Algunas cosas puedes haberlas hecho mil veces y siempre son diferentes. Te regalan detalles inesperados, sensaciones inéditas, una nueva mirada. Viajar en un crucero es una de esas experiencias que siempre logran sorprenderte. Y volver tras estos meses de confinamiento puede transformarse en una bonita historia que compartir.

Stefania Anselmo, una apasionada crucerista y miembro de Costa Club Perla Diamante, nos ha hablado de su experiencia  durante el crucero del 6 de septiembre a bordo del Costa Deliziosa, que viajó desde Trieste al descubrimiento de Bari, Brindisi, Corigliano-Rossano, Siracusa y Catania.

“Volver al barco fue muy emocionante. Al principio tenía mis temores, pero luego me sentí protegida y mimada, lo que me permitió disfrutar de las vacaciones”.

¿Cómo fue volver a hacer un crucero?

“Tenía unas ganas locas de volver a subir a bordo del barco, así que cuando puse un pie en cubierta me emocioné. Para mí el barco no es solo un sinónimo de vacaciones, sino que representa también una casa y una familia. Se me llenaron los ojos de lágrimas al reencontrarme con algunos miembros del personal de a bordo”.

¿Cómo ha vivido las medidas de seguridad?

“Confieso que lo pasé mal durante el confinamiento y llegué al puerto bastante nerviosa. Pero poco a poco me fui tranquilizando. El procedimiento para hacer el test fue rápido  y se llevó a cabo en un lugar acogedor y muy cómodo. Cuando me dieron el resultado negativo, empezaron mis vacaciones”.

¿Consiguió relajarse en el barco?

“Totalmente, me sentí protegida y mimada en todo momento. Si en tierra todo el mundo se comportara con la misma responsabilidad que he visto a bordo, el futuro sería de color de rosa. En ningún momento me he sentido condicionada por las normativas”.

¿Le gustó el itinerario italiano?

“Me parece una idea que tiene todas las de ganar. Los italianos estamos acostumbrados a viajar al extranjero y muchas veces descuidamos nuestros tesoros culturales y paisajísticos. El sur de Italia es un cofre lleno de sorpresas y las excursiones permiten verdaderamente captar toda su belleza con total seguridad. Los paseos por los cascos antiguos han sido maravillosos. Opino que es un itinerario que entusiasmaría a los extranjeros”.

¿Qué le ha regalado la vida a bordo?

“He redescubierto y recuperado una dimensión más íntima y poética. El sonido del mar durante la navegación, el encanto del atardecer y las gaviotas, las vistas desde mi balcón… Además, he disfrutado de los momentos de relax, por no hablar de la comida, con una gran variedad de excelentes platos.

Hablando de comida, ¿qué es lo que más le ha gustado?

“Los nuevos menús propuestos por el chef Bruno Barbieri, que la víspera de la llegada a un destino propone algunos platos típicos del lugar en el que se desembarca al día siguiente. La calidad de los platos era verdaderamente muy alta”.

¿Está lista para otro crucero?

“Por supuesto, ha sido una experiencia entusiasmante. Me muero de ganas de subirme al Costa Smeralda y al Costa Firenze para vivir mi próxima aventura en el mar”.