Hay emociones que nunca se desvanecen. Es más, se hacen más fuertes. Sensaciones que no nos cansamos de revivir una y otra vez. Perfumes, recuerdos, sugerencias que se hacen más vívidas y se convierten en pensamientos. Recorrámoslos juntos y volvamos al mar y a todo lo que puede transmitirnos.
Hay muchos momentos inolvidables con vistas al mar durante un crucero. La salida, la navegación y muchísimos gestos cotidianos compartidos.

La salida

Es uno de los momentos más emocionantes y mágicos. El mar se abre ante nosotros y los confines se diluyen. Esa sensación de libertad y la adrenalina que tenemos cuando estamos a punto de conocer algo nuevo. Las luces, las voces, el sonido de la chimenea saludándonos…

“Cada viaje lo vives tres veces: cuando sueñas con él, cuando lo vives y cuando lo recuerdas”.
(Anónimo)

Una perspectiva única

La maravilla que precede al descubrimiento. Los colores y perfiles se definen cada vez mejor a medida que el barco se va acercando a tierra firme. Y la sorpresa de poder mirar todos los detalles con una perspectiva única.

“Aquello que nunca has visto lo encuentras allá donde nunca has estado”.
(Proverbio africano)

Un paseo a la luz de la luna frente al mar

El barco te regala también un silencio lleno de belleza. El mar que se pierde en la noche, la luna y el cielo, que se ilumina con infinitos puntitos diminutos. Y así es como, de repente, con solo pasear por la cubierta más alta del barco, nos hallamos viviendo momentos que no pueden explicarse con palabras.

“Empezamos a viajar en el momento en que empezamos a caminar”.
(Anónimo)

Compartir con amigos

La sencillez durante las vacaciones está hecha de pequeños gestos: una charla, un cóctel con amigos. Cuantas veces nos hemos relajado en la piscina o hemos optado por un hidromasaje con vistas al mar, después de dejarnos mimar un poco por el sol.

“Si quieres viajar de verdad debes hacerlo con el corazón”.
(Anónimo)

Salir a correr por la mañana

El mar se convierte en el telón de fondo de una carrera matutina. Todo se vuelve más ligero y nuestros movimientos se apropian de una sensación de libertad que se extiende a los pensamientos.

“El mar no tiene caminos, el mar no tiene explicaciones”.
(Alessandro Baricco)

El desayuno desde nuestro balcón

Nosotros y el mar, nadie más. Mientras desayunamos desde nuestro balcón privado. La primera fotografía del día, la más intensa.

“No sé qué mundo yace más allá de este mar, pero todo mar tiene otra orilla y la alcanzaré”.
(Cesare Pavese)

El mar es un elemento que siempre está presente, una voz que da sustancia a todo lo que vivimos. Ahora soñemos juntos y confortemos nuestros corazones.