“Una lágrima de mármol en la mejilla del tiempo”, así definía el Taj Mahal Rabindranath Tagore, poeta, escritor y filósofo de entre los más representativos del espíritu indio. Y esa sigue siendo la apariencia que hoy presenta el mausoleo que surge en la ciudad de Agra, elegido Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y considerado una de las siete nuevas maravillas del mundo. Descubramos juntos los motivos por los que el Taj Mahal atrae y encanta cada año a millones de visitantes.

"Observar el Taj Mahal es una experiencia inolvidable, que entra por los ojos y por el corazón. "

Una gran historia de amor

La historia que se oculta tras el palacio no está unida a una simple demostración de riqueza, sino a los sentimientos más profundos. El Taj Mahal se empezó a construir en 1632 por voluntad del emperador Shah Jahan, de la dinastía Moghul, en recuerdo de su esposa preferida, la bella y virtuosa Arjumand Banu Begum, también conocida como Mumtaz Mahal (Taj es una abreviación del nombre). Mumtaz había muerto prematuramente un año antes al alumbrar al decimocuarto heredero del emperador, que le había prometido no casarse con ninguna otra mujer y erigir un mausoleo para que su recuerdo perdurara eternamente. Por este motivo, el imponente edificio se ha convertido en el símbolo del amor vehemente por excelencia, además de la tumba más hermosa del mundo.

Curiosidades y misterios

Las obras de construcción duraron 22 años y en ellas participaron artesanos procedentes de todo el mundo. De cualquier manera, nada se sabe del nombre del arquitecto que proyectó el Taj Mahal; se cree que pudo haberse tratado del persa Ustad Ahmad Lahauri, el turco Ustad Isa o el veneciano Geronimo Veroneo. Durante la construcción se utilizaron materiales de toda Asia: mármoles de Rajasthan, cristales de China, cornalina de Arabia y zafiros de Sri Lanka, entre otros. El emperador financió la obra con la venta maciza de salitre, utilizado para la fabricación de la pólvora y muy solicitado en Europa, que estaba sumida en la Guerra de los Treinta años. La cúpula principal, con su característica forma de bulbo es el elemento más característico del mausoleo; está compuesta por diez mil toneladas de mármol y alcanza una altura de 35 metros.

La magia de los colores

Observar el Taj Mahal es una experiencia inolvidable, que entra por los ojos y por el corazón. El blanco del mármol, incrustado con piedras, adornos florales, arabescos y versos del Corán, sirve como fondo a una fabulosa policromía de piedras preciosas: el ámbar del topacio, el azul del zafiro, el rojo del diaspro, el verde del crisólito y del heliotropio. Los momentos del díaen los que es más sugestivo son el amanecer, cuando sus paredes se tiñen de tonos anaranjados, y el atardecer, cuando todo el mausoleo parece surgir del cielo y flotar en el espejo de agua del jardín de enfrente.

Credits photo: Age/Mondadori Portfolio