Viven con el ritmo de la samba en el corazón y en las piernas, crean obras maestras de la poesía y la música, son los protectores de una cultura multiétnica y disfrutan de maravillas naturales sin fin. Del pulmón verde de las selvas amazónicas, a las playas largas y blancas que se asoman a las grandes ciudades donde la diversión no cesa, hasta los colores del carnaval. Los brasileños son un pueblo para conocer y descubrir durante un crucero, para detenerse a charlar con ellos o sencillamente a observarlos, para captar su esencia más profunda, hecha de un acercamiento sonriente que encierra una manera de ser única en el mundo. Para explicarlo, existen al menos dos palabras brasileñas que distinguen su carácter y hablan de su índole: saudade (algo así como una melancolía por la tierra o un amor) y jeitinho (el saber arreglárselas de manera creativa). Para los brasileños son una manera de ser, que se lleva como un traje que les queda a la perfección.

"Melancólicos sí, pero también emprendedores y con un gran sentido práctico que les permite arreglárselas en cualquier situación. Así son los brasileños, tanto que se distinguen por ser el pueblo dotado con el jeitinho, la proverbial mezcla de inteligencia, creatividad e improvisación. "

La saudade que se desprenden de las calles de Río

El 30 de enero Brasil celebra el día de la Saudade, un momento para declamar poesías, repasar canciones dulces y atormentadas, y celebrar a los artistas que han cantado ese tipo de lamento, una nostalgia que se mezcla con melancolía, soledad y tristeza, todo en una sola palabra. Saudade es “la presencia en la ausencia”, como canta Gilberto Gil, uno de los músicos brasileños vivos más famoso; “Es una tristeza y melancolía, que no se aleja de mi”, como narran las estrofas de la canción “Chega de Saudade” de Joao Gilberto, cantante brasileño famoso especialmente por la “Garota de Ipanema”, la chica de Ipanema. Los brasileños sienten la saudade 365 días al año, sobre todo si están lejos de casa. Al llegar a la cima del pan de azúcar en Río de Janeiro, por ejemplo, es fácil entender esa nostalgia: a los pies, la ciudad se presenta imponente, se vislumbran el caos del centro y la pobreza de la favela al lado de resplandecientes barrios con locales nocturnos, que se asoman a las playas ventiladas y salvajes de Copacabana e Ipanema, donde los niños juegan al balón. Y el Cristo Redentor, cuya estatua se asoma en lo alto de la montaña, abre los brazos, casi pidiendo a los brasileños y a los viajeros que se arrodillen y se maravillen ante semejante espectáculo.

Jeitinho, o el noble arte de buscarse la vida

Melancólicos sí, pero también emprendedores y con un gran sentido práctico que les permite arreglárselas en cualquier situación. Así son los brasileños, tanto que se distinguen por ser el pueblo dotado con el jeitinho, la proverbial mezcla de inteligencia, creatividad e improvisación. Una dote que muestran en el día a día y que les permite superar los pequeños o grandes obstáculos y salir de situaciones difíciles. ¿Algún ejemplo? Gracias al don del jeitinho encuentran la manera perfecta de saltarse las colas, inventan maneras para moverse en el tráfico de las horas punta (puede que incluso mediante alguna infracción), consiguen obtener documentos rápidamente capeando la burocracia estatal, incluso comer y beber y entrar en los locales gastando menos respecto a las tarifas… oficiales. Pero este término se refiere también a la capacidad de vivir con poco. En las famosas favelas de Río de Janeiro, donde la población vive en la pobreza bajo techos improvisados, cada mañana vemos salir a los protagonistas del jeitinho: hombres humildes, que vestidos con traje y corbata van hasta los rascacielos del centro para trabajar, fingiendo llegar desde casas mejores. La contraseña para los brasileños es siempre: ligereza. En su manera de vivir y de afrontar las cosas. No importa que estén viviendo un momento melancólico de nostalgia por su tierra, o que tratando de salir adelante en medio a las dificultades, pequeñas o grandes, de la vida diaria. Su estilo es innato, y consiguen mostrarse libres y sonrientes en toda situación.

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