En los límites septentrionales de Europa se encuentra Cabo Norte, meta legendaria que ha fascinado desde siempre a los viajeros de cualquier edad. Situada por encima del círculo polar ártico, en la isla noruega de Magerøya, es un acantilado de 307 metros de altura. Su especial posición regala a los visitantes panoramas sugestivos, además de la sensación de satisfacción por haber alcanzado un punto importante en los mapas de todo el mundo (aunque en realidad la localidad más al norte de Europa Continental es la cercana Knivskjelloden). Tanto durante el invierno como durante el verano, Cabo Norte (Nordkapp) ofrece la posibilidad de divertirse probando fuertes emociones, desde la observación de las auroras boreales a la de aves y a la “luz del sol de medianoche”.

"Decidir realizar una visita a la localidad noruega durante el verano significa probar la emoción de vivir casi 24 horas de luz. "

Un lugar legendario

Durante una visita al Cabo Norte no es posible no hacer una etapa en Nordkapphallen. Se trata del monumento casi en desplome sobre el mar que se levantó en el 1959 y que, además de albergar el centro turístico, representa simbólicamente la zona más al norte del continente. El edificio, conocido por su característica cúpula, se ha convertido con el tiempo en una auténtica meca para los turistas de todo el mundo (el primero que llegó hasta aquí fue el sacerdote italiano Francesco Negri, en el 1664) que quieren probar la emoción de encontrarse en un lugar mítico que todo el mundo conoce.

El sol de medianoche

Decidir realizar una visita a la localidad noruega durante el verano significa probar la emoción de vivir casi 24 horas de luz. En efecto, desde mediados de mayo hasta finales de julio, en latitudes superiores a 66°, nuestra Estrella no se pone nunca, dando vida al famoso fenómeno del “Sol de medianoche”. Durante este periodo del año el paisaje, iluminado por una suave luz continua, se tiñe de colores nuevos, imprimiéndose en la mente del viajero de forma imborrable y regalando una sensación embriagadora realmente única. Durante el verano se puede aprovechar por lo tanto de la ausencia de tinieblas para llenar las jornadas al máximo con muchas actividades emocionantes. ¿Una recomendación? Entrar en contacto con la naturaleza local mediante la observación de aves (se pueden ver águilas, alcatraces y frailecillos de mar) y con un paseo en barco para avistar ballenas.

Las auroras boreales

Cabo Norte es uno de los lugares más indicados para observar las espléndidas y variadas auroras boreales, o sea los cambiantes efectos luminosos verdes, violetas y rosas que iluminan el cielo nocturno. Este extraordinario fenómeno está provocado por la interacción de protones y electrónicos solares con la ionosfera terrestre (aunque los Inuit, la población autóctona de las regiones árticas, creen que se trata de las almas de los muertos que bailan sobre la Tierra). El periodo más apropiado para apreciar las luces polares es el invernal, cuando las tinieblas más profundas envuelven la isla de las seis de la noche a la 1 de noche, o bien coincidiendo con los equinoccios. Pero para los amantes de la adrenalina, el invierno es también una ocasión para divertirse lanzándose en una carrera con trineo tirado por perros husky, mientras los niños se quedarán seguramente fascinados al poder ver de cerca a los renos.

Credits photo: Mondadori portfolio