Para los visitantes que no la conocen, Bari está destinada a sorprender. Una larga historia le ha dejado bellezas artísticas, alegres tradiciones y un carácter hospitalario. Son muchas las cosas a ver en el centro histórico, sin contar con las espléndidas playas de los alrededores y la sabrosa cocina tradicional.

"Hacia el norte se llega a Giovinazzo, que ofrece un agradable litoral arenoso con algunas rocas."

Lugares para descubrir

La ciudad es una auténtica perla de la Italia Meridional, llena de monumentos y vistas pintorescas, como la basílica de San Nicola, la Piazza Mercantile en el centro histórico conocido como “Bari Vecchia” y el sugestivo paseo a orillas del lago. Quienes buscan algo insólito pueden entrar en el “succorpo” (cripta) de la Catedral románica de San Sabino, un ambiente subterráneo que conserva antiguos mosaicos; o bien pueden visitar el Palazzo dell’Acquedotto Pugliese, construido a principios del siglo XX, uno de los más bonitos de la ciudad: los espléndidos internos están adornados con frescos e incrustaciones que recuerdan el tema del agua.

Las playas para relajarse

Para una pausa refrescante es suficiente seguir a los ciudadanos de Bari hasta la playa Pane e Pomodoro, una de sus preferidas, muy cerca de la ciudad. Sin embargo, para encontrar las mejores playas es necesario salir un poco de Bari. Hacia el norte se llega a Giovinazzo, que ofrece un agradable litoral arenoso con algunas rocas. Hacia el sur, en cambio, se encuentran las playas de la graciosa aldea de Polignano a Mare (que merece una visita por las calles del centro): un alternarse de acantilados y pequeñas calas con arena fina y guijarros blancos. Todavía más al sur se llega a las excavaciones arqueológicas de la ciudad romana de Egnazia; aquí el mar es límpido y perfecto para bañarse.

Una cocina sabrosa

La tradición de Bari es la de una cocina pobre pero no por ello menos sabrosa. Son características las “orecchiette con cime di rapa” (una pequeña pasta de forma redonda aliñada con nabizas, una hortaliza muy típica del sur de Italia), los platos de verduras como habas y achicoria (una ensalada de sabor amargo), el pescado como las doradas y el mero, y luego langostinos, pulpos, erizos y mejillones crudos. El elegante pero informal restaurante Biancofiore (corso Vittorio Emanuele II, 13) es muy popular por los platos de crustáceos, moluscos y pescado fresco, mientras quienes buscan una Trattoria de mar igualmente válida pero más rústica se encontrarán muy cómodos en la Tana del Polpo (Via Vallisa 50-51). El bistrot “alla barese” La Bul (Via Pasquale Villari 52) propone en cambio los platos de la tradición local con un enfoque creativo: al lado del menú a la carta proponen también los platos del día, inspirados en la compra matutina, realizados con materias primas muy frescas y de km cero, según la fantasía del chef Antonio Scalera, que ama las combinaciones de sabores fuertes, como por ejemplo la combinación del queso con nabos.

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