El mapa está listo. Existen dos islas (Cerdeña y Sicilia). Hay nuevos recorridos y destinos que llevan a tesoros por descubrir. Relájate y deja la mente en blanco. No se necesitan brújulas, ni poderes mágicos, ni tan siquiera habrá que superar pruebas. Es suficiente tener curiosidad y agudizar las antenas y los sentidos para descubrir sabores, tradiciones, monumentos y paisajes maravillosos
Cagliari es una ciudad de tradiciones y de bellezas naturales. Y Palermo, es una maravilla que sabe unir historia y folclore.

De la “fregola” al diablo

Tu experiencia gastronómica empezará a bordo con el “destination dish” de esta maravillosa tierra. Y el protagonista no es otro que la “fregola”, unas esferas irregulares de sémola de trigo duro, el ingrediente de tradición milenaria “símbolo” de Cerdeña. No te la pierdas en un guiso con marisco y aroma de azafrán. Y seguimos la búsqueda del tesoro en Cagliari, luego en barca por el golfo de Cagliari entre calas, arrecifes y cuevas. Y también hay tiempo para darse un baño por las aguas cristalinas de Cala Fighera antes de llegar a la Sella del Diavolo, una de las postales naturales más sugestivas de la ciudad. La leyenda sobre este promontorio se retrotrae a tiempos bíblicos. Los demonios, liderados por Lucifer e impresionados por la belleza del golfo de Cagliari, intentaron adueñarse de éste. Empezó así una batalla y Lucifer fue desmontado de su caballo y perdió su montura, la cual se petrificó al posarse sobre las aguas del golfo: ese sería el origen del promontorio. Y para el aperitivo, no hay lugar mejor que la playa del Poetto, para admirar el panorama relajadamente con una copa en la mano.

De la comida en puestos ambulantes al misterio

En Palermo, la primera joya que descubrirás es la comida. En sus tradicionales mercados, La Vucciria, Ballarò y en el barrio Kalsa, donde aún se respira la atmósfera de sus orígenes árabes, las mayores tentaciones son las frituras sicilianas: “panelle”, “arancine” y croquetas. Tu viaje gastronómico podría finalizar con las sardinas “a beccafico” y un irresistible “cannolo”. Una aventura que se precie de tal debe incluir un misterio. En las Catacumbas de los Capuchinos podrás ver más de 8000 cuerpos momificados de monjes, nobles y ciudadanos que aún visten las indumentarias de los siglos XVIII y XIX. Lo han definido como el lugar “donde los vivos se encuentran con los muertos”. Otras historias con tanta intriga, traiciones y lujos serán narradas por la Catedral y por las tumbas imperiales normandas. Y, como cualquier aventura que se precie de tal, existe también una leyenda. El maravilloso edificio fue construido, solo después que se encontró un gran tesoro, fuera de las murallas de la ciudad. Obviamente, nunca nadie lo vio.

 

 

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