La mayor de las islas Jónicas recibe también el nombre de “Isla de los contrastes”. Por aquí han pasado los romanos, los venecianos y los bizantinos, dejando un patrimonio cultural muy variado. Pero los contrastes se presentan también muy fuertes entre las maravillosas playas, las salvajes montañas del interior y las cuevas subterráneas que mueven toda la superficie de la isla. Y por consiguiente también la cocina, que se divide entre mar y tierra.

"Una receta que se puede saborear sólo aquí es la Kreatopita, un pastel de carne mixta (cerdo, carnero y buey) envuelto en una masa con cebollas, ajo, patatas, arroz, especias y tomate."

Entre Argostoli, Sami, las bahías de Assos, la playa de Myrtos y la cueva de Melissani, un viaje a Cefalonia no puede prescindir de una inmersión en el gusto, que pertenece a la cocina típica de las islas griegas, aunque no sólo a ellas. Esto es lo mejor que ofrece la isla, una cocina de tradición antigua y sencilla, donde todo llega de la naturaleza y se cocina sin demasiadas complicaciones.

La cocina de mar

La pesca del día cocida a la parrilla es el gran clásico de la isla. El paseo marítimo de Argostoli está repleto de pescadores que sirven a restaurantes y pasantes: lubinas, calamares, sepias, lenguados, gambas, cangrejos y vieiras son los protagonistas del menú de mar. Pero en Cefalonia hay una tradición única, la del bacalao (Bakaliaros, o Kofisi), que se sirve con la Agliada, una salsa hecha con patatas hervidas trituradas en el mortero junto con ajo, aceite y limón. Con el bacalao se cocinan también frituras de sabor atrevido.

La carne y la Kreatopita

Como en muchas islas griegas, en la mesa la carne es tan protagonista como el pescado: Souvlaki (broquetas), Stifado (ternera estufada con cebolletas y salsa de tomate) y el Youvetsi (cordero) se encuentran por todas partes, como la Moussaka (ragú de carne, berenjenas, cebollas, tomates y bechamel). Una receta que se puede saborear sólo aquí es la Kreatopita, un pastel de carne mixta (cerdo, carnero y buey) envuelto en una masa con cebollas, ajo, patatas, arroz, especias y tomate.

Los productos de la tierra

Las colinas fértiles de Cefalonia ofrecen ingredientes sencillos y auténticos. Achicoria, mostaza, brócoli y hierbas se saltan en la sartén para enriquecer el pan local (pita), y se come con arroz y quesos de las pasturas. Las aceitunas son otra tradición importante, para saborear con la pita y en la Riganada (tostas con tomates), o para dar vida a un aceite muy sabroso. No faltan las berenjenas en el centro de muchos platos. Recomendamos probar la Bourbourelia, una sopa cremosa y sabrosa hecha con judías, sal, pimienta y aceite de oliva.

El vino

En Cefalonia se produce uno de los vinos más famosos de toda Grecia: el Robola, un vino blanco cultivado en las colinas cubiertas de viñedos, donde es posible probarlo con algún aperitivo mientras se pasea por las bodegas, disfrutando de la brisa oriental. Desde que en el año 1993 el novelista Louis de Bernières dio a conocer al mundo la isla de Cefalonia, con su libro La mandolina del capitán Corelli (del que se realizó luego la homónima película en el 2001) este vino ha obtenido el favor de los turistas de todo el planeta.

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