Entre historia, mito y mar, Creta es una de las metas más codiciadas del Mediterráneo. Famosa por las playas de la costa occidental y por la vida nocturna de la parte oriental, la isla más grande de Grecia en realidad no es menos atractiva en su parte central, llena de joyas arqueológicas y naturales. Te explicamos cómo moverte para conquistar el corazón escondido de Creta.

"El litoral sur de Creta es caluroso, ventoso, fascinante: aquí parece haberse parado el tiempo. Sobre todo en el golfo de Mátala, donde las playas colindan con una serie de cavernas."

El corazón de Heraclión

En el centro de la costa septentrional, entre el tercer y el segundo milenio a.C. se desarrolló una de las primeras civilizaciones europeas. Aquí se alza uno de los monumentos más característicos del mundo antiguo, absolutamente imperdible: el palacio de Cnosos, situado a 5 km al sur de la capital, Heraclión, es el lugar donde se ambienta la leyenda del Minotauro, el monstruo que vivía en el laberinto del palacio y que fue vencido por Teseo. Pero la principal ciudad de Creta se merece una visita aparte de Cnosos; su centro dinámico y cosmopolita, es perfecto para perderse por las callejas que dan la vuelta alrededor de las murallas y el castillo veneciano. Imprescindible concederse una pausa en los locales de moda que se concentran en la zona de plaza Venizelou.

Las playas del norte

La imagen de Creta a menudo pasa por las célebres playas de Balos y Elafonissi, en la extrema punta occidental, pero también la costa septentrional esconde litorales maravillosos. La playa de arena dorada Paleokastro, al oeste de Heraclión, por ejemplo, es muy sugestiva porque está ubicada bajo la sombra de un castillo antiguo. Aquí los colores del mar van del azul intenso al esmeralda y es ideal para los apasionados del buceo porque hay muchas rocas submarinas por descubrir. Agia Pelagia, a 20 km de Heraclión, se considera la playa más bonita de la Creta septentrional: la arena clara, el color azul del mar que se une al del cielo, y el largo litoral con servicios la hacen ideal para las vacaciones con niños. Siguiendo hacia el oeste damos con Panormos, una antigua villa marinera desde la que se accede a tres calas de arena, protegidas por el viento, acariciadas por serenas corrientes de agua y un fondo marino de poca profundidad, donde practicar varios deportes acuáticos, como el windsurf o las motos de agua. Por otro lado, a 34 km de Rétino está el pueblo de Bali, que se asoma a una playa de aguas frescas y verdes, gracias a la presencia de numerosos manantiales que llegan hasta el mar. Por último, es de visita obligada la bahía de Livadi, la más grande y ventilada de la costa, donde disfrutar del perfume de los tamayes mientras se toma el sol.

Diversión en Rétino

La vida nocturna más marchosa de Creta está en Rétino. El corazón de la ciudad esconde tabernas, restaurantes, discotecas y locales para todos los gustos entre el paseo marítimo y las callejuelas de las murallas renacentistas. Por ejemplo el Rock Café, en el puerto veneciano de la ciudad antigua, es el lugar ideal para los amantes de la música: por aquí pasan los mejores DJ de la isla, entre sonidos R&B, rock y hip pop. Quien prefiera las melodías más típicas y quiera hacer un viaje a los trajes típicos griegos, no puede perderse el Astro, un local nocturno donde se toca música tradicional en directo. Para terminar, el Cactus Beach es un bar animado, apto para los más jóvenes, que vuelven a su casa tardísimo entre música a todo volumen, alcohol y bailes directamente en la playa.

Relax en el golfo de Mátala

El litoral sur de Creta es caluroso, ventoso, fascinante: aquí parece haberse parado el tiempo. Sobre todo en el golfo de Mátala, donde las playas colindan con una serie de cavernas; en los años 60, la cantante Joni Mitchell y otras personas de su generación, eligieron esta zona como refugio de paz y relajación, y hoy en día el Mátala Beach Festival nos hace revivir las sugestiones de aquellos tiempos. La costa de los alrededores de la villa es un lugar mágico; en la zona de Kalamaki, un poco más al norte, los acantilados geométricos dominan la arena dorada y durante la puesta de sol adquieren unos colores únicos. Pasar una velada aquí es una experiencia inolvidable.

Credits foto: MONDADORI PORTFOLIO/AGE

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