Os lo advertimos. Lo que estáis a punto de leer solo es un 5 % de todo lo que vimos, escuchamos y sentimos en nuestra visita entre los bastidores del Costa Favolosa. Una experiencia absolutamente recomendable durante las vacaciones. En definitiva, ver todo lo que pasa a bordo a través de un ojo más experto y desde el “punto de vista de la tripulación” os ayudará a disfrutar de vuestras vacaciones a bordo desde una perspectiva aún más única.

"De la despensa pasamos a las cocinas: un verdadero barco dentro del barco, en el corazón del Costa Favolosa. En la panadería nos inunda al instante una fragancia de pan, grisines, focaccia y dulces recién horneados."

El puente de mando, el cerebro del barco

Somos pocos más de una decena entre miembros CostaClub de todos los niveles, el número perfecto para disfrutar de todos los detalles. La visita empieza en el cerebro del barco, el puente de mando. Tras pasar los controles de seguridad, entramos en la sala y no tardamos en darnos cuenta de la vista a 360° que se disfruta desde aquí, grandes ventanales que abrazan el horizonte y desde las pantallas que tienen bajo control todo lo que pasa a bordo. Del segundo oficial, Emanuele Mitro, aprendemos muchísimo sobre el funcionamiento de la tecnología de a bordo y las operaciones que se llevan a cabo en el puente de mando. Lo que más nos sorprende es la perfecta simbiosis entre el hombre y las máquinas, que siempre están gobernadas por la experiencia y la inteligencia del comandante y sus oficiales. “Por ejemplo”, nos explica Mitro, “ahora, en mar abierto, estamos viajando con el piloto automático. Pero, como veréis, hay dos oficiales que, con el binóculo controlan el horizonte constantemente”. Además, es impresionante saber que en las maniobras de atraque, que se llevan a cabo en las grandes cabinas laterales desde las que se ve directamente el muelle, la combinación entre instrumentos y ojo humano permite operar al centímetro.

¡Que espectáculo el teatro… entre otras cosas!

Estamos todos alucinando, curiosos, nos vienen miles de preguntas a las que recibimos respuestas apasionadas y competentes. Tras los bastidores del teatro, el director de escena, Leonardo Frontoni, nos acompaña a los camerinos, donde se apiñan cientos y cientos de trajes, y nos revela que los telones de los espectáculos siempre están listos, ¡32, ni más ni menos! Después exploramos el área de descanso reservada a la tripulación, la lavandería y la tapicería, la carpintería y la gran zona de la bodega, donde destacan los productos tradicionales italianos y donde todo está calculado para tener siempre alimentos fresquísimos. Los más temerarios de nosotros entran en la cámara frigorífica, que conserva la carne a -20°, ¡una experiencia escalofriante!

Perfume de pan recién horneado y mil preparaciones irresistibles, ¡estamos en la cocina!

De la despensa pasamos a las cocinas (llevamos cubrezapatos, gorro, mascarilla y bata esterilizados tal y como indica el reglamento por motivos de higiene): un verdadero barco dentro del barco, en el corazón del Costa Favolosa. En la panadería nos inunda al instante una fragancia de pan, grisines, focaccia y dulces recién horneados. De la zona donde se preparan entrantes, primeros y segundos platos vislumbramos las brigadas de trabajo, estamos a media mañana, pero los chef ya están trabajando en la cena. La carne, el pescado, la pasta y las sopas, la fruta, las preparaciones sin gluten… cualquier tipología cuenta con una isla y un “equipo” específico. Todo bajo la supervisión del chef ejecutivo, Marcello Deligio, a quien conocemos y quien nos remarca el grandísimo compromiso de Costa, también en la cocina, por la sostenibilidad: “Esta pantalla —nos explica el chef mientras nos muestra una gran pantalla digital—, nos indica exactamente la cantidad de platos que hay que preparar cada día, así podemos evitar el despilfarro. Y gracias a una báscula inteligente, podemos “pesar” y medir en datos efectivos el ahorro que producimos evitando los despilfarros”.

¡Dulcis in fundo, delicias y chin chin!

Cerramos la visita apareciendo en el restaurante desde las cocinas, donde nos espera un tentempié a base de vino espumoso prosecco, cócteles sin alcohol, canapés de pescado, embutidos italianos y dulces. Aquí nos despedimos de nuestros fantásticos guías, Gianluca y Achmed, de la Tour Office, con un merecido aplauso. Ha sido una experiencia inolvidable. ¡Y no tardaremos en repetirla! Porque, como miembros del CostaClub, entre nuestros privilegios está el 25 % de descuento en esta visita… la ocasión perfecta para “descubrir” los secretos de otro barco.

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Completamente ataviados, estamos listos para la visita a las cocinas de a bordo.