Sus orígenes proceden de un glorioso pasado hanseático, cuando entre los siglos XIII y XVII formaban parte de la Liga que unía estas ciudades a otros grandes puertos del Mar del Norte y del Mar Báltico, y siguen manteniendo su papel de puertos importantes. Pero más allá de la historia antigua, las ciudades alemanas de Bremerhaven, Hamburgo, Kiel y Warnemünde hoy ofrecen mucho más: tienen un encanto típicamente nórdico, atracciones originales e interesantes y un ambiente que te sorprenderá.

"Y para disfrutar de la vista de la costa, pasando de un pueblo a otro, podéis subir a bordo del histórico tren a vapor “Molli”, mantenido tal cual desde sus orígenes, en junio de 1886."

Bremerhaven, el espíritu del mar

Es uno de los puertos más importantes de Europa, una inmensa zona de Bremen dedicada por completo a la navegación. No es casualidad que su símbolo sea el faro Brinkamahof (ahora convertido en un agradable pub) y aquí se encuentra uno de los museos marítimos más interesantes del Viejo Continente, el Havenwelten Bremerhaven. En la zona del puerto hay otras atracciones curiosas. En el Klimahaus, por ejemplo, se puede dar la vuelta al mundo a lo largo del meridiano 8° este, pasando por reproducción de los escenarios de diferentes zonas climáticas, desde las montañas suizas al desierto del Sahel. En el pequeño Zoo am Meer se pueden admirar osos polares y pingüinos, mientras que el espíritu de la ciudad se observa desde la torre Container-Aussichtsturm, donde se puedes ver los espectaculares movimientos de carga y descarga de la terminal de contenedores, uno de los más grandes de mundo. Para probar una comida de marineros se puede ir al Natusch, un restaurante decorado con piezas de barcos antiguos donde deleitarse con delicias como el camarón del Mar del Norte en aceite de oliva, acompañado de rebanadas de pan crujiente. Para hacer una excursión fuera de Bremerhaven, vale la pena ir al noroeste, hasta el paraíso natural del Mar de Wadden (Wattenmeer), un hábitat único declarado patrimonio de la humanidad, con sus magníficas dunas, marismas y lagunas pobladas por millones de aves migratorias.

Hamburgo, ciudad moderna con un corazón antiguo

La “Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo” (este sigue siendo su título oficial) mantiene un récord mundial de puentes: 2300, más que Venecia y Amsterdam juntas. Es moderna y dinámica, pero conserva su centro histórico: aquí se encuentran el reluciente nuevo barrio HafenCity y el puerto viejo Speicherstadtu, la calle comercial Jungfernstieg, y el mercado de pescado Fischmarkt, abierto desde hace más de tres siglos. Para escapar de las rutas más típicas podéis refugiaros en el encantador barrio de Schanzenviertel, lleno de boutiques, galerías de arte y bares de todo tipo. El parque Stadtpark es ideal para un descanso en el verde; también alberga un planetario ubicado en una imponente torre de agua con estilo Art Deco, desde donde los visitantes pueden disfrutar de una magnífica vista de la ciudad. Y para combinar el placer de la vista y del paladar, en el vigésimo piso del Empire Riverside Hotel está situado el 20up, un sofisticado bar, que ofrece excelentes bebidas y una vista única del puerto. Tampoco os podéis perder un homenaje a la receta, que, desde Hamburgo, ha conquistado el mundo: la hamburguesa, claro, que los nativos recomiendan probar en Otto’s Burger. Desde las más clásicas a las de garbanzos o quinua para los vegetarianos, hasta la hamburguesa de pollo frito, todas acompañadas de batatas y mayonesa de trufas.

Warnemünde, gótica y romántica

Las grandes playas y el encantador barrio de los pescadores y clubes de moda están transformando Warnemünde, antes un secreto bien guardado, en uno de los centros turísticos más populares del norte de Europa. Con vistas al Mar Báltico en el extremo del puerto de Rostock-canal, está llena de plazas, fortificaciones del siglo XVIII e iglesias góticas, que la convierten en una pequeña perla de romanticismo. Esta atmósfera íntima impregna las calles cerca de la costa, Am Strom y Alexandrinenstraße, donde las casas de ladrillo rojo albergan boutiques y bares en los que probar perritos calientes con las típicas salchichas locales, como la salchicha Currywurst de cerdo al vapor, a continuación frito y espolvoreado con curry. Otro artículo tradicional, pero para jugar, son las cometas. De colores y hechas a mano, se echan a volar directamente en la playa, gracias a la brisa fresca que viene del mar. Y para disfrutar de la vista de la costa, pasando de un pueblo a otro, podéis subir a bordo del histórico tren a vapor “Molli”, mantenido tal cual desde sus orígenes, en junio de1886, cuando el duque Friedrich Franz III ordenó la construcción de una línea ferroviaria entre las localidades de Bad Doberan y Heiligendamm. A los turistas les encanta por el aire retro de sus vagones de madera clara; viaja lentamente, a un máximo de 20 kilómetros por hora lo que permite disfrutar de la vista.

Kiel, la puerta de entrada al Báltico

Alemania, Suecia y Dinamarca, con sus tradiciones, están el ADN de Kiel, una ciudad a 90 kilómetros al sur-oeste de Hamburgo, donde el ambiente marinero se mezcla con la universidad, un crisol alegre y fascinante. El antiguo corazón del centro es Holstenstraße, la zona peatonal donde se puede pasear haciendo una parada en el mercado para probar la Kieler Sprotten, un plato típico de arenque ahumado que le da su nombre a los nativos de Kiel. Los habitantes del pueblo están muy orgullosos de una atracción turística de la ciudad: el canal que une el Báltico con el Mar del Norte, excavado a finales del siglo XIX. Hay 98 km desde Kiel hasta estuario del Elba, se trata del canal artificial más utilizado en el mundo. Al camino que serpentea a lo largo del canal se puede acceder a pie o en bicicleta y es uno de los destinos más visitados por los ciudadanos de Kiel durante los fines de semana o para hacer una parada entre los restaurantes típicos, desde los que admirar los barcos que pasan por el canal. Y aún hay más: gracias a un servicio gratuito se puede pasar de una orilla a otra. No os perdáis la Semana de la vela de Kiel (Kieler Woche), cada mes de junio: es un evento internacional, con una gran regata en la que participan los mejores navegantes del mundo, acompañada de fiestas, espectáculos, conciertos y especialidades culinarias.

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