Sólo un crucero Costa, ofreciéndoos el mundo desde la perspectiva del mar, puede hacer que vuestras vacaciones sean únicas. Y si se trata de la Vuelta al mundo, el viaje de viajes, para vivirlo intensamente con vuestras personas más queridas, las emociones que sentiréis se quedarán con vosotros para siempre. Como los que han vivido Cristina Paternoster y Stelio Ferrante, socios Perla Diamante de Monfalcone, provincia de Gorizia (Italia), que ya han dado la vuelta al mundo dos veces. Deportistas, curiosos, dinámicos y fieles viajeros Costa con muchos cruceros a su espalda, en esta simpática entrevista en pareja nos cuentan su experiencia personal, con detalles y consejos para quien quiere vivir la maravilla de una Vuelta al mundo Costa.

"Nosotros nos limitamos: preparamos tres maletas, dos bolsas y un par de mochilas, ¡pero hubo quien viajó con 18 maletas!"

Uno no da la vuelta al mundo todos los días, ¡pero vosotros ya lo habéis hecho dos veces!

Stelio: Era una sueño que teníamos desde siempre y cuando Costa lo propuso en sus itinerarios aprovechamos la ocasión. ¡Finalmente podíamos dar la vuelta al mundo por mar!

Cristina: La primera vez fue maravillosa, tanto que ya un mes después de volver a casa habíamos reservado la segunda. Es una experiencia que repetiríamos infinitas veces.

¿Cómo habéis preparado las maletas para estar tantos meses fuera de casa?

Cristina: Empezamos cuatro meses antes, ya que se viven las cuatro estaciones, siguiendo las listas nacidas de la experiencia de nuestros viajes anteriores. Nosotros nos limitamos: preparamos tres maletas, dos bolsas y un par de mochilas, ¡pero hubo quien viajó con 18 maletas!

Stelio: Lo primero que metí en la maleta, como siempre, es mi gorro de verano. Ha viajado por todo el mundo conmigo y está un poco usado, pero no podría viajar sin él.

Las muchas paradas largas, incluso de varios días, son una de las experiencias que hacen única y especial la Vuelta al mundo. ¿Cuáles recordáis con especial cariño?

Cristina: Sin duda la Isla de Pascua y las paradas en ciudades importantes como Ciudad del Cabo, Sidney y Auckland, que hemos podido disfrutar con el tiempo adecuado a nuestra disposición.

Stelio: Estoy de acuerdo, y añado que lo bonito es regresar a dormir a bordo por la noche, tras todo un día de excursión vivido al máximo. El barco se convierte verdaderamente en tu casa.

Además, habéis vivido “el día que no existe” pasando el meridiano 180…

Cristina: Eso es, pasamos directamente del 4 al 6 de marzo de 2015; sentíamos mucha curiosidad y nos reímos, junto a otros compañeros de viaje, de esta extrañeza temporal.

Stelio: A bordo hubo una animada discusión sobre los motivos científicos que explican este día que desaparece… ¡y fue verdaderamente difícil llegar a una conclusión!

Entre los momentos transcurridos a bordo, ¿cuáles os dejaron emociones más bonitas?

Cristina: Nunca nos perdimos una puesta de sol, especialmente las que eran sobre el océano; es un espectáculo único cada vez, que te deja sin aliento. En cuanto a las actividades a bordo, como el deporte es muy importante para mí, me emocioné mucho al ser elegida la mejor jugadora de voleibol del torneo de a bordo, ¡la única mujer en el campo!

Stelio: A mí me encanta bailar, por eso no he resistido la tentación de participar en todos los momentos dedicados al baile, ¡y hubo muchos! Solo os digo que cuando zarpamos en nuestra primera Vuelta al mundo iba con muletas, y a pesar de esto, y ante el estupor general, no hubo ni una noche en que me perdiera un rock’n roll.

En un crucero así de grande no faltan las ocasiones de hacer nuevos amigos…

Cristina: ¡Así es! En nuestra primera Vuelta al mundo no conocíamos a nadie… y al final del crucero, con las personas que conocimos a bordo, habíamos formado y grupo tan unido que cada año celebramos un encuentro para volver a vernos.

Stelio: Una técnica que aconsejamos para hacer amigos es escoger en el restaurante una mesa cercana a personas que aún no conoces y empezar a charlar. ¡Hacer amigos así es muy fácil!

Imaginamos que en más de 100 días de cruceros habréis disfrutado al máximo de los beneficios reservados a los socios Perla Diamante, ¿verdad?

Stelio: ¡Por supuesto! Entre los muchos privilegios, nosotros apreciamos especialmente la posibilidad de comer en un restaurante tranquilo y con personal específico, muy acogedor y sereno.

Cristina: Nos sentimos especiales y “mimados”, porque todas las atenciones que reserva el CostaClub hacen que vivas el crucero como un huésped verdaderamente único y especial. Y esto nos permitió además conocer a personas maravillosas de la tripulación, desde la Guest Relation Manager (responsable a bordo del CostaClub, ndr) hasta el Cruise Director, solo por citar a un par de ellos. Con ellos ha seguido la relación, aun en tierra.

Entre vuestros recuerdos de la Vuelta al mundo están…

Cristina: Nos llevamos a casa el broche con la bandera de los países por los que pasamos y el imán de las ciudades visitadas. También tenemos el imán de Pitcairn, la isla de los amotinados del Bounty, en el Pacífico sur, que compramos directamente a los isleños que subieron a bordo con su mercadillo.

Stelio: También nos gusta llevarnos un puñado de arena de las playas o desiertos vistos. Y tenemos algunos granos de arena de la isla de Santa Helena, en el Océano Atlántico, donde Napoleón pasó sus últimos años, a la que llegamos desde Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

¿Qué consejo daríais a quien se prepara para partir hacia esta gran aventura?

Cristina: Disfrutad cada momento de los días de navegación y participad en las actividades de a bordo, ¡nosotros nunca nos aburrimos ni siquiera durante una hora! E informaos sobre los destinos que visitaréis, os ayudará a elegir mejor las excursiones.

Stelio: El mío no es tanto un consejo cuanto un deseo, que estos meses en el crucero sean los más hermosos de vuestras vidas, como nos ha pasado a nosotros.

20150205 Ushuaia W

Cristina y Stelio en Ushuaia, la ciudad más al sur del planeta, durante la Vuelta al mundo de 2015.