, una mezcla de arquitecturas antiguas y modernas, restaurantes gourmet al aire libre y un ambiente agradable que dura todo el año, invierno incluido. Estocolmo, impregnada de una cultura muy atenta a la infancia, es una de las metas más adecuadas para unas vacaciones familiares.

"Lo mejor es vagar sin meta bordeando los edificios barrocos y manteniendo el Palacio Real como punto de referencia, haciendo paradas por el camino en las plazas románticas o para picotear pescado en los seculares locales."

Ekoparken: naturaleza y relax

A pocos minutos de Norrmalm, el punto neurálgico comercial de la ciudad, está el área de colinas de Djurgarden, el primer parque nacional urbano del mundo, con bosques y jardines para relajarse, hacer deporte y jugar. La zona está recorrida por senderos de agua (se puede nadar en verano), rincones por explorar, ovejas que pastan y lugares donde tomar un café. Grandes y pequeños pueden visitar el parque de diversiones Grona Lund Tivoli y el museo Vasamusset, donde se puede admirar el antiguo barco de guerra del siglo XVII, Vasa.

El tren de las fábulas: para el niño que llevamos dentro

Junibacken es un parque temático que reproduce los ambientes de las fábulas de Astrid Lindgren. Un viaje en el Story Train es una inmersión en el mundo de hadas de la infancia que reconcilia a adultos y niños, que pueden dejarse llevar gritando y vistiéndose de Pippi Calzaslargas, el icono de la narrativa sueca.

Skansen: un salto al pasado

Un pueblo-museo-zoo al aire libre que os transporta a la antigua Suecia a través de los 150 edificios tradicionales donde los artesanos trabajan en sus talleres de época preparando panes y dulces como antaño, mientras los renos y otros animales vagan libres a sus anchas.

Tekniska Museet: una ojeada al futuro

El Museo de la ciencia y la tecnología es un paraíso de la interactividad: además de robots parlantes, una mina artificial y juegos científicos muy instructivos, hay un cine donde admirar visiones en 4D que sacuden todo el cuerpo.

Gamla Stan: el ADN sueco

El antiguo corazón de la capital, conectada por puentes con el resto de la ciudad. Aquí, en la zona antigua, se exploran uno por uno los tortuosos callejones de piedras donde se consumaron batallas, desfiles y toda la historia del gran reino sueco. Lo mejor es vagar sin meta bordeando los edificios barrocos y manteniendo el Palacio Real como punto de referencia, haciendo paradas por el camino en las plazas románticas o picotear pescado en los seculares locales.