En vuestro crucero de otoño con Costa Favolosa podréis visitar un lugar único: Cabo da Roca, un paisaje de Portugal diferente a todos los demás. Acompáñanos a descubrirlo.

“Hasta el siglo XIV el mundo terminaba en Cabo da Roca”.

¡Porque es “el fin del mundo”!

Hasta el siglo XIV el mundo terminaba en Cabo da Roca. Así es, existía la convicción de que no había más tierras más allá del océano. Aún hoy, la sensación es la de estar en un lugar muy diferente: aquí se encuentra uno de los faros más antiguos de Portugal (construido en 1758), un obelisco con las coordenadas del lugar grabadas y la frase del poeta Luís Vaz de Camões "Aqui… Onde a terra se acaba e o mar começa…", o lo que es lo mismo “donde acaba la tierra y empieza el mar”.

Porque es todo un espectáculo de la naturaleza

El Cabo da Roca tiene acantilados con una altura de 100 metros recorridos por senderos desde los que se contempla el mar. Aquí el verdadero espectáculo es la naturaleza salvaje: el viento transporta el perfume del océano, los colores y la luz son nítidos e intensos (el faro es visible a 40 km de distancia) y las olas se estrellan contra el acantilado que tenéis a vuestros pies. Y el cielo está surcado por gaviotas y halcones peregrinos. Es imposible permanecer indiferente ante tanta belleza.

Es un lugar idílico.

A pesar de estar sólo a 40 km de Lisboa, Cabo da Roca no es una sitio muy visitado por el turismo durante el otoño, por eso la disfrutaréis aún mejor. Con una excursión en todo terreno viviréis una pequeña “aventura en los confines de Europa” y veréis uno de los panoramas más bellos de vuestra vida, para después volver a disfrutar de una velada en la ciudad, porque el barco hace aquí una escala de dos días.

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