Andor y Cheti Brakus, miembros Perla Diamante de Costa Club han dado la Vuelta al mundo Costa 2019. Un viaje lleno de emociones que han querido compartir con nosotros, y nos la cuentan en primera persona. Podéis leer el diario escrito por Andor acompañado por las fotos más bonitas de su aventura.

“Aquí tenemos Australia y Ayers Rock. Esta vez la realidad supera las expectativas. Emociones fuertes, naturaleza, amaneceres y puestas de sol mágicas y únicas.”

"La vuelta al mundo es como un baile con un ritmo lento, de crucero, con música de Gershwin, lleno de emociones. Un viaje que gustará a todo el mundo: a los amantes del sol, de la gastronomía, la bebida, los juegos, el baile o la música. Pero, sobre todo, a las personas que aman lo bello".

La vuelta al mundo es belleza

"Cuando te hallas frente a la verdadera belleza, la reconoces. La belleza es el elemento predominante de este viaje. Y es por eso por lo que no me avergüenza decir que lloré en las cataratas de Iguazú, en la frontera entre Brasil y Argentina. Aquí la realidad supera a la imaginación, con las zodiac bajo las cascadas, empapados, nos sentimos niños otra vez".

Desde Buenos Aires hasta la tierra de los maoríes.

"Después de la selva de Paraná, llegamos a Buenos Aires, con su increíble belleza, con una mezcla de estilos arquitectónicos que van del liberty al racionalismo; una ciudad de enormes avenidas y un color verde desbordante, lleno de locales de tango donde comer y ver un espectáculo de baile en un ambiente muy agradable. Y después, la Patagonia, en Puerto Madryn con sus increíbles colonias de pingüinos y leones marinos. Era como estar dentro de un documental delante de la televisión, en Ushuaia, el profundo sur, y el terrible Cabo de Hornos.

 

Y ante nosotros el Perito Moreno, el emperador de los glaciares, y luego la Ruta del Fin del Mundo, en Chile, para llegar a las Torres del Paine, la versión andina de las Cimas de Lavaredo.

 

Cuando dejamos Santiago nos adentramos en ese gran gigante que nunca se detiene y cuyo nombre es océano Pacífico. Aquí está la Isla de Pascua con sus moái; la Polinesia, Moorea, Haití, Pappete con sus playas de ensueño; seguimos navegando hasta Nueva Zelanda, tierra humeante con géiser y animales únicos en el mundo"

Ayers Rock y los templos de Angkor Vat

"Aquí tenemos Australia y Ayers Rock. Esta vez la realidad supera las expectativas. Emociones fuertes, naturaleza, amaneceres y puestas de sol mágicas y únicas. Se comprende por qué este monolito suscita mil interpretaciones, un momento místico.

 

Dejamos Australia y navegamos. Nueva Guinea, las islas de la Sonda, hasta llegar a Indonesia, a Timor, hasta alcanzar la increíble isla de Komodo. Madre mía que emoción ver a estos grandes dragones (hasta cuatro metros de largo), los últimos supervivientes de un mundo de dinosaurios que ya no existe.

 

Aquí estamos en Bali. Y el barco prosigue su navegación, hasta Singapur. De ahí, tomamos un avión y aterrizamos en Camboya, y vamos hasta la ciudad de Siem Reap. La visita a los templos de Angkor Vat es un espectáculo, es como estar en una película de Indiana Jones. Después de cuatro días intensísimos llegamos a Kuala Lumpur, en Malasia, después vamos a Tailandia, a Penang y Phuket.

 

De la India no puedo hablar porque no hay palabras para describir las inmensas emociones que me ha desencadenado".

 

"Y nuestro viaje toca su fin. Después del Cuerno de África, el Mar Rojo, el Golfo de Adén, Aqaba, Petra, Canal de Suez, Atenas y Olimpia. Todas de un tirón, y llegamos a Venecia. Han transcurrido 117 días de un viaje que aquellos dos jóvenes que se conocieron el 5 de mayo de 1968 nunca habrían podido hacer. Maravilloso, emocionante, intenso y, sobre todo, instructivo. Hasta otra. ¡Nos vemos en la próxima vuelta al mundo de Costa!"

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